Volverá a funcionar luego de más de dos años de toma. El gobierno porteño trabaja en su refacción, en la planta baja ya fueron reinauguradas las áreas usurpadas.
El patio cubierto de acceso al edificio y el bajo patio, que miran a Sarmiento 1551, así como la plaza seca de la esquina con Paraná -las otras áreas que también fueron ocupadas entre enero y marzo de este año - ya fueron remodelados, incluidas las obras de arte dañadas durante la toma.
También se hizo una recuperación del patio cubierto, cuya reja perimetral fue derrumbada por los ocupantes durante un enfrentamiento. Ahora, la reja fue reemplazada por un frente vidriado, detrás del cual asoman las esculturas ya restauradas.
Se trata de las figuras de los artistas contemporáneos Naum Knop, Curatella Manes y Enio Iommi. Entre otros daños, las dos primeras tenían restos de cigarrillos y basura en sus recovecos y habían sido grafiteadas, mientras que la tercera sufrió literalmente baños de orina que, desde el sexto piso, arrojaban los usurpadores de la sala Alberdi y provocaron la corrosión del metal.
En tanto, la obra Desplazamiento, de Julio Le Parc, valuada en un millón de dólares, que durante la toma fue desmantelada en partes y utilizada como perchero, tender y trinchera, todavía continúa en manos de los restauradores.
El gobierno porteño gastó 300.000 pesos en la restauración de las esculturas y 1.200.000 pesos en la reparación integral del patio, el bajo patio y la plaza seca.
"Eliminamos las rejas; el nuevo patio de acceso es más amable con el público. Este espacio será el corazón del centro cultural, conectado directamente con las boleterías, la cafetería y la galería de fotos que comunica con Corrientes, cerrada hace seis años y que reabriremos el mes próximo", dijo la directora del Centro Cultural San Martín, Gabriela Ricardes.
"Estamos muy satisfechos con el trabajo realizado y la nueva impronta, que ya pueden disfrutar todos los porteños", agregó el ministro de Cultura, Hernán Lombardi.
La cafetería funcionará debajo del patio, en un sector que durante la ocupación empleó por momentos la Policía Metropolitana como búnker. Enfrentado con la cafetería, abrirá sus puertas el 8 de agosto un espacio denominado Sótano Beat, con la estética psicodélica de los años 70 y dedicado a conciertos de bandas. Todos sus vidrios fueron repuestos porque habían sido destrozados.
La sala Alberdi fue tomada en agosto de 2010, cuando el gobierno porteño quiso mudar las actividades que tenían lugar allí con el fin de refaccionar el espacio. Un grupo de alumnos y docentes se apropiaron del lugar, bajo la acusación de que se intentaba privatizar la cultura (meses antes, un particular había empleado instalaciones del aledaño Teatro San Martín para una fiesta privada).

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