Las secuelas de siempre

Las secuelas de siempre
En Colón están “que trinan” con Delfino. Spahn dice que hay cinco jugadores con expectativas de ser negociados. A Cavallaro lo quiere Estudiantes y a Correa lo pretende San Lorenzo. ¿Y Sava? Los ecos del operativo policial.
La arenga previa de los jugadores de Unión en la misma manga: el que habla es Limia. Foto: Pablo Aguirre

Enrique Cruz (h)

* 1) Las broncas sabaleras contra Delfino. El hincha de Colón (algunos dirigentes también) descargaron su bronca contra Germán Delfino, el árbitro del partido. ¿Qué se le achacan?: dos jugadas que lo perjudicaron: el gol anulado a Gigliotti y el penal no cobrado a Curuchet. En la primera maniobra, el error es del asistente. En la otra, el pelotazo largo y la corrida de Curuchet lo toma a Delfino bastante lejos de la jugada. Los reclamos comenzaron en la cancha, con un Facundo Curuchet que no paraba de protestarle al árbitro. Cuando Delfino le sacó roja (con el partido ya concluido), hubo una seña del delantero hacia uno de los integrantes de la terna arbitral. Probablemente se le venga una dura sanción.

* 2) ¿Qué pasará con Pablo Morant? El mismo entrenador dijo durante la semana que el clásico era fundamental para su continuidad. La idea de la dirigencia no apuntaba a ello. No había una mochila cargada sobre las espaldas del DT. Se estaba (se está, en realidad) evaluando el trabajo en forma general y no apuntando a la particularidad de un solo partido. Primero fue la discusión dialéctica sobre si lo suyo era “interinato” o “confirmación”. Morant siempre supo, en su interior, que hasta el final del campeonato dirigía seguro y que luego iba a depender, como todos los entrenadores, de los resultados. “Tenemos que sacar cuatro puntos más, por lo menos”, dijeron algunos, para superar los 47 puntos que se van. De hecho que es la expectativa de mínima, pues la idea es apuntar a capitalizar lo máximo posible. Ya a Sciacqua le pasó con aquel otro clásico perdido en el 2011. ¿Le ocurrirá lo propio a Morant?, es la pregunta que muchos se hacen. Hoy, el DT es apuntado en medio de la amargura y el dolor por el clásico perdido. El equipo no consigue encontrar un estilo de juego que le otorgue relativa firmeza, seguridad y eficacia. Ayer no hizo más que lo que venía haciendo: esperó y replicó. Pudo haber sido más agresivo y tener mayor presencia en el terreno rival. Pero hay jugadores que tampoco aportaron lo que individualmente deben hacer para que lo colectivo funcione.

* 3) Los planes de Spahn. “Ayer estuve trabajando por la tarde y haciendo un repaso del plantel. Hay 11 jugadores cuyos contratos terminan el 30 de junio. Otros cuatro jugadores que tienen posibilidades de ser subidos a la primera, 20 que son del club y 5 de ellos tienen la chance de ser negociados”, dijo el presidente. Hay una cosa que ni él ni ningún tatengue puede obviar: el descenso de categoría y la mala campaña. Lo de ayer fue un bálsamo que le produjo una alegría y un desahogo momentáneo a la gente, pero no puede llevar a ninguna confusión. Este equipo, más allá de su dignidad y de algunos partidos de buen juego —que los tuvo y no se discuten— apenas ganó tres cotejos en la temporada. Hay jugadores que merecen y deben quedarse. Pero a este plantel hay que darle un retoque de calidad que le falta y apuntar a cuatro o cinco refuerzos que se lo den.

* 4) La continuidad de Sava. En Racing se habla de una casi segura salida de Zubeldía y de dos postulantes a sucederlo: Falcioni y Sava. Precisamente, el Colorado contaría con el aval del presidente Cogorno y del manager Ayala, en tanto que Falcioni sería el hombre de Molina, el otro dirigente fuerte que tiene la Academia. Sava es hincha de Racing, jugó en el club y estamos hablando de un grande que juega en Primera. Sus declaraciones siempre fueron muy esperanzadoras para con Unión. Al margen de lo contractual (le queda un año más), jamás mencionó su intención de irse. Pero si el ofrecimiento llega (en un medio porteño se dijo que ya hubo contactos), la posibilidad de que se vaya pasa a ser concreta.

* 5) Correa y Cavallaro. Uno se imagina que entre los cinco jugadores que, según Spahn, tienen expectativa de negociabilidad, figuran el Coto Correa y el pibito Cavallaro. Del Coto se dice que San Lorenzo lo tiene en un listado de posibles refuerzos, mientras que por Cavallaro hay interés de un club del país (Estudiantes) y tanteos del exterior. Hoy por hoy, Correa y Cavallaro son dos jugadores sobre los cuáles se puede asentar la base del futuro equipo. “Necesitamos vender” es la frase que repiten todos los dirigentes del fútbol argentino y los de Unión no son la excepción. Pero...

* 6) ¿Estuvo bien jugar sin gente? Fue raro y a nadie le gusta. Lo dijeron Farías, Poretti y Grau esta mañana. A ninguno de ellos, interiormente, les habrá agradado ver la cancha vacía. Nos sentimos raros y la imagen, se acepta, no es la mejor. El operativo salió bien partiendo de la premisa de que no debía entrar nadie al estadio ni acercarse al mismo. Después se permitió que la gente festejara en la avenida pero se impidió el ingreso al 15 de Abril. Spahn hoy dijo que si se jugaba con gente, “la hinchada del perdedor hubiese bloqueado la continuidad del partido”. El perdedor fue Colón, pero uno quiere entender que Spahn generalizó. “Las dos opciones, tanto la de jugar con gente como la de hacerlo sin público, eran malas. Se optó por la más segura para la gente y el espectáculo en sí”, dijo el pope tatengue. La culpa no la tiene Farías, porque se podría haber evitado todo esto si el año pasado se tomaba la medida de jugar los dos partidos sólo con público local. El descenso de Unión agravaba el cuadro de situación, tanto por la reacción que podría haber tenido el hincha tatengue (de notable comportamiento en todos los partidos) como por la actitud que podrían haber asumido los sabaleros a la hora de ir al 15 de Abril “a gastarlos”. En fin, una decisión dura, antipática, indeseada por todos. Pero quizás, para este tiempo, la mejor.

El dato

Fe de erratas

En una de las fotografías publicadas ayer en la extensa cobertura del clásico santafesino, en la página 14 hay una familia vestida con los colores de Unión mirando el partido y hubo un error al consignar el apellido de la misma. El grupo familiar de la imagen corresponde a la familia Ayala.

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