El gobernador neuquino participará del lanzamiento de la licitación del nuevo gasoducto a San Patricio del Chañar, una obra de ampliación que es necesaria desde hace años. Se reunirá con el secretario de Hacienda Pezoa, para encarar el refinanciamiento nacional del año para la provincia.
El viaje tiene otro objetivo, más grato e inmediato: el lanzamiento de la licitación para el nuevo gasoducto (ampliación del actual) que llevará combustible a San Patricio del Chañar, y terminará con la actual carencia resultado del crecimiento y de la "cola de ducto" que hasta ahora ofrecía los últimos alientos del gas, como consecuencia de ir dejando combustible primero en las localidades rionegrinas del otro lado del río Neuquén (un ejercicio evidente del poco apunte que siempre se le dio a las provincias en el tendido de los gasoductos troncales).
El lanzamiento de la licitación se hará en el ministerio de Planificación, reducto inexpugnable, al menos hasta ahora, del superministro Julio De Vido. Este, precisamente, presidirá el acto, al que asistirán también los senadores de rigor, es decir, de Río Negro y Neuquén, Miguel Pichetto y Horacio Lores.
Después Sapag se podrá abocar al tema que lo desvela: los millones que están (injustamente) en la caja del Tesoro nacional en lugar de ser abrigados por la custodia neuquina. Para eso se verá con el secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, con quien verá cuánta plata podrá asegurar Neuquén de la coparticipación y del onomatopéyico PAF (Plan de Asistencia Financiera).
El neuquino ya había anticipado que pretende al menos 400 millones para este año. El año pasado pidió y le dieron menos. Se verá qué ocurre en este singular período, donde el gobierno nacional necesita más que nunca del respaldo que pueda obtener de sus socios, cercanos o lejanos, grandes o chicos



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