«Salir a la calle a defender al gobierno, pero también exigirle soluciones»

«Salir a la calle a defender al gobierno, pero también exigirle soluciones»
Tras la presentación en la Feria del Libro del volumen sobre terrorismo, en el que participa como autor (ver aparte), Osvaldo Bayer accedió a un breve diálogo con este diario. "Por primera vez, tenemos que salir a la calle para defender un gobierno, pero también exigirle que solucione los problemas de nuestra sociedad, que siempre traen violencia", sostuvo el historiador. También puntualizó que "no se puede hablar de democracia" con un 3.5 por ciento de niños con hambre, y advirtió que los Héroes de Mayo "hoy estarían en la calle, movilizando al pueblo".
¿Qué significa presentar este libro en este momento del país y del Latino-américa?

-Obviamente es una especie de sueño, después de haber estado tanto en el exilio, de haber sufrido la muerte de tantos queridos amigos, de pronto esto. Además de probar científicamente, en forma histórica, los hechos que ocurrieron en toda la historia argentina a partir del 25 de mayo (de 1810). Realmente es un sueño. Aquí hay un compendio para aprender, son todos documentos históricos. Y creo que va a servir muchísimo para la enseñanza. Estoy muy contento.

En su disertación, usted se remontó al atroz asesinato de Túpac Amaru. Y Borón también dijo que fue imposible circunscribirse a los setenta, que hubo que ir hasta la Revolución de Mayo y a épocas pasadas para hablar de terrorismo de estado en la Argentina.

-Por supuesto. Es toda una historia. La historia de la violencia, la historia de la crueldad. Realmente pareciera que la Humanidad no aprende nada. Después de esa cruel muerte de Túpac Amaru a manos de los españoles, de la ejecución no sólo de él, sino de su hijo y de su mujer, llegar doscientos años después a la desa-parición de personas, al robo de niños, a lanzar los prisioneros desde aviones al río… Realmente podemos decir ¿qué nos pasó a los argentinos? No hemos aprendido nada. Por eso, no debemos conformarnos solamente con poner el papelito en las urnas cada dos años, sino que cuando vemos injusticias, tenemos que salir a la calle y a la protesta.

¿Qué aporta el libro?

-Todos los datos, todos los datos para comprobar que el camino fue errado, absolutamente, porque con la crueldad y con la violencia no se logra nada. En cambio están esos documentos increíbles, hablando de la igualdad, hablando de la verdadera democracia, hablando de la libertad, principalmente. Todo realizado en libertad, nunca jamás una dictadura.

Borón marcaba que este libro da por tierra con la ´teoría de los dos demonios´, si es que aún alguien la sostiene.

-Totalmente, totalmente. Además, ¿quiénes eran ellos? ¿Quién les había dado el mando para hacer esta represión tal cruel? Esa es la pregunta.

¿Cómo ve el momento actual de Argentina y de Latinoamérica?

-Lo veo difícil, lo veo difícil. Todavía no tenemos la democracia que merecemos, pero debemos salir a la calle a conquistarla y a defender las instituciones, para que ellas se democraticen más. Como digo yo, en este estado de cosas ya hubiera habido un golpe militar, porque el poder de la oposición… fijesé cómo se están comportando. Entonces tenemos que estar vigilantes, salir a la calle, y por primera vez, salir a la calle para defender un gobierno, pero también exigirle que solucione los problemas de nuestra sociedad, que siempre traen violencia.

Usted marcó en su disertación que mientras haya niños con hambre, hombres y mujeres sin trabajo, es difícil hablar de democracia.

-Lo dicen las estadísticas oficiales, no lo digo yo: 3.5 por ciento de nuestros niños están bajo el nivel de desnutrición. Y las villas miserias las podemos ver, lo que es eso. Eso es una vergüenza para un país tan rico como la Argentina.

¿Los héroes de Mayo qué harían hoy? Monteagu-do, Castelli, Moreno.

-Estarían en la calle, estarían en la calle. Sacando al pueblo a la calle, como hicieron ellos el 22 de Mayo de 1810. Estarían ahí. Tenemos que imitarlos.

La nota termina. Bayer es reclamado por amigos que quieren darle un abrazo y charlar con él. Me hubiera gustado preguntarle algo más, por ejemplo algo tan simple como si hay esperanza, lo que le consultó un estudiante, por sugerencia de su profesor, según la anécdota que escuché en la sala Hernández minutos antes de la presentación del libro.

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