La Sala I de la Cámara Nacional en lo Criminal y Correccional confirmó la extensión de la prisión preventiva del bróker financiero Eugenio Curatola, procesado por asociación ilícita y 178 casos de estafa, entre ellas en La Pampa.
En La Pampa tenía dos representaciones: en Pico (en calle 12, entre 15 y 17) y en Santa Rosa (en la calle Córdoba, a metros de la avenida Luro).
Como acaba de cumplir dos años en prisión preventiva, la defensa solicitó su libertad, la que fue rechazada por el juez de instrucción. La Cámara confirmó esa decisión al entender que "la actividad jurisdiccional desplegada por el juzgado instructor no demuestra demoras injustificadas ni ningún tipo de dilación innecesaria cometido en perjuicio del encausado".
"El trámite de este proceso ha ameritado una profusa investigación, en la que se vienen efectuando gran cantidad de medidas de prueba", agregaron los jueces.
"Entendemos que la duración del encierro que venimos analizando surge razonable, ello teniendo en cuenta que nos encontramos dentro de los límites temporales fijados por la ley y que, como se ha dicho, surgen en el caso los requisitos necesarios a efectos de que en forma excepcional se prolongue la medida de coerción (cantidad y complejidad de hechos investigados), concluyeron los magistrados.
En 2001, Curatola -ex vendedor de seguros- formó la empresa que lleva su apellido para asesorar a gente interesada en inversiones con brokers del exterior y tuvo una avalancha de clientes.
Algunos aprovecharon esta oferta para retirar dinero del país en plena crisis por el corralito financiero y se abrieron cuatro oficinas en la Capital Federal y al menos veinte en el interior.
Al comienzo, los clientes recibían ganancias fabulosas (del 100 por ciento) a través del broker estadounidense FXCM, pero a fines de 2003 éste dejó de operar con Curatola y apareció en escena otro, llamado Forexvan, de las Islas Vírgenes.
Desde entonces, Curatola comenzó a pedir a los clientes que depositaran su dinero en el Commercial Bank de Bermudas y si bien al principio seguían cobrando dividendos, en febrero de 2004 ya no pudieron retirar ni un centavo más.
En la causa se determinó que el empresario era titular de la empresa Vaderbilt (con sede en Panamá), desde donde se habrían realizado las maniobras.
También se reunieron elementos que confirmaron que Forexvan pertenecía a Curatola y que para que los clientes no sospecharan abrió "oficinas virtuales" en distintas ciudades del mundo, entre ellas Londres, Tokio, Sidney, Shangai y Luxemburgo.
Entonces, si algún inversor llamaba a esas supuestas sucursales, un empleado decía pertenecer a Forexvan y nadie dudaba de la existencia del fondo de inversión.
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