La ONU denunció que continúan los bombardeos en todo el país árabe. Ayer hubo 89 víctimas mortales. Aumentan los refugiados que huyen hacia Turquía y hacia el Líbano.
En una entrevista con el canal de televisión Al Arabiya, el funcionario pidió que el gobierno responda a las “legítimas demandas del pueblo sirio”. Sin embargo, esas declaraciones no detuvieron los enfrentamientos y no bajaron la tensión internacional.
En una jornada que dejó ayer 89 víctimas fatales, los rebeldes derribaron un avión de combate después de atacar un aeropuerto militar al este de Siria, golpeando a la fuerza aérea del Ejecutivo, que tiene en sus efectivos militares la principal arma contra sus opositores.
El agravamiento de la crisis humanitaria motivó que el canciller ruso, Serguei Lavrov, calificara ayer de “ingenuos” a Occidente y a los países árabes, por su pedido al presidente sirio de que sea el primero en retirar sus tropas de las grandes ciudades sirias. “Cuando nuestros interlocutores dicen que el gobierno tiene que ser el primero en retirar todas sus tropas y sus armas de las ciudades, y sólo así pedir a la oposición que haga lo mismo, formulan un plan totalmente irrealizable”, sostuvo Lavrov durante una conferencia en Moscú. Rusia, junto con China, bloqueó tres veces resoluciones de condena contra el régimen sirio en el Consejo de Seguridad y tuvo varios cruces con los Estados Unidos, a los que acusó la semana pasada de organizar una “cruzada extranjera” contra Damasco.
En Damasco, varios testigos precisaron que algunos de sus barrios y suburbios fueron bombardeados por la artillería gubernamental. “Desde esta mañana sentimos explosiones provenientes del norte, de los barrios del sur y del este”, afirmó a la prensa un vecino de la capital siria.
Por otro lado, el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos aseguró que los rebeldes sirios capturaron a 16 miembros de las fuerzas armadas gubernamentales, tras haber atacado un edificio en la base de defensa aérea de Boukamal, en el este de Siria. Entre los prisioneros habría oficiales, suboficiales y conscriptos.
Los bombardeos por todo el país provocaron grandes oleadas de refugiados sirios, que huyeron hacia Turquía y el Líbano.
Condena de los aliados
El presidente sirio Bashar Al Assad recibió otro duro golpe ayer, que llegó del lado menos esperado. En la cumbre de los países No Alineados, celebrada en Teherán, se oyeron cuestionamientos al régimen sirio y llamados a apoyar a los rebeldes que buscan deponer al jefe de Estado de ese país. Aunque Teherán respaldó al régimen de Damasco y no hubo una condena en el documento final de 700 páginas, Qatar, Arabia Saudita y Egipto embistieron públicamente contra Al Assad.
Tal es así que el presidente egipcio Mohamed Morsi –fortalecido tras haber ganado las primeras elecciones democráticas de su país y haber reducido el papel de las Fuerzas Armadas–, calificó de “obligación ética” apoyar al pueblo sirio en su lucha contra el “régimen represivo”. “Frenar el derramamiento de sangre en Siria es una responsabilidad de todos, y debemos saber que no puede ser detenido sin una injerencia efectiva”, afirmó el jefe de Estado egipcio, en su apuesta más osada en política exterior.

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