Sarkozy emplea la fuerza para liberar refinerías

La policía desbloqueó rutas; debaten la reforma jubilator
PARIS - Desafiando la decisión del presidente francés, Nicolas Sarkozy, de utilizar las fuerzas de seguridad para desbloquear rutas y refinerías, los opositores al proyecto de reforma de la jubilación multiplicaron ayer sus acciones de presión. El gobierno, por su parte, insiste en que la ley será aprobada y en que utilizará todos los medios para impedir la asfixia económica del país.

Un día después de la gran movilización nacional que, según los sindicatos, contó con la participación de 3,5 millones de manifestantes en las calles -1,1 millones, según el Ministerio del Interior-, Francia sigue viviendo los efectos de las protestas en aeropuertos, refinerías, transportes, administración pública, estaciones de servicio y colegios.

Hasta el servicio de recolección de residuos de Marsella se declaró en huelga ilimitada, lo que obligó a la municipalidad a recurrir a la defensa civil.

Alentados por una opinión pública favorable y las excelentes cifras de participación popular, los sindicatos ?que deben reunirse hoy para decidir nuevas acciones? probablemente convoquen a una nueva jornada de movilización para el martes 26 de octubre.

El objetivo absoluto es continuar la presión para obtener el retiro del proyecto que debería ser adoptado hoy por el Senado.

Video: graves incidentes de Francia (YouTube)

Continuando con la línea dura decidida a comienzos de semana, Sarkozy reafirmó ayer que hará esa reforma y estimó que "su obligación es garantizar el respeto del orden republicano".

"Hoy [por ayer] impartí instrucciones de desbloquear la totalidad de los depósitos de combustible. El desorden ocasionado por los bloqueos ha provocado numerosas injusticias", declaró.

Siguiendo las órdenes de Sarkozy, la policía despejó el acceso a refinerías por la fuerza, abrió ejes viales paralizados por barricadas y se enfrentó violentamente con gases lacrimógenos a jóvenes enardecidos en las calles de Lyon y en los suburbios de París.

Desbloqueos

En total, desde el viernes pasado se realizaron 21 intervenciones de desbloqueo de depósitos de gasolina, según el Ministerio del Interior.

Pero las acciones de las fuerzas del orden se asemejan mucho a una historia de nunca acabar: apenas terminan los desbloqueos, los manifestantes vuelven a tomar los sitios, levantan nuevas barricadas e impiden el acceso de los camiones cisterna.

Entre los objetivos preferidos de los huelguistas figura el depósito de Port-le-Bouc, cerca de Marsella, que alimenta al ejército y a los aeropuertos de esa ciudad y de Niza, y el depósito de Fos-sur-Mer, el más importante del sudeste del país.

Resultado: 4000 de las 13.000 estaciones de servicio de Francia siguen desabastecidas y millones de franceses hacen colas interminables para obtener unos escasos litros de combustible.

Para facilitar la vida de la gente, distribuidores de carburante, petroleros y supermercados han puesto sus stocks y sus medios de transporte en común.

Decenas de barricadas cortaban ayer las rutas de Francia, según el Centro Nacional de Información. En Marsella, los bloqueos paralizaron los tres principales túneles viales de la ciudad y provocaron la intervención de las fuerzas del orden, según la prefectura.

El movimiento de fuerza continuó en ferrocarriles y aeropuertos, especialmente en la terminal parisiense de Orly, donde el 25% de los vuelos fue cancelado.

La red eléctrica nacional EDF hizo saber que Francia se ha visto obligada a importar miles de megavatios debido a una huelga en su principal planta distribuidora.

También se intensificó la protesta estudiantil con una mayor participación de alumnos universitarios.

El ministro del Interior francés, Brice Hortefeux, afirmó que los jóvenes que se enfrentaron con furor a la fuerzas del orden son marginales, ajenos a los estudiantes secundarios.

No obstante, entre los 1423 jóvenes detenidos desde comienzos de semana y presentados ante la justicia, eran numerosos los que carecían de antecedentes policiales.

Los sindicatos consideran que el caos actual es responsabilidad del gobierno de Sarkozy.

"Están encerrados en su torre de marfil. Son ellos los que están completamente bloqueados", afirmó Jean-Claude Mailly, líder del sindicato centrista Force Ouvrière.

Los senadores, mientras tanto, continuaron debatiendo a marcha forzada las 1200 enmiendas que presentó la oposición a fin de aprobar esta semana el proyecto de ley que llevará la edad mínima de jubilación de los franceses de 60 a 62 años en 2020.

Ese voto no significará, sin embargo, que la ley será promulgada de inmediato. Si el Senado modifica al menos un artículo del texto que ya votó la Cámara de Diputados a fines de septiembre, el proyecto deberá regresar a la Cámara baja para ser sometido a un nuevo debate y viceversa. Ese ida y vuelta se prolongará hasta que ambas cámaras aprueben el mismo proyecto. Después, la ley deberá ser sometida al proceso de ratificación y promulgación presidencial.

En otras palabras, los franceses no terminarán esta semana de protestar.

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