Saqueos y advertencias por el riesgo de trata de niños

Saqueos y advertencias por el riesgo de trata de niños
Unicef indicó que la situación más crítica la están viviendo los 4 millones de chicos que pueden caer en manos de las redes.
Personas descalzas buscando comida entre las ruinas, miles de desamparados intentando resguardarse de la lluvia, chicos que perdieron a sus madres y familias enteras reunidas bajo lonas que instalaron como techos improvisados. Esas son sólo algunas de las imágenes que dejó el paso del tifón Haiyan, que no sólo provocó miles de muertes, sino también una verdadera situación de caos en todo Filipinas.

Después de la tragedia, distintas ciudades del país asiático fueron escenario de saqueos por parte de personas desesperadas para conseguir alimentos, medicamentos y otros productos básicos para la subsistencia. "No desesperen, la ayuda está en camino", prometió el presidente del país, Benigno Aquino, a los ciudadanos durante una visita a Tacloban, una de las ciudades más golpeadas por el Haiyan y donde el gobierno filipino debió enviar cientos de policías para ayudar en las tareas de restauración y enfrentar los saqueos de los ciudadanos.

"La gente incluso está destruyendo los cajeros automáticos para sacar dinero", sostuvo Roger Mercado, gobernador de la provincia de Leyte Sur, donde también hubo asaltos a locales comerciales y supermercados. El funcionario informó, además, que la situación de caos provocó enfrentamientos con los dueños de los comercios, que portaban armas para ahuyentar a los saqueadores.

Según informó el jefe de la Cruz Roja en Filipinas, Richard Gordon, también fue saqueado un convoy de camiones que llevaba bienes de ayuda para unas 5000 familias y que se encontraba a 20 kilómetros de Tacloban.

Pero, de acuerdo con Unicef, la situación más crítica la están viviendo los niños: la tragedia y devastación causada por el tifón aumentó el riesgo de que los 4 millones de chicos filipinos afectados por la tragedia caigan en manos de redes de trata. De acuerdo con Carmen Molina, directora de emergencias de la agencia de la ONU para la infancia y la juventud, las primeras horas tras el desastre son "fundamentales" para evitar ese riesgo y permitir que los chicos puedan ser "localizados, identificados y mantenidos en espacios seguros" para luego ser reagrupados con sus familias.

Molina explicó además que Unicef estaba trabajando ayer en una "primera evaluación" sobre el terreno y que ya se habían enviado 60 toneladas de medicinas, agua y mantas desde Copenhague. Todo un arsenal de productos que llegará "en las próximas horas" a Filipinas para ayudar a unas 10 mil familias.

"Llegar a las zonas más afectadas es muy difícil, con acceso limitado debido al daño causado por el tifón a las infraestructuras y comunicaciones", contó la responsable de Unicef en Filipinas, Tomoo Hozumi.

Por su parte, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU anunció que llevará a Tacloban 40 toneladas de galletitas energéticas que servirán para alimentar a aquellas personas que estén refugiadas en sitios donde no se puede cocinar. En el mismo sentido, la Cruz Roja llamó a hacer colectas por todo el país y seguirá buscando voluntarios para empaquetar cajas llenas de suministros que se destinarán a las familias afectadas por el tifón. «

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