El ejército abrió fuego contra una planta de gas tomada por un grupo islámico. Habría más de 40 muertos.
Luego de que las autoridades dieron por concluida la operación, el ministro de Información argelino, Mohamed Said Belaid, anunció que “un número importante de terroristas ha sido neutralizado” y lamentó que se produjeran “algunos muertos y heridos”, aunque dijo que aún no podía ofrecer cifras.
Al parecer, el líder de los secuestradores había sido abatido. El grupo islámico, denominado “Los que firman con su sangre”, que siguen al líder Mojtar Belmojtar, secuestró el miércoles a 41 extranjeros y 150 argelinos en la planta gasística de In Amenas, en la frontera con Libia, explotada por la empresa estatal argelina Sonatrach, junto con la británica BP y la noruega Statoil. En el asalto murió un ciudadano británico y otro argelino.
El ataque fue en represalia por el apoyo argelino a las tropas francesas que desde el viernes pasado combaten junto al Ejército maliense contra los grupos islámicos que controlan las provincias septentrionales de Mali.
El ejército abrió fuego de manera indiscriminada desde helicópteros sobre la planta tomada y, según la agencia oficial argelina APS, logró liberar a unos 600 trabajadores argelinos secuestrados y a un número no precisado de extranjeros de países como EE.UU., Gran Bretaña, Francia y Japón, entre otros.
A la tarde, cuando continuaba la operación militar, un portavoz de los secuestradores informó a una agencia de Mauritania que 35 rehenes (cuya nacionalidad no precisó) y 15 salafistas habían muerto tras el bombardeo del ejército.
Poco después, en medio de una gran confusión sobre el número de víctimas, el presidente francés, François Hollande, afirmó desde el palacio del Elíseo que la liberación de los rehenes se estaba desarrollando “en condiciones dramáticas”. Y destacó que el asalto a la planta de gas “justifica aún más la decisión de ir en ayuda de Mali”.
La operación en Argelia mantuvo en vilo a los gobiernos de Europa, EE.UU. y Japón. El premier británico David Cameron suspendió un viaje que tenía previsto para hoy a Amsterdam. Antes del final de la operación, Cameron advirtió por TV: “Hay varios rehenes británicos. Sabemos que uno ha muerto. Las fuerzas armadas argelinas ahora han atacado este complejo. Es una situación muy peligrosa, muy incierta y muy cambiante. Podría haber más malas noticias”. El premier también había expresado malestar porque las autoridades de Argelia no le habían informado sobre la operación de rescate antes de llevarla a cabo.

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