De Santa Fe a Hollywood, maíz “de película” para exportación

De Santa Fe a Hollywood, maíz “de película” para exportación
Una empresa de Hughes exportó a los Estados Unidos 260 toneladas de pop corn. El contacto para la negociación se realizó en la ronda empresarial que visitó este año Shanghai, Beijing y Dubai.
¡Plop! Golpea el primero... Luego se oye el segundo y en carrera llega la explosión de todos los demás. Con el martilleo en la tapa de la olla, se escabulle por los bordes de la misma un inconfundible aroma que hasta despierta el sabor en la punta de la lengua.

El pororó o pochoclo –término que lograron instalar las cadenas estadounidenses de cines– es infaltable en toda fiesta de cumpleaños santafesina, como ingrediente que acompañe unos buenos lisos, e incluso en una sencilla reunión familiar o de amigos.

En el otro extremo del continente, en los Estados Unidos, el pop corn o las palomitas de maíz, se convirtieron desde hace un siglo en sinónimo de cine, en casa o en pantalla grande. Sus habitantes son los principales consumidores del mundo y, en consecuencia, su producción también.

Sin embargo, una prolongada sequía obligó al mercado estadounidense a importar maíz pisingallo. Tras saborear una primera muestra, se decidieron por comprar a nada más ni nada menos que un productor santafesino.

Se trata de Alberto L. Marchionni SA, una empresa familiar de la localidad de Hughes, departamento General López. En diálogo con Diario UNO, el presidente y homónimo de la misma, se refirió a esa negociación.

“Hace unos tres meses viajamos a Shanghai, como parte de una delegación santafesina junto al gobernador, invitados por el secretario de Comercio Exterior de la provincia de Santa Fe, en una convocatoria para empresas santafesinas de alimentos. Éramos aproximadamente 40, que participamos en una feria empresarial de todo el mundo. Allí tomamos contacto con distintos brokers y empresarios”, comenzó a relatar Marchionni.

Y continuó: “Cuando volvimos a la Argentina, tuvimos una conexión con uno de ellos que tenía una empresa de los Estados Unidos que quería ver la calidad de nuestro producto. Les enviamos la muestra, quedaron conformes con la calidad que ellos requerían para un mercado muy exquisito como es el estadounidense. Ellos tuvieron una cosecha muy inferior de maíz por la sequía del año anterior, como nos pasó a nosotros. En el mundo se arrastran ya dos años de poca producción. Para ellos es muy importante por su consumo interno”.

—¿Comenzaron a enviar el producto?¿En qué cantidad?

—Sí, ya hicimos la exportación de 10 contenedores, de 26 toneladas cada uno, lo cual es algo muy difícil de lograr, porque Estados Unidos es el principal productor de maíz. Consume el 70 por ciento de la producción propia. La Argentina produce menor cantidad, pero como hay menos consumo interno es el principal exportador en el mundo. Para una venta es una cifra importante. En general se venden entre cinco y diez contenedores a cada destino. Nunca vendimos más de diez contenedores a ningún país.

—¿Conocen cuál será el destino final del maíz enviado?

—Será para consumo humano, pero no sabemos exactamente de qué manera, si se hará para microondas o los fraccionarán.

En menos de una década

—Cuando comenzaron a exportar, hace ocho años, ¿imaginaban un futuro como el actual?

—No. De todas maneras, para nosotros esta venta a Estados Unidos es más bien un hecho anecdótico, porque estamos exportando a más de 40 países ubicados en cuatro continentes distintos. Exportamos a la India, a Países Árabes, a España, Italia, a países africanos, a Canadá, México, Venezuela, Guatemala, Colombia, a muchos lugares. Lo que ocurre es que exportarle maíz pisingallo a los Estados Unidos es como venderle naranjas a Paraguay. Esto se dio en un contexto determinado, pero de todas maneras nos sentimos orgullosos de haber sido nosotros los elegidos para exportarles.

Los problemas

Marchionni hizo alusión a la realidad argentina con respecto a los costos que debe afrontar el productor en distintos rubros. En tal sentido, el empresario señaló: “Hace ocho años, cuando comenzamos a exportar, para el total del proceso del pop corn teníamos un costo de 18 dólares por tonelada. Hoy, ese valor asciende a 100 dólares por tonelada”.

“Por ejemplo, es más caro el flete de los contenedores desde Hughes a Buenos Aires, 300 kilómetros, que de Buenos Aires al puerto de India”, acotó el empresario.

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