El empresariado tucumano exigió a las autoridades provinciales políticas que tiendan a la erradicación definitiva de los vendedores ambulantes de las calles de la ciudad. Total disconformidad con la pretensión de instalar un centro de compras al estilo de "La Salada". Se advierten posibles acciones legales. Caída en las ventas.
La reaparición pública del dirigente del Sindicato de Vendedores Ambulantes, Luis Lobo, con un proyecto bajo el brazo para instalar una feria al estilo de "La Salada" en la zona de la ex estación ferroviaria "El Provincial", en avenida Roca al 700, colmó la paciencia de la Federación Económica de Tucumán FET), que reiteró el pedido para que el Gobierno le ponga un límite a la informalidad.
La central empresaria inclusive amenaza con volver a la Justicia, que hace varios años ya le dio la razón y ordenó a la Municipalidad de San Miguel de Tucumán que erradique de la vía pública a los vendedores ambulantes, aunque la medida nunca se cumplió plenamente.
En este sentido, el titular de la FET, Raúl Robín, aseguró que hasta el momento, pese a las múltiples reuniones que mantuvo el sector ya sea con autoridades provinciales y municipales para tratar de poner coto definitivamente al comercio irregular, las acciones instrumentadas no han rendido sus frutos.
"Durante mucho tiempo hemos intentado avanzar contra el comercio ilegal, pero sin resultados. Entendemos que para lograr un avance se necesita una decisión política del gobierno", resaltó Robín.
Justamente, el empresario indicó que en uno de los últimos encuentros que mantuvieron con el propio gobernador de la provincia, José Alperovich, desde la FET se le comunicó que se estaban llevando a cabo una serie de estudios que contemplaban el relevamiento en torno a la cantidad de puestos de venta callejera que se presentan en Tucumán.
Tal procedimiento, refirió Robín, se concreta con el objeto de poder medir cuantitativamente el alcance que acapara el comercio ilegal y, de esta manera, elaborar un documento para ser provisto al Ejecutivo a la espera de que pueda actuar a tal fin a través del desalojo de los comerciantes ambulantes de cada una de las zonas donde desarrollan su labor de manera irregular.
El representante de los empresarios apuntó que "el Gobierno de ninguna manera puede favorecer el comercio ilegal", al tiempo que advirtió que la instalación de un espacio de compras de estas características estaría "absolutamente fuera de lugar".
Rechazo a “La Salada” tucumana
Entre las razones que utilizó para argumentar su posición contraria, Robín consideró que dar vía libre a la instauración de una feria "Salada" local "no sólo significa un comercio desleal sino que, al no tener empleos en blanco, está provocando una profundización de la crisis".
Como se recordará, en la edición de EL SIGLO del 8 de septiembre, se dio cuenta del proyecto elaborado por el sindicato que agrupa a los vendedores informales en el cual se establece la radicación de este centro de compras en el predio ubicado en avenida Roca entre calles Chacabuco y Ayacucho.
En ese entonces, el dirigente Luis Lobo, relató a este medio que ya se estaba "preparando una maqueta, con gente que está colaborando en esto, donde no se tocaría a nadie de ningún lado, e inclusive preservando la flora del lugar (sic). Es decir hacer una cosa bien presentable, una cosa linda, no solamente para nosotros que estaremos trabajando en ese lugar sino para toda la gente que concurra", añadió el representantede los vendedores ambulantes.
Además, consignó que se estaba trabajando en la elaboración de un proyecto de ley que sería enviado tanto a la Legislatura provincial como al Congreso nacional que persigue sacar de la informalidad a esta actividad.
Lobo agregó que, más allá del tratamiento de este tópico en los órdenes parlamentarios respectivos, "La Salada" comenzaría a funcionar en diciembre de este año o bien principios de 2013.
A propósito, el titular de la Cámara de Comercio de Tucumán, Raúl Fioretti, advirtió que "ya de por sí estamos legalizando a varios de estos puestos como pequeñas saladitas a las que se les permite operar con el sólo hecho de alegar razones de índole social, pero sin tener en cuenta que todos los comerciantes que sí cumplen con sus obligaciones tributarias tenemos la facultad de acceder a esas mismas igualdades sociales".
Finalmente, Fioretti remarcó que, con este emprendimiento, la competencia desleal se agudizaría y complicaría aún más los niveles de venta del sector comercial formal que presenta una notoria disminución en comparación con el año anterior, cercana a un 18 por ciento.
"Evidentemente, con esta decisión de instalar una Salada nos veremos mayormente perjudicados ya que el comerciante actualmente comenzó a declinar en lo que a rentabilidad se relaciona, a lo que debe sumarse el agobio fiscal y tributario que enfrentamos, el aumento de impuesto lo que termina por redundar en la difícil tarea de mantener a flote el negocio y casi la imposibilidad de abrir nuevos comercios", alegó el empresario tucumano.

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