Del total que marcan las estadísticas, 151 pacientes esperan un hígado y 114 una córnea. Los demás aguardan por un trasplante de riñón, corazón y pulmón.
Con estos datos, Santiago del Estero ocupa el octavo lugar entre las provincias que tienen mayor cantidad de personas en lista de espera del Incucai para someterse a un trasplante de órgano, por detrás de Buenos Aires (4.381), Capital Federal (683), Córdoba (1.009), Santa Fe (629), Mendoza (415), Tucumán (389) y Salta (288).
Órganos
De ese total, 151 son personas que requieren un trasplante renal, 114 necesitan córneas, 4 requieren hígado, 5 están a la espera en un trasplante de corazón, 3 de pulmón y 1 se encuentra esperando un trasplante renopancreático (riñón y páncreas).
“Se incrementan en todas las provincias argentinas y cada vez hay más demanda. Nosotros seguimos con una trabajo de actualización constante y vemos el incremento, tanto de pacientes jóvenes como de adultos mayores”, sostuvo el Dr. Jarma.
Estadística
A partir de las acciones de concienciación encaradas por el organismo nacional y sus delegaciones provinciales, así como el permanente apoyo a la ablación de órganos en el país, particularmente en los hospitales públicos, en el primer semestre de 2012 se concretaron en la Argentina 716 trasplantes de órganos, lo que representa un aumento de 9,48% respecto de igual período del año 2011, en el que se habían realizado 654 cirugías.
Los trasplantes renales son los que más se desarrollaron en lo que va del año registrando un crecimiento de 17,7%. También aumentó la cantidad de donantes de órganos, pasando de 297 en 2011 a 314 en 2012, lo que representa un incremento de 5,72%.
“Pedimos que la familia entienda y opte el rol pasivo, ya que el rol activo lo tiene la persona y la determinación se toma en vida, expresándose a favor de la donación o no. Sabemos que la ley entiende o justifica que una persona que no haya expresado su postura en vida es donante. Sin embargo, la demanda en lista de espera es muy superior a la voluntad de donar”, expresó.
En este sentido, el director médico del Incucai, Ricardo Ibar, había dicho oportunamente que “si bien ser donante vivo es un gesto valiosísimo y está contemplado en la ley argentina, lo que nosotros fomentamos es al donante cadavérico”.
“Lo que el Incucai apunta es a que los órganos provengan de personas fallecidas, cuanto más personas expresen su voluntad de donar, menos necesidad habrá de que personas vivas tengan que donar sus órganos”, señaló Ibar.
Y había indicado que “los países que sanitariamente han desarrollado un buen sistema de procuración de órganos y tejidos tienen porcentajes como el nuestro en relación a que hay muchísimo menos donantes vivos que muertos”.
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