En términos de ingresos está detrás de Tucumán, La Rioja, San Juan, Catamarca y Jujuy. El primer puesto lo tiene Ciudad Autónoma.
Según un relevamiento de Ielde, en Salta el nivel de ingresos per cápita no mejoró y tampoco se redujo la desigualdad en términos de distribución.
La pérdida de bienestar generada por la desigualdad (ver gráfico), ubica a Salta en el tercer puesto después de Neuquén y Chaco. En estas tres provincias, la desigualdad se amplió de tal forma que las alejó del promedio nacional y ampliamente de Santa Cruz, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y Tierra del Fuego, entre otras.
Las variables
Son muchas las variables que conforman el marco sobre el que se puede explicar la desigualdad en la provincia, la pobreza y la marginalidad.
El censo de 2010 indica que en total hay 287.000 personas que sufren la pobreza estructural. No obstante las últimas estimaciones realizadas por organismos no gubernamentales se refieren a datos mayores. Por ejemplo, el Ielde estima que hay 360.000 personas en la pobreza, en tanto que el Instituto de Estudios Sociales, Económicos y Política Ciudadana (Isepci) sostiene que solo en la capital de la ciudad, el número de personas que padecen la pobreza es de 195.000. Según el Isepci que la indigencia agrupa a 33.000 personas. No son las únicas variables a considerar. El déficit habitacional indica que son necesarias 70.000 viviendas incluidas las que son irrecuperables (42.038), y que necesitan ser reconstruidas.
El impacto
Salta es dentro del NOA, la provincia que más perdió en términos de distribución de ingresos. Y eso se debe a que la desigualdad impactó más acá que en otras provincias.
Con esto, quienes más tienen, acumularon más y quienes menos tienen, menos. Si se toma el Indice de Ingresos para estudiar la pérdida de bienestar (como consecuencia del modo en que se distribuyen los ingresos), cuya escala va de 0 a 1 (según cuan progresiva sea) Salta recibe un puntaje de 0.28, debajo de Tucumán (0.36), Jujuy (0.34), San Juan (0.33) y Catamarca (0.32). Las oscilaciones en la distribución de los ingresos varía conforme a las medidas que se toman. Hay que considerar que no solo del Estado nacional parten las iniciativas que generan impactos distributivos tanto positivos como negativos. Los avances tecnológicos, por ejemplo, pueden provocar una fuerte disminución en la mano de obra empleada y con ello imponer un cambio en la distribución de los ingresos. “Cualquier medida que favorezca a sectores de menores ingresos o genere una reducción del ingreso de aquéllos que perciben ingresos más elevados hará que la desigualdad disminuya”, explicó el economista y titular del Ielde, Jorge Paz. “Toda medida que impacte de manera diferente en grupos con diferentes ingresos tendrá un impacto distributivo”, manifestó Paz.
“En Salta no hay distribución”
“En Salta no hay políticas distributiva. Pero tampoco hay intenciones de que existan y se apliquen, eso es claro”, explicó a El Tribuno, el economista Eduardo Antonelli.
Para el economista, una variable clave de la mala distribución de los recursos es la que se refiere al mercado de trabajo. “Los empleados menos calificados no tienen garantizadas oportunidades para mejorar su condición”, advierte.
“Hay un mercado descalificado grande. Aquellos que tienen una formación calificada tiene más chances. Sin políticas inclusiva, lo que vemos es que un trabajador sin calificación siempre queda relegado en términos de ingresos”, manifestó Eduardo Antonelli.
La problemática se profundiza en Salta ante la falta de políticas públicas que corrija las fuertes inequidades que dividen la sociedad.
¿La coparticipación tiene incidencia?
¿Mejoraría la distribución de los ingresos en Salta si el Régimen de Coparticipación fuera más justo? Lo cierto es que las políticas distributivas más fuertes parten de Nación, tal como en el caso de la Asignación Universal por Hijo (AUH). Con los fondos que reciben las provincias más castigadas y que padecen un alto nivel de dependencia fiscal, es difícil que se implementen medidas distributivas. No obstante varias han logrado hacerlo y con ello complementar las políticas nacionales que buscan impactar en la distribución de los ingresos. Aunque, la eficiencia en la administración de los recursos provinciales tiene su lugar importante, pues, el modo en que se distribuyan éstos y se consideren las prioridades, pueden impactar generando mejoras sustanciales en la distribución.
La postergación del NOA, ha encontrado en otras oportunidades políticas superadoras como la creación de Norte Grande, que aminoren los efectos de un federalismo distorsivo.
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