El poeta Javier Sicilia, cuyo hijo fue asesinado, encabezó la manifestación en Cuernavaca
CIUDAD DE MEXICO.- "¡No más sangre!" y "¡Ya basta, mañana pueden ser tus hijos!" fueron algunas de las consignas bajo las cuales decenas de miles de personas marcharon ayer en ciudades mexicanas y del exterior para pedir el fin del derramamiento de sangre provocado por la guerra contra el narcotráfico, que ha dejado más de 35.000 muertos.
Desde París hasta Ciudad de México, pasando por diferentes localidades, la marcha tuvo réplicas en una veintena de ciudades del país, incluidas Cancún, Ciudad Juárez, Guadalajara, Monterrey, Oaxaca y Puebla, entre otras.
Miles de mexicanos salieron a las calles portando pancartas, vestimenta blanca y remeras para conmemorar a los muertos y desaparecidos, en respuesta al llamado que realizó el poeta Javier Sicilia luego de que su hijo Juan Francisco, de 24 años, fuera hallado muerto hace poco más de una semana.
El 28 de marzo pasado, el hijo del poeta fue encontrado muerto junto con otras seis personas dentro de un automóvil en Cuernavaca, una ciudad ubicada 80 kilómetros al sur de Ciudad de México, que pasó de ser un lugar de descanso a una zona roja de disputa entre los carteles de la droga. El cuerpo de Juan Francisco, al igual que el de sus amigos, presentaba señales de asfixia, de haber sido torturado y maniatado.
"Estamos hasta la madre de ustedes, políticos [...] porque en sus luchas por el poder han desgarrado el tejido de la nación [?]. Estamos hasta la madre de ustedes, criminales, estamos hasta la madre de su violencia, de su pérdida de honorabilidad, de su crueldad, de su sinsentido", escribió la semana pasada Sicilia en una carta abierta, luego del asesinato de su hijo.
Conmovido y acompañado por miles de personas, el poeta y periodista encabezó la marcha en Cuernavaca junto a las madres de los otros jóvenes amigos de su hijo también asesinados.
Algunas de las 20.000 personas que marcharon en esa ciudad llevaban remeras con la foto del hijo de Sicilia, entre ellos el actor mexicano-estadounidense Edward James Olmos.
"Uno de los males fundamentales que tiene sumida a la nación en el dolor, en la muerte, en el miedo, en la desconfianza y en la incertidumbre es no sólo la falta de una verdadera y sólida procuración de justicia, sino la corrupción que desde hace mucho tiempo se ha instalado en el corazón de sus instituciones", afirmó Sicilia en uno de los tres discursos dirigido a las autoridades, a quienes llamó a renunciar si no pueden frenar la ola de violencia.
En la capital del país, miles de personas, entre ellas muchos chicos y jóvenes, marcharon desde el Palacio de Bellas Artes hasta la plaza del Zócalo gritando consignas contra la violencia y a favor de la legalización de las drogas.
"No a la guerra. Estamos hartos de la impunidad, la corrupción y la sangre. Ya basta de secuestros. Indiferencia es complicidad", se podía leer en hojas que repartieron los asistentes, quienes finalizaron el mitin leyendo poesía en la principal plaza de la ciudad e hicieron tres minutos de silencio para recordar a las víctimas.
Las marchas reflejaron una vez más el descontento de la sociedad mexicana con la lucha que libra el presidente mexicano, Felipe Calderón, contra los carteles de la droga. La semana pasada, el diario Reforma publicó una encuesta que reveló que el 53 por ciento de la población está convencido de que el crimen organizado está ganando la guerra. En febrero, el diario El Universal afirmó que el 63 por ciento de la población consideraba que la estrategia de Calderón ha sido un fracaso.
Encontrar a los culpables
Antes de las marchas, el poeta Sicilia se había reunido con el presidente mexicano, que lo recibió en la residencial oficial de Los Pinos.
"Fue una reunión cordial, me dio el pésame y vagos informes sobre las investigaciones. Me dio el compromiso absoluto de encontrar a los responsables y hacer justicia", dijo Sicilia poco después.
En tanto, las autoridades del estado de Morelos, donde ocurrió el homicidio, informaron que tienen identificados a los presuntos responsables del asesinato y pidieron la colaboración de Interpol, a fin de emitir una alerta para conseguir su captura si intentan salir de México.
Pero incluso mientras miles de personas marchaban en todo el país para exigir el fin del derramamiento de sangre, la violencia no dio tregua: Las autoridades mexicanas anunciaron anoche que descubrieron por lo menos 43 cadáveres en una narcofosa ubicada en un rancho del estado de Tamaulipas (en el noroeste del país).
El macabro hallazgo tuvo lugar en el municipio de San Fernando, donde en octubre pasado fueron localizados los cuerpos sin vida de 72 inmigrantes centroamericanos, cuyo asesinato se atribuyó al cartel narcotraficante de Los Zetas.
Tamaulipas, un estado fronterizo con Estados Unidos, es uno de los más afectados por la violencia relacionada con el narcotráfico y las bandas criminales.

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