¿Cuántos efectivos realmente están en la calle cuidando al ciudadano? ¿Creció o disminuyó la presencia de uniformados de la bonaerense en el Distrito en los últimos años? Preguntas que aparecen cuando el delito no da tregua, y que Pilar de Todos responde en este informe.
Pilar no escapa a esa situación, y se ve azotada por oleadas de robos, algunos más violentos que otros, que repercuten casi por igual en zonas céntricas, áreas de casas quintas en barrios abiertos, e incluso countries.
Por ejemplo, desde hace dos semanas, varios hechos se dieron en el centro de Pilar, una caja de resonancia cuando se habla de seguridad, pero también en la periferia, como el barrio derquino La Alborada, donde se sucedieron varios robos, uno de ellos sangriento, con un hombre baleado que salvó su vida casi de milagro.
“Falta prevención, no se ven patrulleros ni policías en la calle”, se quejan los vecinos, que en algunos casos deben arbitrar sus propios medios de alerta, como alarmas comunitarias, que no siempre son efectivas.
El recurso policial de Pilar, una vez más, vuelve a ser mirado con lupa y, claro, cuestionado cuando se conocen los números.
“No se trata de ineficacia de la policía, sino que el recurso con el que se cuenta es pobre. Pilar explotó demográficamente, pero ese crecimiento no fue acompañado por el incremento de uniformados”, reflexionó días atrás el titular de la Cámara de Comercio de Pilar, Daniel Castro, entidad que se reunió con las autoridades policiales ante la ola de robos en el centro.
Policías, menos
Y si de recursos se trata, los números preocupan. Pilar, lejos de sumar presencia policial, la perdió. Además de contar con una dotación magra, que el propio Ministerio de Seguridad y Justicia consideró insuficiente años atrás, la cantidad de policías en relación al número de habitantes disminuyó en los últimos 8 años.
En 2005, con una población de 257.257 personas, Pilar contaba con 461 uniformados, lo que equivalía a 1,8 policías por cada 1.000 habitantes, o, en otros términos, a 1 uniformado cada 558 personas.
Ocho años después, hay 515 uniformados del área de Seguridad, según datos de la Jefatura Distrital, con una población estimada en 350.000 habitantes, es decir 1.47 policías cada 1000 habitantes, o un policía cada 680. Pero en rigor, el número es menor, ya que se calcula que casi un centenar de efectivos está con licencia médica, vacaciones o en cursos de capacitación.
“El número real de policías, que es el que se compara según la población, baja, no sube. Es por eso que no se puede encarar un plan serio de prevención”, señalan una y otra vez desde los Foros de Seguridad.
Lejos de negar la falta, desde el Ministerio de Seguridad de la provincia, en 2011, ya habían señalado tal falencia. Hace dos años se registraban 496 uniformados, con una población de 300.000 habitantes, y el Ministerio admitía que el Distrito necesitaba al menos 132 uniformados más, en el marco de un cálculo denominado Mínimo Operacional Necesario (MON) que evalúa la cantidad de efectivos que se necesitan en relación a la cantidad de población y Km2 de un distrito.
Ese era el número, hace dos años, que se necesitaban para lograr el normal desarrollo de las tareas administrativas y operativas inherentes a la labor policial (…)”, señala el escrito del Ministerio al que tuvo acceso Pilar de Todos.
Patrullando, solo 80
La diagramación de las labores de prevención policial se ejecuta de la siguiente manera. Todo el distrito de Pilar está dividido en 25 cuadrículas, de diferente tamaño según a la comisaría a la que correspondan, a las que se le asignan dos efectivos que recorren esa zona en una patrulla. Es decir, 50 hombres y 25 rodados por turno. Pero, como refuerzo, la Distrital de Pilar ha dispuesto 10 vehículos más, y la suma de 30 efectivos extra, lo que arroja un total de 80 hombres en la calle, para cuidar un territorio de 380 kilómetros cuadrados, y una población estable de 350 mil habitantes, que llega a los 500 mil los fines de semana.
Además, hay otros 50 efectivos en funciones por turno, que se reparten en 7 comisarías y 10 destacamentos policiales, pero que permanecen dentro de esas dependencias.
“Contamos con unos 130 policías por turno; no es el número ideal, estamos ajustados y uno siempre quiere más, pero a diferencia de otros Distritos podemos cubrir todas las cuadrículas”, señaló el Jefe de la Policía de Pilar, Jorge Aguilar.
Esta semana, la policía se reunió con concejales, quienes les pidieron que se incremente el patrullaje en el centro. Los uniformados, si bien informaron que replantearán los recorridos, también fueron claros: “Pilar no es solo el centro, si traemos efectivos hacia un lado, es que los estamos sacando de otros”, señalaron desde la fuerza.
El reclamo de más policías y recursos se mantiene vivo en Pilar desde hace varios años, cuando pasó el distrito de ser una comuna más parecida a las que existen en el interior de la provincia, a “conurbanizarse”, como señalan desde los Foros, con un explosivo crecimiento poblacional, urbanístico, comercial y productivo.
Expansión que no fue acompañada, los números así lo demuestran, por un recurso tan sensible y clave como el policial.
El rol de la Comuna, clave para reforzar la prevención
El Municipio de Pilar puso en marcha desde el año pasado, el Servicio de Apoyo Policial (SAP), que trabaja en conjunto con la policía.
Cuenta con 25 rodados del SAP, 10 patrullas de Seguridad Comunitaria también puestas al servicio de la prevención, 2 motos y unos 300 agentes, entre empleados municipales y policías contratados mediante el sistema Policía Adicional, que van a bordo de las patrullas en tres turnos.
Al sistema de seguridad comunal se le suman 80 cámaras de monitoreo en funcionamiento, que sirven para alertar sobre posibles ilícitos y para intervenir y dar aviso a la policía cuando están ocurriendo.
Ante el incremento de los delitos en determinadas zonas, la Comuna dispuso que prácticamente todo el personal esté en la calle.
“No reemplazamos la labor de la policía, pero aportamos herramientas importantes en materia de prevención”, señalan desde Seguridad Comunitaria.
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