Por razones de salud, el ex interventor y militar no seguirá en el debate. Las mismas causas lo tienen al ex general como imputado.
Sin embargo, no todas fueron malas noticias, ya que esas causas no quedarán en la nada, debido a que Luciano Benjamín Menéndez, quien también se encuentra imputado en esas 11 y en las 18 que tiene el presente debate, deberá enfrentar su juicio el 26 de octubre, en la que será la primera vez que se siente entre los acusados en esta provincia.
TODO LLEGA. La separación de Yapur se veía venir. La semana pasada tomaron conocimiento público su estado de salud y las pocas posibilidades que había de que permaneciera acusado, y ayer se confirmó finalmente la separación. Según la resolución leída al comienzo del debate, Yapur, quien fue revisado por última vez el 14 de marzo por peritos de la Corte Suprema, se encuentra con síndrome demencial de evolución rápida, alteraciones morbosas de facultades mentales e incapacitado para realizar cualquier tipo de diligencia.
Ante este cuadro médico, el tribunal decidió apartarlo del debate. No fue la única decisión que los magistrados Héctor Cortés, Alejandro Piña y Juan Antonio González Macías tomaron, ya que, refiriéndose a otro imputado, Luis Rodríguez, los jueces determinaron que este pase a tener arresto domiciliario.
Rodríguez se encontraba en el complejo penitenciario San Felipe, pero también su salud (padece diabetes inestable, hipertensión y cardiopatía) llevó a que los jueces ordenaran su internación en el domicilio propio del imputado. De esta manera, de los ocho que eran sometidos a juicio, sólo Eduardo Smaha y Celustiano Lucero permanecen en San Felipe, y el juicio, que podía durar varios meses más, se verá acortado.
OCTUBRE. El mismo tribunal decidió, en una segunda resolución, fijar fecha de inicio del juicio contra Luciano Benjamín Menéndez. El ex general, quien estuvo a cargo de la III Área del Ejército, que comprendía a Mendoza, San Juan, Córdoba y otras provincias, ya tiene seis condenas a reclusión perpetua y será la primera vez que venga a este suelo a enfrentar un debate.
La fecha elegida por el tribunal es el 26 de octubre. Ese día a partir de las 9, Menéndez se enfrentará a acusaciones por 18 causas (las mismas del juicio de lesa humanidad actual), aunque se podrían agregar tres más que fueron elevadas hace poco, por lo que también existe la posibilidad de que haya más imputados en la sala de debates. Antes de venir a Mendoza, Menéndez tendrá otro juicio en Tucumán, que comienza el 4 de octubre, aunque desde esa provincia ya advirtieron que el debate no durará más de un mes.
La salida de Yapur y el anuncio sobre Menéndez fue tomado con tristeza por los familiares de desaparecidos, con respecto al primero, y con satisfacción, en cuanto al segundo. Mariú Carrera señaló en ese sentido que "es muy difícil la situación, porque esto extiende algunas causas", y se lamentó porque hay gente de mucha edad que espera justicia, como la madre de Lidia de Marinis. En cuanto a Menéndez, Carrera advirtió que "es el principal culpable, lo que no le quita culpas a otros".
“El aparato militar quiso desmantelar el gremio bancario”
Tras los anuncios hechos por el tribunal, el secuestro y desaparición de Ricardo Sánchez Coronel fue abordado en el juicio por delitos de lesa humanidad a través del testigo Ramón Córdoba. Este explicó que antes de ser secuestrado era delegado del Banco de Mendoza, por lo que conocía a Sánchez Coronel, a quien se llevaron el 4 de junio de 1976. En su testimonio, el hombre aseguró que "el aparato militar quiso desmantelar el gremio bancario". La afirmación partió del hecho de que Córdoba fue secuestrado el 30 de julio de 1976 y llevado al D2, en donde se encontró con otros empleados bancarios, como David Blanco, Daniel Ubertone y José Vila.
Justamente en el D2, Córdoba comenzó a vivir su calvario, ya que a las tres o cuatro horas fue sometido a su primera sesión de torturas. "Me hacen sacar la ropa y me atan a una camilla o algo parecido. Una vez acostado me dan una patada en la cabeza que me deja muy conmocionado y me dan picana en la boca y en los genitales. Cada tanto me auscultaba un médico", explicó el testigo durante su relato. "No sé cuánto me tienen ahí, siempre preguntándome por compañeros bancarios. Luego me hacen vestir y me ponen en una celda", continuó.
Córdoba explicó que al momento de su detención, Sánchez Coronel ya no se encontraba en el D2. "Los que lo vieron lo encontraron en muy mal estado, no podía caminar y necesitaba de otros para ir al baño", recordó. Tras su estadía en el D2, Córdoba fue trasladado a la Comisaría Séptima. "Vimos a Seydell, vimos detenciones de chicos por robo que también eran torturados, chicos de 10 u 11 años a los que les sacaban las zapatillas y les pegaban en las plantas de los pies hasta que no podían caminar", detalló Córdoba. Tras permanecer dos meses allí, fue trasladado a la Penitenciaría provincial, donde fue "blanqueado", y luego pasó por La Plata, Sierra Chica, Caseros y Devoto.

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