La sequía que viene afectando a la campaña agrícola 2011-2012 torna cada vez más dramática la subsistencia del agro. Las pérdidas y la asistencia que requiere en forma urgente el sector se elevan a varios millones de pesos. En este contexto desde la Cooperativa Toba se describió un fuerte estado de desesperación que se apoderó de socios y de la misma institución que financió la siembra a una franja de productores que tienen pérdidas que llegan al ciento por ciento.
La soja es el cultivo que más se ve perjudicado; en este caso las pérdidas son prácticamente totales, oscilan entre el 70 y el 100 por ciento. Lo poco que queda ya no será aconsejable cosechar por los menores rendimientos respecto de los promedios habituales, lo que implica un significativo quebranto si se tiene en cuenta, además, el incremento de los costos de producción.
Las chacras con algodón de alguna manera están resistiendo el cuadro, pero igualmente hay pérdidas considerables porque los rendimientos no serán los mejores.
No llueve con registros importantes en la zona -así se consideran las precipitaciones cercanas a los 100 milímetros- desde hace prácticamente seis meses, a lo que hay que sumar los fuertes días de sol.
Dirigentes de la Cooperativa Toba pronosticaron que las consecuencias serán irreparables, además hay que tener en cuenta el deterioro que sufre el suelo por la falta de humedad.
La erosión del suelo se acelera ante situaciones de esta naturaleza y está degradando unos miles de hectáreas de tierra de cultivo y de pastoreo, lo que representa una seria amenaza para el futuro abastecimiento global de víveres. Las estadísticas indican que cada año la erosión de los suelos y otras formas de degradación de las tierras provocan una pérdida de cientos de hectáreas de tierras cultivables y con las sucesivas sequías esto comienza a ser una realidad en el departamento Libertador General San Martín.
La cooperativa sostiene que la erosión del suelo también es una pérdida millonaria irrecuperable. Más allá de que en los próximos días se produzcan lluvias de buen milimetraje a esta altura ya se cuantifican pérdidas agrícolas que se calculan en unos 10 millones de pesos como mínimo considerando superficies perdidas y otras afectadas.
Las estimaciones pueden ser variables toda vez que hay que considerar los costos de producción, la proyectada renta por cosechas que no se podrán levantar, sin considerar la degradación del suelo ni las pérdidas en el sector ganadero que enfrenta la falta de pastos y forrajes.
Piden declaración de zona de desastre
Productores agropecuarios, socios y no socios de la Cooperativa Toba expresaron que es indispensable que sin más dilaciones se declare como zona de desastre a todo el departamento Libertador General San Martín. Pero los agricultores no son los únicos que sufren por la ausencia de lluvias. El Río de Oro tiene un caudal muy bajo lo que genera inconvenientes para el riego de las calles de tierra de la ciudad.
La falta de lluvias angustia al campo argentino y nuestra provincia se ve seriamente dañada por el fenómeno. Algunos afirman que las próximas lluvias serán insuficientes. Los climatólogos advierten que, de cumplirse los pronósticos, comenzará una lenta y larga recuperación de la producción.
Toda la provincia espera con ansiedad la llegada de las lluvias que pueda mitigar en parte la tremenda sequía, la peor en los últimos años que afecta la producción agropecuaria y los pueblo del interior. Con estos fundamentos los productores solicitan la declaración de desastre agropecuario con la determinación de medidas extraordinarias para afrontar la crisis, fundamentalmente las que tienen que ver con las obligaciones impositivas del sector y otros compromisos, como financieros por ejemplo.
Se ha consignado que la declaración de desastre agropecuario permitirá a los productores hacer uso de las franquicias impositivas para evitar la venta forzosa de bienes de capital y trabajo.
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