Segunda luna: chamamé hasta debajo del agua pero con polémica en el Cocomarola

Segunda luna: chamamé hasta debajo del agua pero con polémica en el Cocomarola

El mal tiempo obligó el sábado a improvisar una reprogramación de la grilla chamamecera.

Los cambios molestaron a La Nueva Luna que había sido anunciada para cerrar la noche y esto finalmente no sucedió.

Son curiosas y para algunos quizás inexplicables las reacciones que el chamamé genera en su gente, y no deja de ser extraño que quienes abrazan este género lo defiendan y protejan como quien cuida de un ser amado. Es que el chamamé es para su público la medicina del alma, la religión guía que tiene cada enero su celebración mayor en la capital correntina. Prueba de ello fue lo sucedido el sábado en el Anfiteatro Cocomarola donde miles de almas soportaron más de 3 horas de lluvia al pie del escenario Osvaldo Sosa Cordero para rendir homenaje a los artistas que enaltecen la música del Litoral. Pero ese respeto chamamecero esta vez no tuvo la mejor respuesta, el agua puso al descubierto desprolijidades, improvisaciones e inocultables enojos que deslucieron lo que venía siendo un verdadero festejo de plata.

Saber con certeza lo que sucedió va a resultar casi imposible. Las versiones son muchas y los dedos acusadores apuntan en distintas direcciones. Lo único cierto es que el sábado por la noche hubo muchas estrellas en el Cocomarola, pero las más brillantes estuvieron debajo del escenario y fueron las más de 12 mil personas que colmaron el predio desde temprano y a las que las 3 horas de lluvia no ahuyentaron (sólo las menos se retiraron con los primeros chaparrones).

La noche

La programación de la segunda luna chamamecera fue variada al igual que el público. Adolescentes de tacos y shorts, compartieron espacio con jóvenes de camisa y alpargatas y también grupos familiares, la música no hizo diferencias, todos cantaron, gritaron, bailaron y se emocionaron. La grilla estuvo integrada por jóvenes talentos como César Frette Trío y Gicela Méndez Ribeiro, también por artistas de renombrada trayectoria como Antonio Tarragó Ros, quien aprovechó para hablar de la Ley de Chamamé que debería entrar en vigencia en los próximos meses y que traerá grande beneficios a este sector de la música.

Esa noche se presentaron también Héctor Chávez que recordó a su ex compañero de dúo el recientemente fallecido Paquito Ubeda; Juan Carlos Jensen, autor de un emotivo poema denominado “Chamamé de Plata”; Paquito Aranda, a quien le dieron el premio consagración; Los de Imaguaré y la Nueva Luna Chamamecera, ambos anunciados para el final y de lo que se hablará algunos párrafos más adelante.

Pero no sólo hubo lugar para los locales, ya que al escenario Osvaldo Sosa Cordero subió también el grupo revelación entrerriano Pura Sangre, el paraguayo Francisco Russo por su parte emocionó con una estremecedora interpretación de “Apurate José” y el humorista misionero Fernando Rosa hizo reír al auditorio en el papel de Rulo Espínola. También estuvieron los brasileños Jorge Guedel y familia y la fundación misionera Legado Regional.

Lluvia

Aunque desde hace días todos los pronósticos anticipaban un fin de semana lluvioso, las esperanzas estuvieron puestas el sábado en la posibilidad de un error, como sucedió el viernes cuando el mal tiempo dio una tregua. Pero esta vez el agua no perdonó y a las 0.30 mientras el Ballet Oficial desarrollaba una exquisita obra sobre el escenario, un relámpago, un trueno y el consiguiente sapucay preanunciaron la llegada de las primeras gotas de una lluvia que no cesó hasta las pasadas las 3 de la madrugada.

Fue un aguacero de verano que ahuyentó a unos pocos, pero el grueso del auditorio permaneció firme en su lugar a la espera de los números fuertes de la noche. La lluvia obligó a realizar algunos cambios, el primero tuvo que ver con un evidente recorte en el tiempo de escena para los artistas y el primero en experimentarlo fue César Frette Trío quien se presentó en el horario correspondiente.

Párrafo aparte merece la actuación de Gicela Méndez Ribeiro que lejos de preocuparse, vio a la lluvia como una posibilidad de jugar y fue así que paraguas en mano la libreña se transformó por algunos minutos en una Mary Poppins chamamecera y despertó al público que para esa hora comenzaba a sentir el frío del viento y el agua.

Pero mientras sobre el escenario se sucedían los artistas y en el predio la lluvia de manera intermitente aumentaba y disminuía su intensidad (lo cual al público parecía no importarle), detrás de escena algo pasaba, ya que los informes de prensa se modificaban minuto a minuto.

Polémica

Como se indicó al principio de esta nota, la información es confusa y se entremezcla con la pasión. Es por eso que este medio no va a aventurar opiniones y se limitará a relatar lo sucedido. La Nueva Luna Chamamecera no cerró la segunda noche y ese fue el conflicto.

La polémica comenzó porque pasada la hora 1 se informó extraoficialmente que la presentación de Los de Imaguaré se reprogramaría al igual que la de la Orquesta Folclórica; minutos después se desmintió esto y desde las usinas de prensa de la Fiesta apuntaron que era posible que actuaría Imaguaré, pero se reprogramaría Hugo Flores y cerraría la Nueva Luna. Tiempo después, todo cambió y se resolvió que actuaría La Nueva Luna y cerraría Imaguaré y así quedó. Por otra parte se supo también de manera extraoficial que Los de Imaguaré se encaminaban al Cocomarola cuando les informaron que habían sido reprogramados, por lo que los artistas no llegaron al predio. Pero (como se explicó más arriba), debido a los cambios de planes debieron regresar. Quienes estaban desde temprano en el anfiteatro eran los integrantes de La Nueva Luna y por eso subieron al escenario antes de lo previsto.

Este cambio habría enfurecido al Chino (cara visible de La Nueva Luna) pero pese a ello el show colmó las expectativas de su público. No obstante, tiempo antes de bajar del escenario propinó una serie de reclamos a los organizadores: “Nosotros teníamos el cierre y queríamos tocar por último para poder quedarnos sobre el escenario hasta cualquier hora, eso es algo que nos lo ganamos porque en ediciones anteriores más de 15 mil personas se quedaron a esperarnos hasta las 6 de la mañana”, apuntó y desconcertó al auditorio que hasta ese momento quizás no había notado las improvisaciones de los programadores.

La situación fue tensa y probablemente el autor de las demandas se haya arrepentido (o no), el tenor de las palabras utilizadas fue fuerte y molestó a algunos que ayer las llevaron a las redes sociales con defensores y detractores.

La segunda luna chamamecera terminó antes de lo previsto y fue con el ingreso a escena del legendario grupo Los de Imaguaré, que propuso un show digno de una fiesta de plata emocionando a las miles de personas que pese al mal tiempo decidieron esperar a sus artistas favoritos hasta el último minuto.

El chamamé de plata sigue su camino y la velada del sábado deja mucho material de análisis tanto para los artistas como para los organizadores si lo que se quiere es continuar puliendo la celebración más importante de la nación chamamecera.

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