Durante los últimos días, trascendieron varios casos de secuestros virtuales en el centro de Pilar y barrios aledaños, los que no llegaron a concretarse. La metodología se repite, con voces que imitan a jóvenes llorando y pidiendo dinero, buscando engañar a sus familiares que, en ocasiones, caen en la trampa.
Hasta hace un tiempo, los mensajes generalmente provenían desde el servicio penitenciario, desde donde aún se planean y se llevan a cabo secuestros virtuales. Pero en las últimas semanas se dieron casos en Pilar donde los llamados entran desde teléfonos particulares.
“Me llamaron a la madrugada, como llorando, drogado o borracho”, advirtió Norma, quien recibió uno de estos llamados el martes por la noche. El jueves, a las 3.40 de la madrugada, fue el turno de Sandra, cuyo interlocutor comenzó la conversación telefónica haciéndose pasar por el hijo. “Hola mami, juntá la plata por favor”, fue el pedido. Esa noche, el joven se encontraba en lo de un amigo, por lo que la madre rápidamente llamó y pudo constatar que efectivamente su hijo no había sido secuestrado.
Lo mismo hizo Marta, que ante un llamado amenazante el mismo día, a las 3.30 de la mañana, se comunicó con sus hijos para mantener la calma y luego colgar el teléfono.
Su hijo, Germán, también fue víctima de un secuestro virtual, pero la escena tuvo una elaboración más compleja. El hombre recibió un mensaje de texto que decía: “Hola soy Pablo, llamame”. Ante la incertidumbre, Germán llamó y le siguió el juego al presunto “Pablo” secuestrado. “Necesito que lleves la plata a Panamericana”, había mencionado quien interpretaba a la persona raptada, antes de cerrar la conversación.
El tercer intento ocurrió apenas minutos antes de los dos ya mencionados. También se pudo escuchar a una persona joven pedir ayuda, una suerte de anzuelo establecido para preocupar a los padres. Afortunadamente, quien supuestamente estaba retenido se encontraba durmiendo en la casa.
Según el testimonio de las víctimas que atendieron el teléfono, los extorsionadores piden por el titular de la línea fija, por lo que se presume que planean su jugada a partir de la guía telefónica.
Calma
Para el jefe distrital de la policía de Pilar, comisario inspector Jorge Aguilar, “mucha gente no le da importancia y no hace la denuncia, cuando hay que hacerla”, señaló. Además, indicó que justamente las cifras oficiales no muestran un aumento significativo, tal vez amparado en la escasez de denuncias.
Por su parte, señaló que “hay que mantener la calma. Generalmente, te piden que no cortes y hay que estar atentos”.
Por último, Aguilar señaló que crecen los casos de presuntos accidentes para iniciar el chantaje que puede terminar con la entrega de dinero por parte de la víctima virtual.
“Es muy complicado porque depende si te llama un hombre o una mujer. Depende del cuento también, porque suelen decir que un familiar tuvo un accidente”, explicó el jefe policial.
Días atrás, un vecino de La Lonja recibió un llamado diciéndole que un familiar había tenido un accidente de tránsito. “Una persona me dio este número y que llame para pedir ayuda”, fue el mensaje. Luego de algunos minutos, y tras el impacto, la víctima reveló un nombre. “Dijeron que lo tenían secuestrado y que le estaban por cortar un dedo. Después, que si no entregábamos plata lo iban a matar”, reveló Susana, esposa del “virtualmente” secuestrado. Al cabo de algunos minutos la titular de la línea decidió cortar y luego denunció el hecho.
“Hay que mantener la calma. Generalmente, te piden que no cortes y hay que estar atentos”.
JORGE AGUILAR, JEFE DISTRITAL.
“Me llamaron en la madrugada, como llorando, drogado o borracho”.
NORMA.
“Atendí el teléfono y me dijeron: ‘hola mami, juntá la plata por favor”.
SANDRA.
“Dijeron que lo tenían secuestrado y que le estaban por cortar un dedo”.
SUSANA.
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