Uno de los vidrios de blindex del frente de la casa de té Coffe & Cake, en Bolívar al 550, fue destrozado mientras el comercio permanecía cerrado, el sábado último. Ubicado frente al Municipio, es el segundo golpe que recibe en quince días, cuando fue saqueado por ladrones que rompieron las rejas del baño trasero y se hicieron de los electrodomésticos del lugar.
Sin tener muchos indicios de lo que sucedió en la tarde del sábado, cuando aún era de día, pudo dialogar con un sereno del Municipio, frente al comercio. “Escuchó el ruido del vidrio y vio una moto salir rápido. Pero nada más, es lo único que sabemos”, continuó la mujer, que explicó que a pesar de estar cerrado el comercio en ese horario, todavía era de día y había gente caminando en la cuadra.
A diferencia de otros ataques que tuvo el comercio, en esta oportunidad los ladrones no se hicieron de ningún objeto ni de mercadería, ya que luego del robo ocurrido hace dos semanas atrás, la mujer decidió colocar una alarma: “Si no ponía la alarma, no sé qué podía pasar”.
El comercio va a cumplir los 3 años, y con el reciente episodio, ya van 4 ataques y robos sufridos; el anterior al del sábado, ocurrido hace 2 semanas. “No me repongo del robo anterior. Yo ya no sé qué voy a hacer” explicó Soledad, dejando abierta la posibilidad de cerrar definitivamente el bar.
“Pido seguridad”
Hace cuatro meses, el mismo vidrio de blindex del frente del comercio fue destrozado luego que intentaran abrir la puerta, del mismo material, haciendo palanca con un hierro. Pero el mayor disgusto que se llevaron la propietaria y empleadas del lugar ocurrió dos semanas atrás, cuando ladrones ingresaron por una pequeña ventana que da al estacionamiento del edificio donde se encuentra el comercio, luego de romper sus rejas. En esa oportunidad, se llevaron todos los electrodomésticos que pudieron pasar por la ventana y hasta tuvieron tiempo de destrozar el lugar y comer algunas de las tortas de las heladeras.
Cuando el comercio comenzaba a volver a la normalidad a cuestas del endeudamiento de su propietaria, reciben un nuevo golpe, el que destrozó uno de los vidrios frontales. “Pido seguridad. Uno se siente solo, nadie se acerca a preguntarte qué pasó porque miran para otro lado, te dan la espalda”, dijo conmocionada Soledad, que señaló que “las únicas personas que se acercan son gente del pueblo”.
La frase
“Si estarían aún en campaña, ya se hubiesen acercado”. Soledad, dueña del local atacado dos veces en 15 días frente al Municipio.
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