Salud: se gasta más para menos pacientes

Salud: se gasta más para menos pacientes

El gasto en salud es siempre insuficiente, dicen quienes están involucrados en el tema, particularmente en las últimas décadas en que los avances tecnológicos exigen inversión en este sentido.

“En general, en la mayoría de los países -incluyendo Argentina- se registra un gasto creciente en asistencia médica, superior al crecimiento de la economía”, señala un estudio realizado por el Instituto de Salud Pública y Gestión Sanitaria (ISG), una organización local que investiga la problemática sanitaria.

Según este estudio, entre 2003 y 2013 el presupuesto de la salud pública en Mendoza se incrementó 108% (sin tener en cuenta la inflación). Sin embargo, tal aumento no se ha visto reflejado en la productividad del sistema.

El análisis contempló tres componentes de la salud pública: recursos humanos, gastos operativos y bienes de capital, en los que se aprecia una evolución dispar. “Mientras los gastos operativos se han mantenido relativamente estables, el gasto en recursos humanos ha crecido un 250%”, refiere el informe. Agrega que puede atribuirse al aumento de personal y/o de los salarios.

Asimismo, señala que este incremento no guarda relación con el aumento de las prestaciones ni de la demanda sino que, por el contrario, se aprecia que éstas han disminuido.

“Las estadísticas muestran una disminución sostenida de las consultas y egresos en los establecimientos públicos, con un leve repunte en los tres últimos años pero sin llegar a los niveles de 2003 y 2004, y una disminución de los gastos operativos, que deberían incrementarse si se hubieran incorporado de modo significativo nuevas prestaciones, generalmente de mayor complejidad, a la cartera de servicios”, agregan desde el ISG.

Como contrapartida, el documento destaca que la cobertura en seguridad social aumentó. Entre 2001 y 2010 pasó del 49 al 63%, lo cual implica que menos personas dependen del sistema público para atender su salud. Así, si en 2001 eran 799.302 los mendocinos sin cobertura, en 2010 bajaron a 636.875.

El ministro de Salud, Rubén Giacchi, consideró que el incremento del presupuesto en la década en cuestión es mucho si se tiene en cuenta la falta de impacto en las prestaciones: el sistema no mejora y la atención se achica. Destacó que luego de analizar cuestiones como consultas ambulatorias, cirugías y guardias, “indicadores duros de gestión que permiten ver la producción, en vez de haber aumentado se mantuvieron y muchos incluso disminuyeron”. La baja es particularmente notoria en los centros de salud.

Sin embargo, para Isabel del Pópolo, secretaria general de Ampros, los resultados de este estudio son dudosos porque -según ella- no ha tomado toda las variables a considerar.

Enumeró por ejemplo el hecho de que no pueden ignorarse la inflación y las fluctuaciones del dólar, porque la mayor parte de los insumos médicos se pagan en esa moneda; o que, en los efectores, un mismo paciente puede haber ingresado varias veces por un seguimiento de su caso. “Es un estudio poco práctico. Hay que considerar que cuando hay una crisis la gente se vuelca hacia la salud pública y cuando no, esto disminuye”.

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