La gestión del intendente José Inza procuraba terminar un tortuoso año de modo más aliviado. Se había arreglado el tema salarial con los empleados municipales (aunque uno de los gremios quedó afuera del acuerdo) y se informó que la Municipalidad pondrá el dinero que falta para terminar la obra de reconstrucción de la Escuela 17 después de ochos años, un verdadero oprobio para las administraciones provinciales que se incineraron en promesas, empresarios truchos y una falta de respeto para la comunidad de Azul.
Cíclicamente aparecen cuestiones que ponen a este centro asistencial en escena. Atiende casi al 70 por ciento de la población con un enorme presupuesto para una Comuna como la de Azul y tiene una complejidad de funcionamiento sumados los actores que entran en juego.
Elefante en un bazar
Como se dice habitualmente, no es sencillo lidiar con la corporación médica pero esto se transforma en una suerte de apocalipsis si, encima, los responsables de conducir el hospital, en sus diversos niveles, se manejan como un elefante en un bazar.
No renovarle el contrato a dos profesionales, más allá de las argumentaciones que se puedan escuchar de uno y otro lado, es de por sí un enorme error de manejo, de falta de evaluación del impacto que esta decisión iba a provocar.
Si se llegó a esa instancia es porque algo falló antes por parte de los responsables. La problemática de las guardias es un tema que se arrastra desde hace años y que se ha intentado reparar con parches. Mejorar el pago de las mismas, buscar un reordenamiento, emprolijar situaciones. Las quejas vienen desde los propios médicos, incluso, pasándose alguna factura que hacia afuera se disimula.
La cuestión de fondo es otra. ¿El hospital se puede deshacer de dos profesionales como Serena Kolman y André Barroni que, encima, tiene una buena imagen que incluye a los pacientes?
El director del hospital, Ricardo Lapenta, con su estilo sin filtros emitió declaraciones bastantes desafortunadas en el noticiero del canal local pero él es solo una parte ya que cuenta con el respaldo de sus superiores para tomar esa decisión.
Juventud o prestigio
Tratar a los profesionales con cierta ironía por su juventud y enrostrar los años de trabajo o la "veteranía" más la presunta ausencia de "médicos de prestigio" en las asambleas, luce como un concepto muy rudimentario. En primer lugar, tener años de trabajo en la medicina no es garantía de ser un excelso galeno. Se puede ser brillante a los 30 y ser un mediocre a los 60. Y, en segundo término, ¿qué es el "prestigio"? ¿También es una cuestión de calendario o esa palabra tiene otro significado, otro predicamento? Si es por médicos de reconocida trayectoria en el Hospital (que es otra cosa) estuvieron presentes varios de ellos en las asambleas.
¿Hay un trasfondo por la militancia gremial de Kolman y Barroni?
La pregunta es porqué se lo dejó solo a Lapenta en este conflicto y no aparecieron públicamente los responsables del área de Salud y tampoco el Intendente. Cuando los trabajadores marcharon hasta la Comuna el viernes, luego de casi dos horas de espera y la insólita mediación de la policía para que algún funcionario los reciba (un hecho que vuelve a suceder en esta administración y que pasará a la historia) finalmente puso la cara el secretario de Gobierno Mauro Grandicelli.
Grandicelli el bombero
El Jefe Comunal no se encontraba, no se sabe porqué no estaba la secretaria de Salud y el responsable de Gobierno actuó, una vez más, como un bombero. Ya le había tocado poner la cara en la segunda interpelación del Concejo Deliberante a Inza y tuvo un rol importante junto al abogado Carlos Andreucci para lograr la medida cautelar que lo salvó al Jefe Comunal de la casi segura destitución.
Como era lógico, Grandicelli no pudo avanzar demasiado en su diálogo con los médicos y los dirigentes gremiales y todo pasó a este lunes para que el Jefe Comunal intervenga en forma directa.
En la complejidad de esta trama, con la necesidad de médicos que hay en el hospital no se puede deshacer de dos de ellos. Habría que preguntarse, en todo caso, porqué se llegó a esa instancia crucial pero el trasfondo, en realidad, es la política de salud que lleva adelante esta administración.
Está muy bien que se adquiera un tomógrafo, una ambulancia o se sumen camas de internación pero una política de salud es mucho más que eso sino se convertiría en una concepción de mercado y la salud, como no podía ser de otro modo, implica una concepción ideológica y un hospital público debe poner en primer plano esto.
Que en las nuevas camadas de médicos se percibe una idea mercantilista en muchos de ellos producto del sistema en el que estamos todos metidos, es probable pero no se los puede meter a todos en la misma bolsa, más aún, cuando hay un efector público como prioridad.
La cuestión de fondo
La conducción del mismo tiene sus laberintos y lo han sufrido los sucesivos directores y las administraciones municipales. Hay que desentrañar cuál es la política de salud de esta gestión, incluida Atención Primaria con la red de unidades sanitarias. La cuestión de fondo es ésa y no el despido de dos médicos. En todo caso, se empiezan a pagar las consecuencias.
En conclusión, cuando parecía que el final del año se deslizaba por la calidez de los días navideños que calmaría las turbulencias, el mal manejo político generó este conflicto al que se han sumados gremios y partidos políticos, entre otras organizaciones. Las torpezas se suelen pagar más caras que la propia torpeza.


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