Un delincuente asaltó en una tienda donde le puso el arma en la cabeza a una clienta. En una verdulería arrancaron la reja de la puerta para robar mercadería y otros objetos, en tanto que un menor cometió un atraco a mano armada en un pequeño almacén.
En un radio de no más de dos cuadras de barrio Padre Varela, la tienda, la verdulería y el almacén tienen por estos días como denominador común haber sido blanco de la inseguridad En la modalidad asalto y robo, los tres pequeños comercios sufrieron la delincuencia.
En la surtida Tienda Escorpio, ubicada en Liniers al 200, el jueves de la semana pasada un delincuente a mano armada cometió un asalto. Estela, la comerciante, contó a EL CIVISMO que el hecho sucedió cerca de las 19, cuando un joven entró por segunda vez al negocio. Lo hizo detrás de un vecino y con claras intenciones de perpetrar el ilícito. "Cuando entró me di cuenta que tenía toda la pinta de chorro. Para mi estaba re drogado. Yo me lo requete palpité. Me llevó la única prenda cara que tenía: una campera de 1.100 pesos", dijo Estela, en alusión a la prenda con piel en el interior y cierres que la hacía desmontable.
La tiendera estimó que el asaltante tendría entre 16 y 20 años, era de contextura física delgada, actuó a cara descubierta, no tenia gorra ni capucha en la cabeza pero llevaba una bufanda cubriéndole el cuello.
El falso cliente se mostró tan interesado por la campera, que se calzó la prenda de vestir antes de sacar el arma y desvelar sus verdaderas intenciones. Luego preguntó por un pantalón, hasta que tomó de rehén a una señora, le apuntó con el revólver en la cabeza y la llevó hasta la caja, donde sustrajo el dinero que, junto con la campera y la billetera de la clienta, conformaron el botín del atracado.
Conseguido su objetivo, el ladrón ordenó a las victimas que no avanzaran sobre sus pasos porque tenía el arma cargada. Una vez que salió de la tienda, se subió a una bicicleta desvencijada, encaró por Liniers, dobló en Francia hacia Pascual Simone y se perdió en la espesura de la noche.
En Tienda Escorpio contabilizan ahora una decena de atracos. "Estaba medio tranqui el Padre Varela", dijo Estela, y su marido consintió sus dichos.
VERDULERÍA
A una cuadra y unos metros, en Maestro Argentino 331, la Verdulería Lucía amaneció el miércoles de la semana pasada con la reja de la puerta arrancada, la mercadería tirada en el piso y sin la balanza electrónica y una radio. También faltaron un par de cajones de tomate, ají morrones y una bolsa de cebolla.
Alex, el verdulero, comentó a este medio que el robo sucedió en horas de la noche. El hecho fue denunciado. Un vecino aportó las identidades de algunos de los sospechosos, tras haber visto a un grupo de unos 10 jóvenes entrando de manera violenta al comercio.
Los sospechosos residen a la vuelta de la verdulería y forman parte de una familia con historial en el delito. A todo esto, trascendió que la Policía habría pedido allanamientos para el domicilio denunciado pero hasta el momento no fueron autorizados por la Justicia. "La Policía no puede hacer nada porque dice que no tienen la autorización de la Justicia", contó Alex, y lamentó el episodio por las pérdidas económicas (solo la balanza cuesta unos 3 mil pesos) y por saber que los progenitores de los presuntos autores sobre quienes pesan fuertes indicios de haber cometido el hecho suelen ser clientes de la verdulería. "Ya ha pasado como tres veces en un año", acotó Alex, el joven verdulero e hijo de Lucía, la dueña del comercio.
ALMACÉN
A la vuelta, en Ricardo Gutiérrez 2355, un precoz asaltante robó en la despensa. Matías, a cargo del almacén, relató que el viernes a las 17.50 entró un adolescente, preguntó por vino espumante y, cuando el almacenero se dio vuelta para ver el precio, el ladrón extrajo un revólver y dio comienzo al asalto. "Cuando me di vuelta, me estaba apuntando. Me dijo que era un robo y me pidió la plata. Había unos 300 pesos porque recién había abierto".
No conforme, el delincuente se acercó hasta la caja, le ordenó al comerciante que le entregara el teléfono celular que no tenía y que se tirara al piso. "Me arrodillé y lo miraba mientras sacaba la caja y la vaciaba sobre el freezer", agregó Matías, quien dijo no haber visto ese rostro en la despensa.
Como ocurrió en la tienda, el ladrón escapó hacia Pascual Simone en una bicicleta cuando estaba por entrar una vecina con una nena. Para Matías, el ladrón no tendría más de 14 años. Fue el primer atraco que sufrió en poco mas de un mes que lleva atendiendo el negocio que le dejó su tío, quien optó por abrir otra despensa en su casa tras haber sufrido varios asaltos en este sector de Padre Varela.
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