Salud: ratifican acuerdo y piden la apertura de una mesa de diálogo

Las asambleas de Salud, ayer, coincidieron en reclamar al Gobierno Provincial que, a partir del acuerdo salarial firmado el lunes, abra una mesa de diálogo sobre el resto de los reclamos laborales que se plantearon desde el inicio del conflicto que comenzó hace dos meses.
La asamblea del Hospital Centeno, de General Pico, finalmente levantó el paro ayer (ver página 7). En las asambleas de los hospitales Molas y Evita y el Centro Sanitario, los trabajadores siguieron destilando bronca porque los dirigentes de ATE, el Sindicato de Trabajadores de la Salud y la Asociación de Profesionales firmaron el lunes el acuerdo con un incremento del 20% del adicional sanitario en cuotas y no de una vez, como se había informado en las asambleas del lunes a la mañana, cuando levantaron el paro.

Los dirigentes gremiales asumieron la responsabilidad de ese error, pero también responsabilizaron al subsecretario de Trabajo, Marcelo Pedehontaá, por un manejo que apuntó a "empañar" el logro de la movilización del sector Salud. El adicional sanitario subirá del 5% hasta el 20% bonificable en forma escalonada, en octubre.

En Santa Rosa, ayer, en primer término, la asamblea del Molas reivindicó al secretario general del SITRASAP, Carlos Ortellado, logrando que dé marcha atrás con la decisión de alejarse de la función gremial, algo que había anticipado el martes cuando explotó el descontento de las bases por el acuerdo (ver página 7).

Un grupo de representantes del Molas se trasladó a media mañana hasta la asamblea del Evita para dar la cara y admitir los errores, como había sucedido el martes en el Centro Asistencial. Los trabajadores de la ex Asistencia volvieron ayer a realizar una asamblea y decidieron confluir en el reclamo de apertura de una mesa para seguir negociando con el Gobierno.

Discusión acalorada

En el hospital del 5.000 se aglutinó el sector más combativo en el tramo final de la protesta iniciada hace dos meses. Por eso ayer, cuando llegó la comitiva del Molas -no participó la conducción de ATE- se generó una acalorada discusión con fuertes reproches a los dirigentes que firmaron el acuerdo el lunes por la tarde.

Al principio, el debate amenazó con derivar en un enfrentamiento a golpes con los más exaltados, que acusaron a los dirigentes que firmaron la nota de ocultar la información y haber "arreglado" antes con los representantes del Gobierno. "Algunos le llenan el mate a la gente y hace cinco minutos que se sumaron a la lucha", contestó el médico Roberto De Martini.

El titular de la Asociación de Profesionales mantuvo un áspero intercambio con uno de los voceros del Evita, Aníbal Gianelo, el único de la comitiva que fue el lunes a Trabajo que no firmó el acuerdo. Los gremialistas le replicaron ayer que, si bien no firmó, en ese momento se quedó callado y no pidió un cuarto intermedio o hizo alguna advertencia al resto del grupo.

Para encauzar la pelea, la situación derivó en una asamblea más reducida, en la cocina del hospital, seguida por algunos trabajadores desde los vidrios de la puerta de ingreso. El clima siguió siendo tenso. El cuestionamiento central fue que los dirigentes no firmaron la propuesta que ese día se leyó en la asamblea, sino que rubricaron un acta en la cual el incremento se escalonó hasta el mes de octubre. "Se tendrían que haber levantado y volver a las asambleas para decidir", les recriminaron.

Marisa Pérez, una de las firmantes del acta, asumió la responsabilidad de los dirigentes. "No pudimos, no nos dio. (El subsecretario de Trabajo, Marcelo) Pedehontaá metió la cola". Pero aclaró: "Fue un error metodológico, no fue una traición. Nadie arregló por abajo. Quisieron empañar nuestro triunfo y lo lograron".

Con lágrimas en los ojos, pidió: "No podemos permitirnos desunirnos. Los invito a no romper y a participar en la mesa (de negociación) sumando sus delegados".

División

En la reunión, De Martini reafirmó que no supieron del escalonamiento hasta que llegaron a la oficina de Pedehontaá. "Eso se había hablado en una negociación que se perdió y nosotros nos habíamos negado. Fue habilidad de Pedehontaá ponerlo en la mesa y, en ese trance, decidimos continuar la negociación", admitió. "No caigamos en la trampa de romper la unidad. No ahondemos la división. (Con el acuerdo) No nos fue mal", reclamó De Martini.

La respuesta de los trabajadores del 5.000 fue que no quieren que los sigan representando y que se tomarán un tiempo para evaluar los pasos a seguir. Los representantes del Molas y del SITRASAP les dejaron la invitación a seguir con los reclamos para que el Gobierno Provincial abra la mesa de negociación en el corto plazo y seguir tratando el resto de las demandas sectoriales. Les pidieron que se sumen sus delegados para que los representen directamente.

Cuando se fueron, los ánimos seguían caldeados. Por un lado, quedó flotando en el aire que no hay margen para cortarse solos en un protesta. Pero también quedó latente el riesgo de la división. Las heridas quedaron abiertas.

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