De julio a septiembre, antes de que el crack mundial hiciera mella en el país, el nivel de desempleo descendió 0,2% respecto del segundo período del año y se ubicó en el 7,8%. El trabajo en negro se redujo pero sigue alto: 36,9 por ciento.
Los datos, publicados en la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, relfejan el estado del trabajo en la Argentina antes del inicio de la crisis financiera internacional, que comenzó en octubre y que causa despidos y suspensiones en varias industrias.
Hasta ese momento, la población ocupada era del 42,1% y los trabajadores asalariados alcanzaban el 75,8%, al tiempo que la tasa de subocupación horaria sumaba el 9,2%.
TRABAJO EN NEGRO. El número de trabajadores en negro tuvo una reducción interanual de 4,6%, al ubicarse al cierre del tercer trimestre en el 36,9% del total de asalariados.
La región del Noroeste resultó la de mayor empleo precario con el 47%, seguida por la del Noreste con el 43,1%. En el otro extremo se colocó la región patagónica, con un nivel de trabajo en negro del 22,7% de la población económicamente activa.
En tanto, la Capital Federal mostró un 28,3% de trabajo asalariado sin descuento jubilatorio, mientras que en el Gran Buenos Aires, la cifra trepó al 37,0%, para dejar a la región en torno al 34,7%, cerca del promedio nacional.
En cuanto a las ciudades, Salta, Santiago del Estero y Tucumán encabezan la nómina del trabajo "en negro" con cifras que exceden el 48 por ciento.
El objetivo de esta medición es relevar características sociodemográficas y socioeconómicas de la población.
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