Un panel integrado por seis líderes porteños, de distintas vertientes políticas, se reunieron ayer por la tarde, en el auditorio La Prove, del Banco Provincia, ubicado en la calle Balcarce 326 de esta Capital, para debatir acerca de una agenda común y de Estado, con el objetivo de que la Ciudad vuelva a ser humanista, nacional, popular y progresista.
El denominador común de la charla fue la defensa del Proyecto Nacional y Popular que lleva adelante el Gobierno Nacional y que encarna la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, con las políticas de inclusión y bienestar de los sectores más postergados y desprotegidos de la Argentina, así como las críticas generalizadas hacia la administración macrista en la Ciudad y el compromiso de trabajar en conjunto para conformar un frente político, en el futuro inmediato, que recupere la Ciudad con un sentido más nacional, popular y progresista.
Para la Directora General de Relaciones Institucionales del Senado, Lía Méndez, del Partido Humanista, lo importante es saber en qué sociedad queremos vivir y que el gran desafío, para lo cual hay que hacer un profundo trabajo, es producir un cambio en los valores en los que se asienta la organización de nuestra sociedad.
“A lo que se aspira -dijo Méndez- es a tener una Ciudad más inclusiva, con una sociedad más inclusiva, que no es la de hoy, y para lo cual hay que recorrer un camino que cuente con un fuerte impulso hacia la igualdad de oportunidades, hacia la inclusión social. Es decir, ir hacia un modelo social, de relación social solidario. Una mirada inclusiva para hacer llegar el beneficio a todos sin discriminación. Este es un modelo político que fue surgiendo en la Argentina como parte de un proceso mayor, dado en Latinoamérica, por necesidad y también por proceso histórico, a través de gobiernos que se plantaron en la vereda de llevar adelante las convicciones, frente a la adversidad y las dificultades que se han ido y siguen oponiendo cada vez con más fuerza y más radicalizadas, a medida que éstos modelos políticos avanzaron. Lo que se ha definido con estas políticas es volver a incorporar la solidaridad que se había perdido como valor social e instalarla en el centro de las políticas sociales que se han ido desarrollando. Como el enfoque de derechos y un claro eje humanista. Estas políticas nacionales, que nos han cambiado la vida a todos, han ido incorporando a gran de la sociedad en ese cambio cultural, inclusivo, de sentido solidario y colectivo pero a la vez, ha ido dejando a la vista ese otro sector social, que fue favorecido por los gobiernos neoliberales, en donde se fue fortaleciendo su sentido de individualismo, y que hoy son convocados por los grandes medios concentrados, por el poder hegemónico, que trata de juntarlos, aunque el individualismo no genera unión ni construye, por lo tanto quieren instalar con fuerza que la sociedad está dividida y que este Gobierno con sus políticas ha generado esa división en la sociedad. Para que el cambio cultural sea posible y que esa Ciudad a la que aspiramos se corresponda con un tipo de sociedad inclusiva, se debe trabajar por un cambio de mentalidad y de dirección en las relaciones de todos los que integramos esa sociedad”. Ejemplificó acerca de las políticas de educación y vivienda que existen hoy en la Ciudad, de la mano del macrismo. “Existen 500 cooperativas de vivienda en la Ciudad a las cuales no les llega el dinero”. “Es como la antipolítica”, definió. “Se deben generar las condiciones básicas, para poder acceder a la educación para lo cual es necesario vivienda, salud y trabajo. Una estructura de derechos que son inescindibles y que tienen que efectivizarse para que el acceso a la educación sea real”.
El Subsecretario General de la Presidencia y referente de Concertación-Forja, Dr. Gustavo López, abogó por “volver a reconstruir un frente político, social y cultural, un frente militante, que permita volver a conquistar a aquellos que en algún momento nos acompañaron en el proceso de transformación”, al recordar que la Ciudad tuvo, a pesar de la crisis económica brutal que vivía la Argentina, políticas de inclusión, de justicia social y de desarrollo urbano, en una sociedad y un país que se encontraba en quiebra y al borde de la disolución entre 2001 y 2003.
En ese sentido López señaló que “Los que estamos en esta mesa somos parte de un mismo proceso nacional que recuperó la dignidad de los argentinos. Una Argentina que tenía el 54% de pobres, donde uno de cada dos chicos que nacía estaba condenado a la pobreza y la miseria. No había posibilidades de desarrollo, a los científicos se los mandaba a lavar los platos, los chicos iban a la escuela porque era la única comida que tenía garantizada y el 25% de la población económicamente activa estaba desocupada. Sólo uno de cada cuatro tenía aportes jubilatorios y era un país que en el 2000 se calculaba que 10 años más tarde sólo un tercio de los argentinos en condiciones de jubilarse, iba a cobrar una jubilación”.
“¿Qué fue de ese país, al país que tenemos?, ¿Qué pasó en el medio?, ¿Ocurrió un milagro?”, se preguntó. “No” –se respondió- “hubo una política concreta de recuperación de herramientas al servicio de la soberanía popular. Es decir, la política recuperó la representación del pueblo en el ejercicio de la soberanía popular. Lo que pasaba en la Argentina de los `90 y en el 2000 fue muy similar a lo que pasa en la Europa de estos momentos, es que la gran pelea era por quién se quedaba con la renta pública, y el pueblo no participaba de esa disputa. A partir del 2003 comienza un proceso que recupera a la política como herramienta de transformación, a la soberanía popular como elemento central de la democracia y además con un modelo político, social, económico y cultural donde la centralidad está puesta en la dignidad del trabajo, en la expansión de la economía , la generación de empleo, en la justicia social, en la equidad, la soberanía política, etc”. Si eso se da en cada región que uno recorre y puede compararlo con lo que sucedía hace diez años atrás, por qué en la Ciudad de Buenos Aires, hay más gente en la calle que antes, no genera empleo, con las posibilidades, particularidades y ventajas comparativas que tiene, y con un presupuesto que es el más alto en toda su historia. Hace ocho años el presupuesto de la Ciudad era de 5 mil millones, y este año es de 52 mil millones, se multiplicó por diez en menos de ocho años, en donde se pagan bajos salarios a los docentes, a los enfermeros, a los médicos, las escuelas no tienen suficientes grados en el sur. Se cierran matrículas en el norte porque nos chicos no van a la escuela pública porque hay un desplazamiento en el interés y en la centralidad del gobierno de lo pública hacia lo privado. Las empresas recuperadas corren peligro de perder esa recuperación que tuvieron. Lo que sucede en el país, no sucede de lleno en la Ciudad. Y lo que sucede en la Ciudad es por rebote de políticas públicas nacionales y no de políticas locales. Si al país le va bien, a la Ciudad también le tiene que ir bien, pero no le va lo bien en obras de infraestructura porque no hay nada puesto al servicio de la transformación de la Ciudad. Hoy tenemos una Ciudad más injusta, en términos reales, de la Ciudad que teníamos antes, a pesar de tener un país un país mucho más justo que el que teníamos antes”.
“Tenemos una gran oportunidad y una gran responsabilidad, de cara al año 2015, que es volver a reconstruir un frente político, social y cultural, un frente militante, que permita llegar con un programa, para volver a conquistar a aquellos que en algún momento nos acompañaron en el proceso de transformación. Esta Ciudad, que aunque difícil, ha consagrado la constitución más progresista que se puede tener en la Argentina; que consagró las primeras leyes en materia de derechos humanos, de igualdad de género, de unión civil, la educación sexual en las escuelas y que hoy tiene el Gobierno más retrógrado de toda la Argentina. En el medio ha pasado algo y tiene que ver con la representación política. Hoy tenemos la posibilidad, la obligación y la oportunidad de recrear esa representación política entre todas las fuerzas progresistas, de cualquier origen político y que incluyen, obviamente, al peronismo, pero que no se agota en él, para poder tener una alianza de fuerzas políticas, sociales, nacionales, populares, progresistas y profundamente democráticas para dialogar con la sociedad, contarles cuáles son nuestras propuestas, nuestros proyectos. Tenemos hombres y mujeres que alcanzan y sobran para dar vuelta esto que se ha hecho y no podemos dejarlo de lado, para llevar adelante una Ciudad inclusiva, justa e igualitaria en un momento muy crítico de la Argentina y de la Ciudad de Buenos Aires”. “Debe ser el comienzo de un camino que debe desembocar en el 2015 en un gran frente electoral, quizá con escala incluso en el 2013, todavía estamos a tiempo. Pero si no ampliamos el campo de diálogo, de representación, no ofrecemos alternativas superadoras de lo retrógrado, de la corrupción que debe haber en la Ciudad, porque ¿en donde se gasta tanta plata que no está?. No está en ningún lado porque no hay obras de infraestructura profunda, los salarios son malos. ¿Donde están los 52 o 57 mil millones de pesos de presupuesto? si se volvió a endeudar el Banco Ciudad, si todas las obras que estaban con un financiamiento del BID hace siete año, se gastó y se volvió a financiar”. “Invito a que hagamos es esfuerzo del diálogo para volver a construir una alternativa que nos permita tener una Ciudad que todos nos merecemos”.
La diputada porteña, María Elena Naddeo, del Frente Progresista Popular, también se refirió al período que compartió durante el gobierno de Aníbal Ibarra, junto a Gustavo López y Alejandro Otero, y en el que, señaló, “a pesar de la crisis de los años 2001-2003 y a pesar de las circunstancias, se pudieron generar políticas públicas con grandes niveles de inclusión, solidaridad y de acceso al conjunto de los derechos, por parte de los sectores de mayor grado de vulnerabilidad social”. En ese sentido afirmó que “Hoy nos volvemos a encontrar con la militancia progresista y popular y en la vereda del proyecto nacional y popular con Cristina Fernández de Kirchner, y con esa consigna tan elocuente que es “En la vida hay que elegir”. “Y elegimos por la integración Latinoamericana, cuando se le dijo No al ALCA”. Apostando a un crecimiento autónomo, independiente de los centros mundiales y a crecer apostando al mercado interno, al desarrollo del trabajo y de la industria nacional. Esa apuesta tan fuerte que está en medidas económicas que a veces nos parecen ingratas, como las que tienen que ver con las restricciones cambiarias, pero que en lo profundo son una apuesta a retener las divisas, esos capitales que una y otra vez se fueron fugando de la Argentina. Fuimos testigos en el 2001 el brutal saqueo de los capitales del sistema bancario que se llevaron un Gobierno. Como tenemos memoria y lo que cuesta tener que enfrentar a los poderes concentrados de la economía, sabemos que hay una apuesta muy fuerte y por eso apoyamos a este Gobierno y a Cristina Fernández”. En este sentido, defendió a la Presidenta, de los últimos ataques verbales de parte de Hilda “Chiche” Duhalde y del periodista Nelson Castro, “típico de la misoginia o del machismo que le atribuye a las mujeres que discuten, que confrontan con el poder, rasgos patológicos mentales”.
La diputado porteña, coincidió con las propuestas del panel, a pesar de los matices, en un modelo de Ciudad inclusiva, solidaria y autónoma reafirmando la soberanía. Y también con el diagnóstico sobre la Ciudad, realizado por Gustado López, “En este contexto de crecimiento económico del país, la Ciudad de Buenos Aires, ha multiplicado por diez su presupuesto. Básicamente hay un crecimiento enorme, en términos absolutos y también relativos. En el Gobierno de Aníbal Ibarra eran 1.000 millones de dólares y ahora tenemos, si tomamos el dólar oficial, prácticamente 10.000 millones de dólares de presupuesto. En ese contexto de crecimiento económico por las medidas de crecimiento industrial, de aumento del empleo y por la mayor recaudación impositiva, tenemos la peor inversión en salud, en educación, en vivienda social y en políticas sociales. La mirada y la prioridad están puestos en otro tipo de obras y no en la base de nuestra sociedad porteña. La resultante es que tenemos una Ciudad profundamente desigual. Más desigual que la que conocimos en el marco de la crisis que vivimos 2001-2003. La Ciudad crece en villas y en asentamientos y en barrios carenciados, por las migraciones, por distintos fenómenos que hacen a la realidad urbana, pero no crece la vivienda social y las políticas públicas para dar respuesta a ese crecimiento”. También hay una gestión deficitaria, que quedó demostrada con las inundaciones por las lluvias, barrios totalmente anegados a pesar de las inversiones realizadas con el plan hidráulico, y que ni siquiera pudo poner en marcha un plan de contingencia y de emergencia. Un gobierno insensible que sólo respondió con un subsidio mal pago y que además todavía no está efectivizado en un cien por ciento y hay un gobierno que en muchos aspectos predicó una supuesta eficiencia del neoliberalismo que en realidad vemos que es una profunda ineficiencia”. “La educación pública está amenazada por el macrismo, por el vaciamiento gradual de la escuela pública”. En consecuencia, la legisladora del FPP, compartió la idea de que es necesario construir una alternativa política, que vuelva a expresar una coalición en el mismo sentido con la que se ganó la Ciudad de Buenos Aires, con sectores progresistas y populares de todos los partidos políticos. “Necesitamos volver a trabajar de manera transversal con otros sectores que en estas elecciones han apostado a otras propuestas políticas”. “Yo también tengo un sueño compartido, que es recuperar la Ciudad en el 2015 con todo este torrente progresista, popular, nacional y democrático al cual pertenecemos”.
A su turno, el Contador Alejandro Adrián “Piter” Otero, del Frente Grande de la Ciudad, comenzó señalando que “La Ciudad de Buenos Aires es autónoma porque tiene recursos para ejercerla. Es el único distrito del país que financia su presupuesto con el 90% de recursos que recauda por sí mismo y el 10% que le viene por lo que recauda el Gobierno Nacional”. “Es el único distrito que se autofinancia, tanto antes como ahora”. Recordó, al igual que los anteriores panelistas, que en la crisis del 2001, “la Ciudad no emitió deuda, y el macrismo en el contexto más favorable de la historia, ha multiplicado la deuda de manera exponencial llevándola hoy a casi un 20% de ese fenomenal presupuesto que tiene, que queda como pesada herencia para el gobierno que viene”. En esa época también se empezaron las primeras estatizaciones. Las primeras políticas concretas de revertir la onda privatizadora del neoliberalismo en la Ciudad de Buenos Aires. La Autopista Illía; los contratos de tercerización de las bases de datos y el procesamiento de la información de recaudación, 30 millones de dólares costaban esos contratos. Era altísimo y vergonzoso el costo que se pagaba por ello”.
Pero, enfatizó que “la Ciudad que queremos está adelante, no en el pasado, está en el futuro”, “creo que este ejercicio al cual nos convocó Aníbal Gotelli, es necesario porque desde el campo popular, desde el proyecto nacional y popular nos debemos un proyecto de Ciudad. No hemos sabido articular, comunicar, difundir, proponer un proyecto de Ciudad que fuera convincente y porque además la Ciudad va a ser tema de campaña de acá a Octubre. Entonces hay una tarea militante que tenemos que hacer. Aunque va a estar nacionalizada los temas de la Ciudad también van a estar presentes y hay un territorio de disputa donde tenemos que disputar, ganar y sumar frente a nuestros rivales y adversarios.
En tal sentido, afirmó que “la experiencia del neoliberalismo tardío en la Ciudad que encarna Macri está agotada”. Porque la amenaza a todos los logros que supo conquistar el Gobierno nacional, ya no viene de la mano del neoliberalismo de los `90, sino que viene de la mano de otro proyecto que se parece menos a los 90 y más hacia los fines del siglo XIX. Viene de la mano de la restauración conservadora. Viene de la mano de un proyecto que pretende vía reinserción de la Argentina en los mercados mundiales de deuda y del comercio, reiterar un proyecto de crecimiento exitoso -y esto es lo peligroso- acotó, pero concentrado y desigual, para el futuro de los argentinos. Ese proyecto que implica el aprovechamiento de las ventajas comparativas vía el desarrollo de la agroindustria, es un proyecto para pocos. No es un proyecto para 40 millones. Nunca lo fue. Es el viejo proyecto de la oligarquía que viene de nuevo remozado como forma de restauración conservadora para poner un límite a las conquistas sociales y económicas y, eventualmente, para hacer retroceder al pueblo en esas conquistas que hemos logrado a lo largo de estos 10 años”.
“No es por la vía de Macri sino que hay otros que aparecen como los triunfadores y los portavoces de este nuevo proyecto para derrotar al proyecto nacional y popular que nosotros defendemos y apoyamos.”
“El proyecto de Macri se agotó porque decepcionó”, recalcó el dirigente del FG, y es una novedad que se ha visto en las elecciones primarias del domingo 11 de octubre”. “Claramente hubo una decepción” “Macri cuando ganó en el 2007, lo hizo porque era lo ajeno a la política. El problema de la Ciudad era un tema de gerenciamiento. El era el más eficiente”. Pero decepcionó, agregó, porque que deja después de seis o siete años de Gobierno; deja bicisendas, deja la Metropolitana para algunos barrios en donde tiene presencia, deja el metrobús, alguna veredita coqueta, un pilón fenomenal de deuda, los impuesto más caros de la historia golpeando los bolsillos de los porteños y ningún problema de fondo resulto, ni las finalizaciones de la infraestructura urbana, ni el tema de la vivienda y el transporte, deja cuentas pendientes que la Ciudad arrastra desde hace mucho tiempo.
“Pero esto –aclaró- es como en el tenis, si no le ganamos, nos gana. No hay empate. El proyecto está agotado, pero no lo va a estar hasta que no le ganemos, no lo superemos. No alcanza con que nosotros politicemos la discusión ideológicamente, y que denunciemos a Macri porque expresa un fenomenal proceso de transferencia de recursos de los sectores más postergados hacia los más concentrados, porque implica un capialismo de maigos para favorecer a los intermediadores de deuda o a los contratistas amigos, porque endeuda a la Ciudad sin motivo, porque subejecuta en las áreas sociales. No alcanza con eso. Es básico. Es un punto de partida, pero tenemos que tener propuestas concretas que resuelvan los problemas de la gente, que nos permitan avanzar en la conformación de un proyecto de Ciudad que queremos llevar adelante”.
Por lo cual propuso cinco ejes que “se sinergizan, que se suman los unos a los otros, y que desde el FG vemos son importante como temas para discutir la Ciudad que queremos. 1) la cuestión de la Prosperidad. “Es inaudito que en la etapa más próspera de la historia reciente de la Argentina, la Ciudad tuvo un rendimiento absolutamente mediocre, cuando tiene condiciones para haber tenido el desempeño más exitoso en todo el país”. Porque la prosperidad se dejó en manos de la concepción neoliberal del recaudo. Lo guió la especulación financiera y la especulación inmobiliaria, que son los dos patrones que rigen el desenvolvimiento económico en la Ciudad, y eso genera desigualdad”. “Porque quien rige el desarrollo de la política de vivienda es el mercado, que construye para aquel que puede comprar o invertir, no para aquel que la necesita. Construir para aquel que la necesita significa que hay política”. “La Ciudad puede hacer mucho por la prosperidad de los porteños, con su propia política y su propio presupuesto, porque tiene condiciones por ejemplo, favorecer el turismo, las industrias limpias, el software, las de altas tecnología, la biotecnología, las industrias de la Cultura, la del tiempo libre, del conocimiento, etc.” . 2) “Hay que resolver el problema del Puerto. O lo mudamos o lo integramos, con lo cual hay que articular inteligentemente con el Gobierno Nacional y con el Gobierno provincial, pero Macri se victimiza”. 3)“Hay que pensar la Ciudad en términos Metropolitanos: el ensanchamiento de la General Paz, el soterramiento del Sarmiento, ni la seguridad, ni la higiene urbana se pueden resolver sin articular con la Nación y con la Provincia de Buenos Aires. 4) También, afirmó, que “hay que descentralizar, modificando la ley de Comunas ampliando sus competencias”. 5) “La regulación del uso del suelo”. “No hay un problema de vivienda en la Ciudad, hay un problema de acceso a la vivienda”, aclaró, “pero hay que cambiar la lógica y no dejarla en manos del mercado”.
Finalmente Otero definió que “la Ciudad que queremos, es un proyecto político, no es un asunto tecnocrático, que requiere una construcción colectiva de actores, vecinos, empresarios, intelectuales y demás, que ayuden a construir ese colectivo que permita recuperar la Ciudad de Buenos Aires. Actores que hoy están dentro del kirchnerismo y otros que no lo están", pero - admitió que "para ganar la Ciudad de Buenos Aires, hay que admitir que con el kirchnerismo no alcanza y sin el kirchnerismo no se puede”.
La Subsecretaria de Defensa del Consumidor, María Lucila “Pimpi” Colombo, del Frente para la Victoria, advirtió que “Hay que repensar una Ciudad que se integre al proyecto nacional”, por lo que enumeró las bondades del proyecto que lleva adelante el Gobierno Nacional y la falta de oportunidad de la Ciudad para acompañar los procesos de crecimiento, prosperidad, integración, que se dan en todo el país. En ese sentido señaló que la Ciudad tiene es “una idea de que el interés privado es el que debe que ser beneficiado”. “Es como una especie de privatización del apolítica”, “una privatización del interés público”, acotó. Comparó lo que sucede en el orden nacional, con lo que se puede observar en la Ciudad. En la Ciudad tenemos, dijo “subejecución del presupuesto educativo; desinterés con lo que pasa con la educación pública; la provisión del equipamiento informático como una más de las formas en la que el Gobierno de la Ciudad les garantiza o les asegura los negocios a los socios”. Cuestionó también el gasto que demandó la construcción del metrobús en la avenida 9 de Julio. En el caso de las viviendas, “habría que ver si se podría poner en debate, qué pasa con la cantidad de inmuebles que no están ocupados y que no se utilizan como viviendas, y la cantidad de gente que vive en condiciones precarias o vive en la calle; hay que juntar fuerza política para dar ese debate”. “Hay que poner en discusión el valor social del derecho a la propiedad”. “Estamos en proceso de debate electoral y en la discusión de qué Ciudad de Buenos Aires queremos, y creo que nosotros tenemos una alternativa”. “Por supuesto que cuando uno es parte del Gobierno que lleva muchos años, que se ha puesto al hombro todas las transformaciones, que puede mostrar que con cada medida ha ido mejorando sus propias decisiones”. Por lo que abogó por “una Ciudad como parte de un proyecto nacional, popular, con integración, con inteligencia, con creatividad, con oportunidades para todos”.
El cierre, estuvo a cargo del organizador del evento y Presidente de la Convergencia Popular Porteña, Aníbal Gotelli. El dirigente porteño de la Convergencia, se refirió al momento político que vive la Ciudad, después de las elecciones primarias PASO, que señaló “dan una esperanza de cambio porque demuestran que la Ciudad no es de nadie, y que es necesario tener un proyecto, armarlo, mostrarlo, hacerlo entender, que tiene que ser superador”. “Lo bueno es que en esta mesa, estamos peronistas, radicales, hay gente de izquierda, y que venimos de muchas vertientes políticas”. “Tenemos que hacer entender que el progresismo tiene gente de Estado, que pueden reformar la Ciudad desde el Estado. Que la Ciudad no puede ser un trampolín que cualquiera usa para acceder a un cargo mayor".
"La Ciudad es un objetivo en sí mismo y hay mucho para hacer en esta Ciudad, por trabajar por la inclusión, por la inseguridad, el tema del Puerto, que lo resolvieron en la Legislatura, sacándole el ancla a la bandera de la Ciudad”. “Forma parte de toda esa cosmética en la que estamos inmersos en este momento. Lo que sí hay que tener en cuenta es que este neoliberalismo residual, que es un Gobierno de transición que hay que convertirlo en algo mejor, porque Macri ya es historia de aquí a dos años, y hay que trabajar en ese proyecto que podamos oponer a esos otros que sucedan a Macri, pensando que Macri es un emergente de un proyecto mucho más profundo y que no se va a quedar sentado esperando ver cómo le sacan la Ciudad de la mano”, agregó.
“Hoy me voy tan feliz porque veo que podemos empezar a atravesar un camino juntos, para poder tener el día de mañana una Ciudad más inclusiva, donde haya un verdadero federalismo, una verdadera integración a la Nación, donde además se gobierne con un criterio geopolítico, empezar a pensar en AMBA, en el área Metropolitana, y lo bueno es que estamos empezando a trabajar en un proyecto común de Ciudad, y que valga la pena ser vivida”, culminó.



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