Los propios informes cotidianos de la policía misionera dan cuenta del innegable, pero aún así negado, aumento del delito en la provincia.
La Seguridad es un derecho humano fundamental. Y el Estado tiene la función indelegable de brindarla. Obvio. Obvio para el que lo sabe. Y, creéme, no lo sabe casi nadie.
Si se hiciera una encuesta entre los habitantes se vería que los ciudadanos son minoría. Muchos, por estimulada ignorancia, creen que el responsable único y máximo de su seguridad es el comisario de su pueblo o de su barrio. Cuando uno dice que el responsable es el Estado hay que entender que el “Estado” hoy por hoy es Cristina Kirchner (Presidente de la Nación), Arturo Puricelli (Ministro de Seguridad de la Nación), Maurice Closs (Gobernador de la provincia de Misiones), Jorge Franco (Ministro de Gobierno de la provincia de Misiones) y el intendente de tu municipio. El Poder Judicial y la Policía son complemento y herramienta de políticas públicas que sobre Seguridad deben articularse entre Nación, Provincia y Municipio. Así funciona. Y sino no funciona.
Y en Misiones no funciona.
Para la Presidente de la Nación la inseguridad no existe ni como palabra. Ella, el ministro Puricelli y el aparato de propaganda gubernamental dedicna sus horas a construir un relato sobre el tema, no a intentar resolver el tema. Para comenzar la Argentina ni siquiera tiene una política antinarcotráfico. Misiones tiene 1.391 km. de frontera, de ellos el 91 % es internacional. 900 km. con Brasil y 367 km con Paraguay, en su mayoría frontera fluvial. Cuenta con 34 pasos fronterizos habilitados (un tercio de los pasos fronterizos de Argentina). Sin embargo, no cuenta con radares capaces de detectar que entra y que sale por los aires. En 2009 la entonces Ministra de Defensa kirchnerista Nilda Garré ordenó sacar el radar que estaba emplazado en Posadas y que en conjunto con aviones Pucará y Pampas desbarató durante años decenas de vuelos ilegales. Si en Misiones puede entrar y salir por aire cualquier cosa (cualquier cosa), ¿hace falta explicar algo más sobre la “Seguridad”?
Hasta aquí ya alcanza para que delincuentes de todo tipo se ceben y actúen con un norte de impunidad. Pero sigamos.
La Policía Provincial. Misiones es un territorio en donde el tipo de empleo que verdaderamente creció en la última década es el empleo público (igual que en el país). La crisis terminal de 2001 justificaba el Estado empleador. Pero pasaron diez años y el horizonte de expectativas laboral del misionero que se quiere quedar en sus pagos sigue siendo cobrar un sueldo del Estado. Es más estable, da obra social y no hay muchas opciones. De modo tal que ser policía en Misiones es, en primer lugar, una bolsa de trabajo. Ahora bien, los salarios de un policía misionero son paupérrimos. El último aumento concedido (24% en marzo pagadero en tres tramos) llevó a un agente que recién se inicia a percibir ahora unos 6 mil pesos con los adicionales y las cargas familiares. Misiones, dada la chatura de su economía, suele ser de las poquitas provincias argentinas en las que todavía algún cristiano cree que seis lucas mensuales es una buena cifra. Claro, cuando se está económicamente arrodillado (hay quiénes viven con menos de dos mil pesos mensuales) todo el resto parece alto.
Los policías deben comprar sus propias balas. Algunos tienen chalecos antibalas, otros no. ¿Prácticas de tiro? Sí, de vez en cuando la vida, canta Serrat. ¿Entrenamiento físico? El que tiene cualquier tipo que labura doce o quince horas diarias, tiene otro laburo para sumar adicionales y llega fundido a su casa para “cargar combustible” (que no es lo mismo que nutrirse) y descansar un poco. Un poco. ¿Móviles? En Oberá, por ejemplo, hay comisarías que se prestan la camioneta (?).
¿Nafta o gasoil para el móvil? Cuando llega Papá Noel (que encima le cuesta venir porque en Misiones hace mucho calor). Un policía de Misiones puede enfrentarse, con su arma reglamentaria 9 mm., a un delincuente con fusil Fal.
Durante años el policía argentino, incluyendo al misionero, gozaba de poder de disuasión. La entronización de la cultura “tumbera” llevó a que “bajar a un cana” dé prestigio entre los delincuentes que buscan el enfrentamiento antes que huir.
Como toda institución la corrupción interna existe, es insoslayable y el amateurismo de algunos de sus integrantes no hace más que favorecerla. Cuando se depura a la fuerza, los policías separados de la fuerza pero que no van presos, ¿a qué se dedican de ahí en más?
El Ministro de Gobierno Jorge Franco se reunió hace días con un colectivo de periodistas, el FOPREMI (Foro de Prensa de Misiones), dados los constantes ataques a la prensa que se dedica a contar lo que pasa en vez de hacer marketing para los funcionarios. Franco dijo que propiciará el armado de talleres entre todas las partes para combatir la violencia. A ésta altura del partido de Franco (médico de profesión) no se puede esperar mucho pero armar talleres para combatir apremios ilegales en vez de sancionar como corresponde a verdaderos “patoteros públicos” que abusan de su Poder es como tomar una aspirina para que el cáncer no haga metástasis.
Quedan los intendentes. En Misiones cada uno es un cacique territorial que se cree el dueño del pueblo y en efecto así se comportan. Tienen la suficiente impunidad, dinero, logística, propaganda e ignorancia cívica para poder hacerlo.
Los propios informes cotidianos de la policía misionera dan cuenta del innegable, pero aún así negado, aumento del delito en la provincia. Cuantitativa y cualitativamente. Alcohol, drogas, peleas, armas de fuego, cuchillazos, jóvenes que se suicidan, violencia de género, apremios ilegales, ataques a la propia policía, patotas de adultos, patotas juveniles, riñas a las salidas de los boliches, accidentes viales, secuestros, gente desaparecida, “aprietes” al periodismo, asaltos, carteristas, punguistas, descuidistas, desarmaderos de autos.
La política del tándem Closs-Rovira no ha sido cercar a la delincuencia. Ha sido cercar a la información sobre la delincuencia. Rematemos con que Misiones está lejos de ser un ejemplo en calidad institucional.
Falta de política nacional+ fronteras sin radares+auge del narcotráfico+delincuencia cebada+policía amateur+corrupción+magros salarios+funcionarios ineptos+ignorancia cívica. El resultado de ésta adición puede ser dinamita para los ciudadanos honestos.
En Misiones, por ahora, la gilada se entretiene con “caramelitos” como los Foros de Seguridad (que saca partido del vedetismo de algunos), la construcción de nuevos destacamentos policiales (obra pública, “de paso cañazo”) y “Crónica TV” para ver los grandes delitos que “pasan allá” (en Buenos Aires).
“Prefiero vivir una pequeña verdad que una gran mentira” señaló el “Che” Guevara.
Por ahora muchos, hasta que el impacto de una bala cerca los despabile, siguen en la gran mentira.





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