La mayoría de los médicos de las salas de las localidades no residen allí, por lo que los servicios se rigen por el horario municipal. Si bien las urgencias se asisten a través de Medicar, una prestación valorada por la comunidad de la zona rural, en el marco de la cual se atendieron hasta junio 208 emergencias, la distancia juega un rol relevante.
Si bien hay coincidencia que desde el punto de vista médico: frente a un episodio como el que sufrió el árbitro Daniel Caporalini, no hay mucho que se pueda hacer para evitar el desenlace, lo sucedido puso bajo la lupa todos los resortes del sistema sanitario, abriendo interrogantes respecto de qué sucede cuando la urgencia se presenta en un lugar alejado del centro urbano de la ciudad, quiénes intervienen y de qué manera lo hacen hasta que llega la ambulancia que asiste las emergencias. También sobre cuál es la infraestructura sanitaria y las prestaciones a las que acceden los vecinos de los pueblos en lo cotidiano.
Para conocer cómo está estructurado el sistema de salud en las doce localidades de campaña, y si el actual esquema de prestación está dotado para dar respuestas a las necesidades de los habitantes, LA OPINION tomó contacto con autoridades de la Subsecretaría de Salud, área que tiene a su cargo el funcionamiento de las salas de atención municipales.
La doctora Yanina Raimundo, directora de Atención Primaria, describió que en las localidades las salas permanecen abiertas en el horario municipal, es decir de 7:00 a 14:00, aunque reconoció que este esquema “es flexible”, fundamentalmente porque las enfermeras generalmente viven en la localidad “y muchas veces están disponibles a cualquier hora”.
Con respecto a la atención médica, un tema que muchas veces genera preocupación en las comunidades, explicó en relación con los profesionales que “algunos viven en la localidad, pero en su mayoría no”. Reconociendo que esto es una contrariedad, mencionó – si bien lejos está de ser una respuesta formal del sistema- que “en casi todos los pueblos vive algún médico, que aunque no forme parte del plantel municipal, está dispuesto a atender cualquier emergencia”.
En los Centros de Atención Primaria de la Salud de los pueblos, los servicios que se prestan son Clínica Médica y Enfermería. La atención de Pediatría y de Obstetricia se hace con un esquema especial. “Tenemos una pediatra que ‘hace’ todos los pueblos, tiene estipulado un día y horario de atención y visita la zona rural; la misma metodología es la que rige para la obstetra”, precisó.
Con respecto a otras especialidades, comentó que algunas salas de los pueblos tienen servicio de Odontología, “no todas”.
A juicio de las autoridades sanitarias, quienes desempeñan un papel crucial son los delegados municipales. “El rol del delegado es muy importante en el sistema de salud porque muchas veces es quien ante una emergencia busca al médico, da aviso a la Subsecretaría de Salud, su figura es clave”, señaló Yanina Raimundo.
¿Desprotegidos en la urgencia?
Consultada sobre si los vecinos de las localidades están más desprotegidos frente a una urgencia, que aquellas personas que viven en zonas urbanas con acceso a establecimientos de salud como las clínicas y hospitales, Raimundo manifestó que los habitantes de la zona rural se manejan con Medicar, a partir de lo cual considera que “las situaciones de emergencia están muy bien cubiertas, las ambulancias llegan en los tiempos estipulados, lo que sucede es que cuando uno sufre una emergencia un minuto parece una hora, eso no es privativo de los pueblos”.
“La parte de emergentología está cubierta –aseguró- pero la distancia obviamente que no es una cuestión menor, porque hay localidades que están bastante alejadas de Pergamino y hay un tiempo que demanda llegar, eso es inevitable. No obstante, hay situaciones médicas como la que ocurrió el fin de semana pasado con la muerte de un árbitro de fútbol en una cancha de El Socorro, que no se hubiera podido evitar ni teniendo un cardiodesfibrilador al lado”, opinó e insistió en que lamentablemente no todas las urgencias las puede resolver el médico. Aclaró a su vez que “las salitas están preparadas para la atención primaria pero también están equipadas para la urgencia”, aunque en la práctica esto motiva ciertas dudas por parte de los habituales usuarios.
No obstante la presencia de elementos que asegura que hay, la profesional marcó como algo por hacer el entrenar a la comunidad en técnicas de reanimación y en primeros auxilios: “Si alguien sufre un paro cardíaco y tiene al lado a alguien que sabe hacer reanimación cardiopulmonar, obviamente que tiene más chances que si el que está al lado no lo sabe hacer”, explicó.
En este punto comentó que desde la Subsecretaría de Salud se están dictando capacitaciones en técnicas de reanimación, “gracias al doctor (Gustavo) Funes que nos facilitó algunos elementos”.
Otra dinámica
En relación a si es viable poner en marcha otra dinámica para hacer más eficiente la prestación de servicios de salud en los pueblos, la directora de Atención Primaria consideró que “siempre es posible mejorar”.
“No está en nuestras manos que un médico viva en el pueblo, hay muchas cuestiones que intervienen en esta decisión, lo que sí podemos hacer es optimizar la prestación de los servicios con los recursos que tenemos, recursos que por otra parte están muy capacitados”, concluyó.
Una mirada estratégica
En materia de salud, los más vulnerables parecen ser los vecinos que habitan las localidades de campaña, que si bien cuentan con Centros de Atención Primaria, las prestaciones que se brindan son básicas. Aunque cuentan con un servicio de emergencias brindado por una empresa, que a decir de los propios usuarios funciona eficientemente, la distancia que separa a las localidades de la ciudad es una variable que en el aspecto sanitario suele generar algunas desventajas, como si esta fuera la contracara de la “buena calidad de vida” que se obtiene en “las afueras”.
Resulta oportuno pensar si el sistema tal como está diseñado para la atención de salud en la zona rural es el adecuado. Las propias comunidades suelen quejarse de algunas prestaciones, aunque parecen reflexionar poco respecto de este tema y hasta naturalizan cuestiones que vistas desde la ciudad se advierten como riesgos.
Tal vez será cuestión de la planificación estratégica que se está haciendo en la ciudad reformular ciertas prácticas para adecuarlas a necesidades actuales y futuras. Quizás será tarea de la política sanitaria; tal vez el debate surja del empuje de las propias comunidades. Lo interesante es que pueda abrirse la reflexión para que el crecimiento sostenido de los pueblos vaya acompañado de poder dotarlos de las condiciones para que vivir en ellos sea más seguro desde todo punto de vista. La salud es un aspecto.
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