Daniel Scioli empezó el año consciente de que no puede perder un solo día hasta las elecciones que, como mínimo, lo verán en el intento de renovar su mandato en la Gobernación bonaerense.
Tras poner en marcha el habitual Operativo Sol, Scioli ya comenzó a recorrer las playas acompañado de un fuerte impulso mediático y de marketing político. El equipo del primer mandatario conoce las ventajas de vender la marca de la gestión en un ambiente distendido ante los millones de argentinos que veranean en Mar del Plata, Miramar, Pinamar, Villa Gesell, Necochea y los varios balnearios que conforman el Partido de la Costa.
En esas localidades, entre otras de menor afluencia, se podrán ver una buena cantidad de recitales y presentaciones que la provincia acordó con artistas amigos de Scioli como Cacho Castaña, los Pimpinela, Palito Ortega y Ricardo Montaner, entre otros. Del mismo modo, se organizaron maratones, torneos de rugby y fútbol en las playas para la participación del público y se podrán ver a figuras del deporte en el Juego de las Estrellas, el Showbol y el Super 8 Voley.
El gobernador intentará hacerse presente en la mayoría de los eventos para mostrarse junto a la gente e incluso inaugurará en Pinamar un parador del gobierno de la provincia llamado "Playa naranja", el color emblema de su gestión.
Pero como indican las encuestas, Scioli en realidad no necesita instalarse en el electorado bonaerense, que hoy por hoy tiene una buena imagen del gobernador. Es por eso que, si se tiene en cuenta que de esos millones de veraneantes una gran parte proviene de la Capital Federal y el resto del país, no sería ilógico interpretar que el Ejecutivo provincial aspira a instalar el mote "Scioli 2011" para algo más que una reelección bonaerense.
Por otro lado, siempre en vistas de proteger su armado de amenazas ajenas, Scioli intercalará sus momentos en la Costa con visitas de gestión a distritos del interior, incluso a algunos gobernados por intendentes "rebeldes".
La intención del gobernador es seducir a los intendentes del denominado Grupo de los Ocho para darle el golpe de gracia a esa formación cada vez más dividida por la desconfianza que se generó entre algunos de sus integrantes. Javier Laquidara



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