Se habla de entre 65 y 200 muertos, según las fuentes. Los militares chocaron contra partidarios de Mursi, el ex presidente depuesto en julio por un golpe de Estado. EE.UU. y Europa repudiaron la acción del gobierno interino.
Desde la caída de Mursi, el 3 de julio pasado, sus seguidores venían teniendo choques con las fuerzas de seguridad y con la oposición laica, que sigue movilizada. Pero el viernes el gobierno anunció que el ex mandatario –quien permanecía retenido por el Ejército– quedaba detenido formalmente por traición, ya que había conspirado contra el país apoyado por el movimiento islámico Hamas. Ayer se supo que lo iban a encarcelar en la prisión de Torah, donde está el ex dictador Hosni Mubarak.
Esta noticia rebasó el vaso y miles de seguidores, muchos de ellos militantes del partido que llevó al gobierno a Mursi, los Hermanos Musulmanes, salieron a la calle a protestar. Los primeros enfrentamientos se dieron antes del rezo matinal, alrededor de las 4 de la madrugada, pero luego se prolongaron durante todo el día. “ La policía no está disparando a herir, está disparando a matar ”, afirmó Gehad al Haddad, vocero del partido político musulmán.
Las fuerzas armadas habían dado un ultimátum a los rebeldes la semana pasada para “unirse a las filas de la patria”, que venció este viernes. A partir de ese día, dijeron, cambiaría su estrategia contra las protestas. El resultado fue la represión de ayer. La acción más sangrienta se produjo en la calle Naser, que conduce hasta el epicentro de la protesta de los Hermanos Musulmanes, instalado junto a la mezquita Rabia al Adawiya. Miles de seguidores de Mursi están acampados allí desde hace más de tres semanas.
La agrupación islámica denunció que la matanza de ayer fue concretada por policías apoyados por “baltaguiya” (matones), quienes dispararon a la gente que marchaba con fusiles y escopetas de perdigones. Desde el gobierno provisorio, el ministro del Interior, Mohammed Ibrahim, dio su versión. Dijo que lo ocurrido fue consecuencia de una “provocación” de los sectores islámicos. “ Fue un truco de la Hermandad Musulmana para provocar un incidente y así ganar simpatizantes”, afirmó el funcionario pese a la pila de cadáveres que había dejado la reacción policial.
El único que marcó diferencia en el oficialismo fue el Premio Nobel y actual vicepresidente del gobierno provisorio, Mohamed el Baradei, quien condenó “en los términos más duros” el uso de la fuerza contra los manifestantes.
En el hospital de campaña de la Hermandad Musulmana se veían en la mañana de ayer escenas dramáticas. No dejaban de llegar muertos y heridos graves, la mayoría de ellos con heridas de bala en la cabeza o en el pecho, una prueba más de que actuaron otra vez francotiradores. Los médicos apenas daban abasto. Los seguidores de los islamistas llevaron medicinas al hospital y comenzaron a donar sangre en forma masiva.
La masacre de ayer generó duras reacciones de organismos internacionales y de las principales potencias, que habían aceptado con reservas el golpe de Estado contra Mursi. El más terminante fue el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, quien pidió “ liberar inmediatamente a Mohamed Mursi ”.
El gobierno de Estados Unidos, muy cuestionado por su falta de reacción ante la instalación de los militares en el poder, sostuvo que está “profundamente preocupado” por “el derramamiento de sangre y violencia” en Egipto. Las autoridades, afirmó el secretario de Estado John Kerry, “tienen la obligación moral y legal de respetar el derecho a manifestarse de manera pacífica y la libertad de expresión”.
En el mismo sentido, y con palabras similares, se expresaron las autoridades de la Unión Europea, Gran Bretaña y Francia.


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