Hoy en Santa Cruz los sueldos públicos dependen de la predisposición de Don Enrique Eskenazi a derramar parte de su fabulosa renta por las concesiones petroleras hacia los empobrecidos bolsillos de los estatales. (Por Héctor Barabino para OPI Santa Cruz)
Discusiones subidas de tono, propuestas y contrapropuestas, especulaciones de todo tipo y hasta inevitables conflictos que terminan en medidas de fuerza que el gobierno sanciona descontando sueldos, tienen lugar en cada ámbito laboral donde se dirimen salarios.
En la provincia es recurrente que antes de intentar la búsqueda de soluciones o acercamiento entre las partes las autoridades prioricen la pulseada y las chicanas como si el rol del estado patrón y a la vez árbitro de las negociaciones fuera el mismo que el de los trabajadores.
“El no comienzo de clases es por culpa de los maestros” se convence el gobierno y lo peor es que intenta además contagiar al resto de la sociedad este pensamiento. El alto acatamiento al paro docente desbarató esta estrategia.
Inflación real y salarios patéticos
El país está viviendo una escalada inflacionaria que no ve aquel que no quiere ver.
La actitud de los funcionarios que insten en negarla puede ser comprendida como un mecanismo de defensa, pero no deja de constituir un riesgo para la población que todo un plantel de gobierno piense y actúe como si no viviera la misma realidad que sus vecinos.
Los miles de santacruceños que se fueron de “carnaval” a la ciudad de Punta Arenas en Chile a consumir insumos suntuarios pero también a adquirir indumentaria y útiles escolares, constituyen una señal ineludible de las desventajas de nuestra economía comparada con la del vecino país.
La APAP y la federación de empleados municipales ya le hicieron saber al gobierno que su reclamo ronda el 30 por ciento, en el mismo sentido y con más convicción ATE estableció ese porcentaje como piso, los convencionados parten de los acuerdos que alcanzan los centralizados y los jubilados esperan por la movilidad de sus haberes.
El incremento en el sector privado cuyos sueldos los referencia el líder camionero Hugo Moyano fluctuará entre un 23% formal y un 32% real y los petroleros ya establecieron un piso de 36% a sus reclamos salariales.
Con matices, el universo laboral coincide en que esos guarismos surgen de la inflación concreta y palpable que desde hace unos meses está erosionando los salarios.
¿Tan distinto es el país que habitan Moyano y los miles de trabajadores agremiados a lo largo y ancho del mundo feliz en el que viven los funcionarios de Santa Cruz?
Presas de las petroleras y los funcionarios mendicantes
Tanto La Nación conducida por el mismo partido que gobierna Santa Cruz, como el gobierno porteño de Macri, acordaron con sus docentes un aumento salarial promedio del 27% , el gobierno de Santa Cruz acudió a la primera reunión paritaria con las manos vacías y la soberbia intacta: “no tenemos nada para ofrecer” fue la propuesta.
“Es que estamos negociando con YPF el nuevo esquema de concesión que incluye el pago de un cánon que aún no hemos acordado” fue la excusa.
Sería imaginable siquiera que el Ministro Sileoni o su par en la Ciudad Autónoma Esteban Bullrich supeditasen sus ofertas salariales a las discusiones por las retenciones a la soja o a los cánones que paga Cristóbal López por la explotación de los casinos?
El gobierno negocia con las petroleras en condiciones inmejorables.
La provincia es la dueña del recurso y el precio del petróleo no para de subir y ya superó con creces los 100 dólares el barril, sin embargo los funcionarios viajan para sentarse a la mesa de “Don Enrique” con el talante y el espíritu de quien pide una limosna a la salida de la iglesia.
Para abajo en cambio se comportan con rigor prusiano, ningunean las paritarias y tensan las negociaciones con los docentes habilitando las bravuconadas de la UOCRA cuyos dirigentes comparten la primera fila en los actos oficiales.
“Para ustedes no hay nada” fue la lacónica y fatal comunicación de la entonces Presidenta del Consejo De Educación a los docentes en marzo de 2007.
“50 pesos al básico es lo único que podemos ofrecer” aseguraba a su vez el improvisado ministro de economía Juan Bontempo mientras plantaba arbolitos que prometían reverdecer a la par de sus aspiraciones de llegar a la intendencia de Río Gallegos.
Fue la antesala de un conflicto social sin precedentes en cuanto a su permanencia en el tiempo que descabezó a un gobierno y obligó al kirchnerismo a blanquear salarios y abrir las paritarias después de 16 años de salarios por decreto. Cuatro años después la historia reciente interpela a la memoria. (Agencia OPI Santa Cruz)



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