Así lo afirmó el candidato por la Coalición Cívica a Intendente del partido de General Pueyrredón en diálogo con “el Retrato…”. Quien además charló sobre algunas cuestiones de cara a las elecciones en la ciudad. La campaña “limpia” que impulsó Marcelo Artime, el desempleo, la educación, entre otros temas.
En principio, dejó por sentado que “estamos muy felices porque se nos ha dado la oportunidad desde este espacio para representar una idea de ciudad distinta, que se preocupe por el vecino, que tenga más seguridad y más trabajo. Pero, aparte, el cariño y el reconocimiento de la gente es mejor del que esperábamos”. Que, a su vez, no estará solo. Porque llevará como candidatos a concejales a Guillermo Castello, Esteban Galera y Sofía Parra en los primeros lugares.
Le sirvió el ejemplo anterior para mencionar que “ésta es una ciudad que tiene un discurso de doce meses pero solo disfrutamos de 30 o 40 días en verano, que obviamente son importantes, pero nos olvidamos del resto de los meses. Cuando hay necesidades irrenunciables desde cualquier postura ciudadana”.
Dando a conocer los resultados de algunas encuentras sobre la ciudad, indicó que “existe un 10% de desempleo, un 19% de subdesempleo, hay mucha gente que está dentro del índice de la pobreza y la brecha que separa a los que más tienen con los que menos tienen es cada vez mayor. Necesitamos mucha más gente de clase media para hacer una ciudad más igualitaria”.
Las últimas noticias en cuanto a las elecciones giraron en torno de las postulaciones y, a su vez, el pedido de Marcelo Artime, Presidente del Concejo Deliberante, de que las campañas sean las más limpias posibles. Haciendo hincapié en que los afiches no “tapen” Mar del Plata. En ese sentido, expresó que “desde mi perspectiva no es algo que debió haber sido anunciado con tanto énfasis. Obviamente que nosotros no tenemos ningún tipo de interés por ensuciar, como dicen ellos, la propiedad privada pero también la gente tiene derecho a escuchar propuestas. Creo que el enunciado también tiene un poquito de trampa de fondo para que ni siquiera uno pueda recibir un folletito en la vía pública. Más que preocuparse porque la gente no ensucie, sería mejor que lo hagan preguntándose de dónde sacan el dinero para hacer esas gigantografías que algunas cuestan más de $180.000, porque la mayoría de los partidos honestos no puede hacer lo mismo”.
No quiso agrandarse cuando fue consultado si su figura pública había tomado mayor dimensión en el último tiempo. Sobre todo cuando comenzó a recorrer los barrios marplatenses y a charlar con los vecinos. No obstante, confesó que “cada vez que andamos por una zona agrupamos a cien personas. Pero eso pasa porque no somos de la política, queremos que la gente nos dé la oportunidad de estar cuatro años. A algunos se la han dado y los han decepcionado”. Y, a modo de ironía, deslizó que “no les han fallado cuando se sacaron fotos”.
Mientras contaba que en este momento reúne a 700 fiscales, aún le faltan cerca de 500 más para “poder controlar no solo los votos que estén dirigidos a nosotros, sino también los de los demás”.
“El 40% de la gente ha cortado su boleta durante mucho tiempo”, dijo a modo de introducción para tocar el tema principal: la inseguridad. “Este tema no es mi caballito de batalla, sí lo es mi trabajo por la gente. Aunque el 80% de los marplatenses está azorado por esta problemática. Todos ellos ven que se han dilapidado los fondos de seguridad ciudadana, advierten que trajeron dinero desde la Nación para trabajar mancomunadamente con los civiles y sin embargo no se sabe dónde está esa plata”, contestó. “El tema no se soluciona con más policías, sino con más trabajo interdisciplinario entre todos”, agregó enfáticamente.
Su preocupación también la ve relacionada con la deserción escolar: “Si no articulamos con la Secretaría de Deporte o el EMDeR trabajos en conjunto para sacar a los chicos de la calle, meterlos en las escuelas, es obvio que habrá más inseguridad. El chico debe tener una esperanza de vida para poder salir adelante”.
“Vótennos, que le vamos a demostrar a todos que podemos estar a la altura de las circunstancias”, afirmó y se fue. Porque la vida en campaña es agitada y tiene que estar en todos lados. Acá y allá.


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