Ismael Ortiz, delegado del Centro de Empleados de Comercio (CEC), fue brutalmente atacado en la vía pública, el pasado viernes, cuando salía de su trabajo en Hipertehuelche y acusó a uno de los directivos de esa firma, Edgardo Rionda, por el sangriento castigo.
Ortiz está internado en el Hospital Río Grande, en el sector de Cirugía, con tres fracturas en la cara. El rostro le quedó desfigurado, como consecuencia de al menos tres patadas que le propinó uno de sus jefes, quien calzaba botas con punta de acero, según contó la víctima de este hecho.
A raíz del grave incidente ocurrido, la comisión directiva del CEC resolvió decretar un paro de actividades en la firma comercial y hacer una serie de piquetes para impedir el ingreso del público; además de reclamar la renuncia del directivo que fue acusado por Ortiz.
Sobre el ataque recibido, el delegado gremial contó que “me dirigía hacia La Anónima, cuando en la vereda desde atrás vino ésta persona y me empujó para hacerme caer a la vereda. Allí me pegó tres patadas y me fracturó toda la cara”.
Ortiz dijo que “la sangre de las heridas me dejó enceguecido. Como pude me fui hasta el supermercado, donde un guardia de seguridad que me conocía me prestó asistencia y me ayudó a llegar al baño para lavarme el rostro”.
Más adelante dijo que “al lugar llegó la Policía, quisieron llamar una ambulancia pero les dije que no era necesario. Los delegados de La Anónima se comunicaron con Daniel Rivarola (secretario adjunto del CEC), quien me asesoró sobre lo que debía hacer”.
Constante maltrato
Ortíz denunció que constantemente gerente y encargados persiguen a los empleados y los maltratan, cuestión que mereció reclamos por parte de los delegados.
“En varias oportunidades hice reclamos y defendí a mis compañeros por los malos tratos que reciben. Sin embargo tanto el gerente como el encargado siempre se me ríen en la cara y no toman en serio los planteos que hacemos”, dijo el representante gremial.
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