Carlos Rodríguez señaló que “se aprobó un instrumento que permite seguir avanzando” en el desarrollo urbano de San Martín, al mismo tiempo que establece “reglas de juego claras” en el municipio. El funcionario remarcó que el proceso pudo darse a seis meses de gestión y completó: “La idea es seguir trabajando”.
¿Cuáles son las sensaciones luego de la aprobación de este nuevo Código?
Estamos muy contentos de que este proceso se haya dado en un plazo de seis meses de gestión. Tenemos aprobado un instrumento que nos permite seguir avanzando en un plan de desarrollo urbano, al mismo tiempo que pone reglas de juego claras para las inversiones que puedan hacerse tanto en San Andrés y Villa Ballester, como en el resto de los barrios. Por un lado, cuidando la calidad de vida de los vecinos de esos barrios. Y, por otro, promoviendo inversiones en otros.
La oposición criticó que la discusión se dio en un tiempo demasiado corto. ¿Qué opina?
Sintetizamos los mejores cambios que pudimos hacer en este plazo. Trabajamos en un Código de Ordenamiento Urbano que tenía 25 años de antigüedad, con falencias que eran largamente conocidas. Y lo hicimos a través de un equipo que juntó gente de mucha experiencia en la Provincia y otros con 30 años en la municipalidad de San Martín. Pero, como dijimos antes, nuestra idea es seguir trabajando.
¿Cómo le explicaría al vecino de San Martín los beneficios de esta nueva normativa?
Los beneficios son tres: primero, vamos a limitar las alturas construibles en San Andrés y Villa Ballester, con lo cual va a desaparecer este peligro para la calidad de vida que eligieron los vecinos. Segundo, vamos a permitir que se regularicen construcciones clandestinas, como las que eran segundas o terceras viviendas en lotes de barrios donde no se podía hacer más de una. Ahora se podrá hacer más de una vivienda. Y, por último, vamos a alentar, en esos mismos barrios, las inversiones para la construcción de edificios de propiedad horizontal.
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