El embarazo provoca una serie de cambios orgánicos y de conducta que también puede afectar a los dientes, presentando un mayor riesgo de caries y de enfermedad de las encías.
La directora provincial de Odontología, Mariana Camacho, explicó que durante el embarazo puede haber un incremento de caries dentales debido al consumo irrestricto de alimentos dulces para calmar estados de ansiedad y también al aumento de la acidez bucal y vómitos que pueden ocurrir en el primer trimestre.
Y por lo tanto, es importante “reducir el consumo de azúcar y alimentos que la contengan, además de un correcto cepillado dental”, teniendo en cuenta que “las caries dentales se producen por la interacción de la placa bacteriana con el azúcar sobre un diente susceptible”, aclaró.
Por ello, resaltó que es fundamental el cuidado de la salud bucal en la mamá porque “las bacterias que desarrollan la caries dental pueden transmitirse al bebé después del nacimiento y como cada caries es una infección, será un foco séptico perjudicial para su estado”.
Los principales consejos brindados desde la Dirección de Odontología para embarazadas son:
- Cepillarse 3 veces al día, después de las comidas, como mínimo, y después de cada consumo de dulces con una pasta que contenga fluor;
- Usar un cepillo de fibras blandas, con cabeza pequeña, que permita llegar a todos los rincones de la boca;
- Colocar las cerdas del cepillo en la unión de los dientes y la encía, debido a que en esa zona se inicia la enfermedad periodontal;
- Usar hilo dental por lo menos una vez al día;
- Visitar al odontólogo para que realice un tratamiento preventivo;
- Limitar el número de veces que coma dulces diariamente, debido a que pueden causar “ataques ácidos “contra sus dientes, ingiera pocas bebidas azucaradas (gaseosas, jugos, etc) y aumente la cantidad de frutas y verduras.
Gingivitis del embarazo
Una de las principales enfermedades bucales que pueden afectan en esta etapa de la mujer es la “Gingivitis del Embarazo”, que es una inflamación de las encías, y hasta el octavo mes se observa un descenso, y un paulatino aumento de la severidad. “La mayor inflamación se produce en zona de molares y entre los dientes”, especificó Camacho.
Durante la gestación se detectó una prevalencia de gingivitis que oscila entre el 30% y el 100% en embarazadas.
La profesional de Salud explicó que “durante la gestación, el marcado aumento de los niveles de hormonas (especialmente estrógeno y progesterona) permite el incremento de estas sustancias en la saliva y en el surco gingival (entre la encía y el diente), por lo que los microorganismos de la placa dental encuentran condiciones adecuadas para su desarrollo, además, los vasos sanguíneos de las encías se vuelven más delgados y frágiles”.
La directora de Odontología sostuvo que si no se toman las medidas preventivas correspondientes, a medida que transcurre el embarazo, aumenta el grosor de la placa bacteriana, la inflamación gingival y la hemorragia de la encía.
Por último, Camacho aseguró que la gingivitis en embarazadas es “reversible”, siempre que las superficies dentarias permanezcan libres de placa bacteriana con un eficiente técnica de higiene bucal, eliminación de sarro y al uso de elementos interdentarios, como el hilo dental”.
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