Es un azuleño que fue hallado autor de un asalto a mano armada que en julio del año 2010 había tenido como escenario una estación de servicio que está en Perón y 25 de Mayo. El fallo no está firme y será apelado por el abogado defensor del encausado. El imputado está en libertad.
El juicio se llevó a cabo en el Tribunal Oral en lo Criminal número 2, tomando intervención en forma unipersonal en este proceso la magistrada Alejandra Raverta, quien halló al acusado autor del delito robo calificado por el uso de arma.
El encausado fue identificado como Cristian Nazareno Grazziano. Alias "Sugus" y de 33 años de edad, tiempo atrás había estado preso en el marco de esta causa penal, aunque actualmente se encuentra en libertad.
Al respecto, en el fallo la jueza Raverta no dio lugar a un pedido de la fiscal que intervino en este juicio para que el hombre fuera nuevamente detenido.
Compartiendo un criterio del Tribunal de Casación de la Provincia, la jueza del TOC 2 argumentó que esa medida cautelar no era procedente porque Grazziano durante la tramitación de este proceso permaneció en libertad y no evidenció en ese tiempo "que tratara de burlar la acción de la justicia".
Además, el fallo no está firme, ya que el defensor particular del implicado en este robo, el ex juez Jorge Moreno, anunció que va a apelar esta resolución de primera instancia ante Casación.
Junto con la condena como autor penalmente responsable de este robo, Grazziano fue declarado "reincidente por segunda vez", ya que registra antecedentes penales.
Violento asalto
El hecho que fuera materia de este juicio ocurrió en la estación de servicio Shell ubicada en una de las esquinas de las avenidas Perón y 25 de Mayo, el 3 de julio del año 2010.
Cuando ese día era alrededor de la hora 0.30, quedó probado en el debate que Grazziano ingresó con fines de robo al local de esa estación de servicio.
Lo hizo, escribió la jueza Raverta, "empuñando un arma blanca".
"Mientras arrojaba puñaladas por la espalda a un cliente que se encontraba en el lugar -y se convirtió junto con un empleado de la estación en víctima de este asalto-, exigía que se le diera dinero, para posteriormente agredir con la mencionada arma al empleado de turno del mencionado comercio".
Según lo que quedó acreditado en este juicio, Grazziano se apoderó durante el hecho de una billetera que en su interior tenía unos 1.300 pesos, dinero que se correspondía a la recaudación del día que había hecho el empleado, quien junto con un cliente fuera asaltado aquella noche.
Testimonios
El empleado asaltado fue uno de los testigos que declaró en este juicio. Entre otras cosas, refirió que aquella noche Grazziano ingresó primero a hacer una compra, se fue y que al regresar, ya estando el cliente en el negocio de la estación de servicio, cometió el robo.
De acuerdo con su testimonio, el hombre condenado en este juicio tomó por la espalda al cliente y le pedía a él que le diera el dinero.
El empleado contó que se resistió al robo, arrojándole al asaltante -que actuó a cara descubierta- un matafuegos, aunque finalmente le entregó la billetera con el monto de dinero en su interior ya referido.
Dijo también que aquella noche el asaltante huyó en una bicicleta playera por Perón hasta De Paula.
El empleado declaró que días después a ocurrido el robo volvió a ver a Grazziano, en ocasión que fue a cargar combustible a la estación de servicio, por lo que al reconocerlo se comunicó con la Policía.
Además, tiempo después participó en una rueda de identificación de personas llevada a cabo en el marco de la investigación de este robo, procedimiento donde lo reconoció como el mismo sujeto que lo había asaltado.
También declaró en el juicio el cliente que aquella noche fue asaltado. Contó que durante el hecho fue agredido con el arma blanca que el ladrón portaba, resultando con una lesión leve a la altura del pecho, debajo de su tetilla derecha, aunque sin que finalmente le fuera sustraído algo.
Otros testigos que declararon en el debate fueron policías pertenecientes al Gabinete de Investigaciones de la comisaría primera local que trabajaron en el caso.
Entre otras cosas, habían participado en un allanamiento realizado en la casa de Grazziano, lugar donde se secuestró una campera de jean y una punta de acero que se presume fue utilizada en el robo.
Como agravantes para el encausado, la jueza Raverta valoró diferentes circunstancias: "La violencia desplegada para cometer el hecho, ya que con el arma blanca que portaba agredió al empleado de la estación de servicio damnificada y a un ocasional cliente al que lo lastimó debajo de la tetilla; la nocturnidad aprovechada para la comisión del ilícito, por cuanto evidencia una mayor culpabilidad en la medida que se utilizó para facilitar la consumación y procurar impunidad; y los antecedentes condenatorios que registra, los que lo convierten en reincidente por segunda vez".
ELDATO:
Cuando el empleado de la estación de servicio declaró en el juicio, el imputado, a través de su abogado, solicitó no estar en la sala de debates, por lo que en ese momento no pudo realizarse por parte del testigo el reconocimiento de Grazziano; quien -así y todo- finalmente fue condenado por este robo.

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