Este hecho no tiene precedentes en ninguno de los siete períodos institucionales de 1983 a la fecha. Preparativos para su último discurso en la Legislatura el próximo martes.
El dato es muy significativo si se tiene en cuenta que no registra precedentes desde la reinstitucionalización del país, en diciembre de 1983. En estos 27 años se han sucedido siete períodos institucionales y cuatro gobernadores, registrándose en todos los casos recambios ministeriales, significativos o no según las zozobras políticas del momento.
El martes próximo, Schiaretti encarará la recta final de su mandato con un mensaje a la Legislatura. Nada ha trascendido sobre su discurso, salvo que se acomodará a las serenas circunstancias de su presente político, que hacen presumir un final con la misma foto del equipo que formó el 10 de diciembre de 2007.
El dato inédito, al menos hasta ahora, de ser el único gobernador que no produjo cambios ministeriales, es doblemente significativo si se tiene presente el pronóstico -activo- del sistema mediático plantado con letra de molde en las postrimerías de 2007, que lo colocaban como un gobernador débil e ilegítimo, rodeado de acechanzas.
Por mencionar sólo casos testigo de lo que ha sucedido desde 1983 a la fecha, Juan Carlos Palmero acompañó a Eduardo Angeloz desde el Ministerio de Gobierno sólo entre 1983 y 1985 (lo reemplazó Jorge Cendoya); en el segundo mandato del cacique radical, Alberto Di Carlo llegó hasta 1989 en Hacienda (el relevo fue Jorge Caminotti); y a Manuel Martínez Márquez (el recambio fue Héctor Conde) se lo llevó puesto la tragedia de San Carlos Minas del 6 de enero de 1992, a apenas semanas de haber asumido en Salud y Desarrollo Social del equipo del tercer mandato de Angeloz.
El de Ramón Mestre fue también un período de estabilidad ministerial pero el invicto cayó al casi finalizar su mandato, cuando debió cambiar, en Salud, a Enrique Borrini por Néstor Costamagna, luego de una penosa mudanza de bebés del Hospital Pediátrico al entonces flamante Hospital Neonatal.
En los dos períodos de José Manuel de la Sota también hubo movimientos ministeriales. Por caso, Juan Carlos Maqueda se fue al Senado Nacional y lo reemplazó Evelina Feraudo, en el primer mandato, mientras que José Las Heras y Esteban Dómina se alternaron en la conducción de la cartera de Hacienda. En el segundo, Oscar González reemplazó a Roberto Chuit (Salud) y Eduardo Mundet a Amelia López (Educación).
El arranque
El arranque de la administración Schiaretti fue con dos estigmas: ilegítima y débil. Ilegítima, porque muchos relatos -también periodísticos- sobre el 2 de setiembre de 2007 decían que las elecciones habían sido fraudulentas, aunque esto jamás pudo ser demostrado. Débil, porque su mayoría legislativa tenía que contar con su aliado circunstancial y adversario eterno en las internas del peronismo, José Manuel de la Sota.
Pero la contrastación de los dichos periodísticos con los hechos no podría haber tenido resultados más palmarios.
El conflicto potencial de la interna peronista no fue más allá de límites de civilización política que De la Sota no atravesó, mientras que las legislativas de 2009 demostraron que el potencial electoral del Frente Cívico estaba -menos votos que más- dentro de los estándares de paridad del 2 de setiembre de 2007.
Para los que gustan de buscar el pelo en la leche, Carlos Massei (Desarrollo Social) y Angel Mario Elettore (Economía) retornaron por unos días a las bancas legislativas de las que estaban de licencia, para votar la reforma jubilatoria. Un movimiento apenas episódico, porque de inmediato volvieron a sus cargos en el Ejecutivo.
Por lo demás, es sí significativo el relevo de Daniel Bonetto de la conducción de Epec, tras la crisis energética del verano de 2010, y en un segundo orden, de María Amelia Chiófalo de Medio Ambiente, con rango de Secretaría de Estado.





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