A dos semanas de la elección, Dilma recupera la ventaja

A dos semanas de la elección, Dilma recupera la ventaja

La socialista Marina Silva pierde apoyo y la presidenta se consolida para la primera vuelta.

Si algo sorprende en estas elecciones brasileñas es la volatilidad del favoritismo de los candidatos. A dos semanas de las elecciones, la socialista Marina Silva cayó de 33 a 30 por ciento de las intenciones de voto. Los ganó Dilma Rousseff quien, al ascender de 34 a 37% de las preferencias, logró consolidar su ventaja en la primera vuelta. El tercero en disputa, el socialdemócrata Aécio Neves, recuperó un poco de aliento al trepar de 15 a 17 por ciento.

Los datos revelados ayer por la consultora Datafolha indican, además, que la ex ministra ambientalista perdió espacio en segmentos de la población que se habían deslumbrado con su propuesta de “nueva política”, pero que se decepcionaron por la falta de un proyecto consistente con ese enunciado. La ex senadora parece haber pagado cara la vaguedad de sus iniciativas: en una semana vio subir en 11 puntos el rechazo de los electores brasileños. Treparon de 11 para 22 por ciento los ciudadanos encuestados que dijeron que jamás votarían por ella.

Marina Silva perdió votos entre los jóvenes y más educados. Dilma subió en ese segmento que se había deslumbrado con la “nueva política” marinista y ahora se decepcionó.

Es que el vice de Marina, Beto Albuquerque, mostró que el proyecto no se diferencia en esencia de aquel de sus oponentes. A principios de la semana, este dirigente sostuvo que si el socialismo llega a ser gobierno deberá sumar al Movimiento Democrático Brasileño (el PMDB): “Sin ellos no se puede gobernar”, aseguró públicamente. El PMDB, que hoy es parte de la colación oficialista y que por ahora defiende la reelección de Dilma, es además la agrupación con mayor cantidad de diputados y senadores a nivel nacional. De hecho, son sus legisladores los que pueden definir una votación en el Congreso.

Ocurre que un frente de los marinistas con esa organización política brasileña no sería otra cosa que una réplica del criticado cogobierno que hoy mantiene el PT con los partidos de su alianza, PMDB incluido.

Esa estrategia de gobernabilidad le ha costado a Dilma, entre otras cosas, la creación de una enorme cantidad de ministerios y su reparto entre los socios. Si los marinistas pretenden repetir el modelo, entonces deberán enterrar la “nueva política” propuesta por la candidata.

Las contradicciones e inconsistencias del socialismo marinista tienen un costo profundo en el proceso electoral. Según el director de la consultora Datafolha, Mauro Paulino, y del director de encuestas Alessandro Janoni, el descenso en la popularidad de esta mujer de 56 años, nacida entre los pobres del Amazonas, fue el abandono de su causa por parte del electorado más joven y mejor educado. Perdió pie en el sur del país y en el sudeste, incluido San Pablo, las regiones con los niveles más bajos de analfabetismo; y sufrió la sangría entre los brasileños de ingresos medios que conforman 77 por ciento de la población.

Según los autores de la encuesta, realizada entre el miércoles y el jueves, con 5.340 entrevistas, “muestra que Dilma pasó ahora a liderar en las cinco regiones del país. En el Nordeste, en el Norte y en el Sur. En el centro-oeste Dilma está delante de Marina. Y en el sudeste (San Pablo y Río) la ambientalista retrocedió también entre las mujeres y los católicos, como entre los electores de 25 a 34 años”. Eran estos últimos los que podían garantizar el triunfo de la socialista.

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