Según los empresarios del sector, se debe a que a lo largo del año el precio se incrementó 30 por ciento: hoy cuesta hasta 18 pesos el kilo. El costo obligó a fraccionar la compra.
En enero, el kilo de pan se conseguía en 12 pesos. Actualmente el costo oscila de 15 a 18 pesos, dependiendo de la panificadora.
En consonancia con el aumento y el bolsillo de cada uno, las formas de consumo de este producto esencial cambió para la mayoría. Cuando antes se compraba por kilo, en la actualidad los consumidores optan por comprar en menor cantidad, sea por plata o unidades.
“La gente no se lleva más el kilo de pan, hoy opta por llevar de a 3 o 4 pesos, o por piezas”, señaló una empleada panaderil de un local céntrico.
Como es lógico, esta práctica de consumo se extendió a todos los productos derivados de la harina, donde además se registraron bajas en las ventas.
“Hoy día la gente lleva sólo lo imprescindible para el día a día y deja de lado los gustos para el fin de semana o a principio de mes, ahí nosotros notamos la diferencia en las ventas”, afirmó Graciela, encargada del establecimiento panaderil El Molino.
El presidente del Centro de Industriales Panaderos de Santa Fe, Luis Piccinino, fue consultado sobre esta forma de consumo en la mesa de los hogares santafesinos.
“Sí, en realidad hubo bajas en las ventas, pero influyeron un montón de cosas. Últimamente el factor climático influye mucho. Hoy (por ayer) mejoraron en relación a los días anteriores”.
“No creemos que sea otro el motivo por el cual suben y bajan las ventas en nuestro producto”, señaló el empresario panaderil y presidente de la entidad que nuclea a los industriales santafesinos.
“Es verdad, hubo un cambio. Antes la gente compraba un kilo de pan o el equivalente, pero ahora ya no se usa más”, señaló Piccinino.
El incremento del 30 por ciento acompaña a la baja en las ventas del producto, tanto como los aumentos para el personal y en el precio la harina.
“El aumento se registró en todos los productos que usamos como materia prima, eso fue una constante, en los últimos tiempos se registró un parate”, confirmó el empresario panaderil.
Actualmente la bolsa de harina tiene un costo de 200 pesos para los productores, cuando en el arranque del 2013 valía 100 pesos. Este incremento se trasladó directamente a los consumidores.
Desde el sector señalan que no estiman que se registren nuevos aumentos en el producto. “Ahora hay cierta estabilidad y calculamos que no va a haber un nuevo incremento”, estimó Piccinino.
Pan social
La firma Panaficadora Pérez posee seis locales en toda la ciudad, de los cuales tres comercializan el pan social a 10 pesos el kilo. Si bien esta variedad es mucho más barata que otras, el propietario de la empresa sostuvo que los clientes no lo consumen.
“Nosotros seguimos teniendo, pero hay un desinterés por parte de los consumidores. La panificadora vende este producto en tres locales de la ciudad, que son importantes en cuanto a su ubicación. Pero a nosotros siempre nos queda un poco”, puntualizó Piccinino.
Desde la Panificadora El Molino, coincidieron al afimar que el pan social no se vendió. “Nosotros lo tuvimos un tiempo, pero la gente no lo llevaba y lo dejamos de vender”, relató Graciela, encargada del local.
La venta del pan social equivale a un 10 por ciento de la producción del comercio. Para la elaboración, ya sea del tipo felipe, el miñón o el máuser, se ocupa la misma cantidad de harina. El rendimiento del insumo es igual en todas esas variantes de panes.
Sea por desconfianza o desconocimiento de los consumidores, el pan social no tuvo el éxito esperado en nuestra ciudad.
“Algunos lo piden, otros no. Nosotros lo seguimos teniendo, porque uno no puede cortar abruptamente la venta de este producto”.
Si bien el pan en la mesa es una costumbre muy arraigada del argentino, desde el sector convalidaron que el kilo de pan ya no se consume más y la gente se limita a comprar por lo que tiene.
“No es que pide un kilo o dos, pide diez pancitos o un cuarto, en fin cada uno en la metodología que usa. Se compra para el momento, no es como antes que uno compraba medio kilo de pan y antes le quedaba un cuarto o la mitad. Hoy compran para el momento” remarcó el empresario y titular del Centro de Industriales Panaderos.
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