En medio de la tensión con la Casa Rosada y necesitado de recursos, el Gobernador ordenó a los suyos evitar declaraciones "provocativas". El aportará lo suyo: el viernes ante la Asamblea hablará sin grandilocuencias de Coparticipación.
Apremiado por la crisis financiera de la Provincia y al borde de golpear la víscera más sensible de los trabajadores públicos, el Gobernador tomó nota del segundo desliz sciolista en medio del mesurado estilo habitual que impone a sus declaraciones públicas: la guapeada embestida para discutir la Coparticipación Federal que no cayó nada bien en el kirchnerismo. Y, de paso, ordenó cerrar las heridas que dejó abierta su temprana confesión acerca de sus aspiraciones políticas para 2015.
En la reunión que mantuvo esta mañana con los habitantes sciolistas de la Cámara Baja, Scioli hizo gala de su escape habitual: decir en privado, lo mismo que asegura frente a las Cámaras. “La que ya dije, lo dije y la gente ya sabe que voy a hacer en 2015 y lo que pienso acerca de la Coparticipación”, les dijo. La misma frase repitió, más tarde, con los carapintadas de su espacio, la Agrupación sciolista la Juan Domingo. Traducido: no se habla más de temas espinosos de la relación, y menos en términos desafiantes.
Hasta ahora, los leales hablaban por él fogoneando por los medios lo que él se había autoimpuesto callar. Con tono incluso desafiante, desde la Juan Domingo salieron esta semana a ratificar su candidatura presidencial en 2015, como reacción a la versión publicada acerca del “precio” que el kirchnerismo le pondría a la mentada ayuda financiera para la Provincia: que desista públicamente de su candidatura presidencial. No hay más margen para la provocación. Menos con tono de guapeada. Por lo menos en público. Lo que se dijo, se dijo. Y se sabe. Ahora hay que evitar la confrontación con el kirchnerismo por lo menos en esos dos temas: Candidatura y Coparticipación.
El aportará lo suyo en el discurso ante la Asamblea Legislativa. Insistirá con el planteo de la Coparticipación pero evitará, como las veces anteriores, que sus dichos sean leídos como una demanda al Gobierno Nacional. El sciolismo hizo gala todo este tiempo de haber repetido “el reclamo” por la Coparticipación Federal todas las veces anteriores que le tocó abrir el período de sesiones ordinarias. Una verdad a medias.
En rigor, nunca el Gobernador enfatizó ese punto con tono quejoso. Más bien lo hizo, siempre, con la intención de remarcar, por contraste, sus aportes para que la provincia genere cada vez más recursos propios que la sostengan. Su primera vez ante la Asamblea Legislativa, en 2008, ni siquiera pronunció la palabra Coparticipación. El resto, en las que sí se refirió a la crisis estructural de la provincia, mencionó el tema antes que como reclamo, para resaltar las virtudes de su política en materia de recaudación.
Veamos: en marzo de 2009, Scioli aseguró frente a la Asamblea Legislativa: “somos el distrito que más aporta al Sistema de Coparticipación Federal de Impuestos. Esto habla de la fuerza de nuestra Provincia, y de la grandeza y solidaridad de su gente. Pero todos sabemos que los puntos cedidos entre 1987 y 1988 son necesarios para hacer frente a la vulnerabilidad social en la que todavía viven muchas de nuestras familias, a pesar de los grandes esfuerzos tanto del Gobierno Nacional como los nuestros propios”. Un año después, en marzo de 2010, volvió sobre el punto, otra vez, para destacar su aporte en términos de la recaudación: “No nos quedamos esperando el necesario debate por un nuevo régimen de Coparticipación Federal de Impuestos, que constituye, sin dudas, una asignatura pendiente de nuestra democracia”. Idéntica fórmula utilizó en 2011: “La creación de ARBA nos permitió ser la provincia con mayor participación de recursos propios en su total de ingresos, esto habla a las claras de nuestro esfuerzo y también refleja una asignatura inconclusa de nuestra democracia: el debate pendiente por una nueva Ley de Coparticipación Federal de Impuestos”. Un año atrás, en marzo último, volvió a destacar el mérito de su gestión “adelantándonos al debate pendiente en el Congreso de la Nación por un nuevo régimen de Coparticipación Federal, a través de una política tributaria progresiva”.
Pese a las expectativas en ese sentido, Scioli les anticipó a los suyos que el viernes próximo, cuando le toque abrir su sexto período de Sesiones Ordinarias ante la Asamblea, insistirá conceptualmente con esa fórmula: sentar posición sobre la necesidad de discutir los recursos que recibe la Provincia, pero destacando lo hecho por su gobierno en términos de la recaudacion.
“No vamos a romper. No nos vamos a enojar ni a salir a provocar con temas que terminan complicando la relación con el Gobierno Nacional. Sigamos resolviendo y esperemos que en algún momento, la Nación nos ayude. Lo que se dijo, ya está. Ahora, silencio”, reclamó el Gobernador.
El mandato a sus fieles para que bajen el nivel de sus declaraciones públicas por lo menos en los temas Candidatura y Coparticipación -al que puede sumarse inflación- tiene una lógica: repetir la fórmula del año anterior. “Cuando se acallaron las demandas públicas, la plata apareció”, reconstruyó uno de los legisladores presentes en la reunión de hoy recordando la situación similar que se vivió cuando la Provincia no pudo liquidar aguinaldo en tiempo y forma.
El pedido de Scioli a sus legisladores incluye, además, “ni siquiera salir a responder las provocaciones de los kirchneristas que nos cuestionan la gestión”. Quiere evitar el Gobernador que la andanada discursiva de los propios revuelva heridas abiertas con la Nación.
En Gobernación toman nota de las reacciones de la Casa Rosada ante los dichos de alguno de los propios. La semana pasada, por caso, hubo malestar en el gabinete provincial con el Ministro de Infraestructura Alejandro Arlía, que cometió –dicen- la osadía de “cortarse solo” al salir a hablar reclamando el permiso para endeudarse. Eso, interpretaron en Gobernación, provocó la durísima reacción del Ministro de Economía Hernán Lorenzino contra el planteo bonaerense. Y la idea es acercar posiciones. Restablecer la comunicación, hasta ahora cortada, con el Gobierno Nacional. La receta, el silencio. La estrategia, hablar –por ahora- sólo de la gestión.



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