La intendencia ofreció alquilar un local céntrico para concentrar la actividad marginal de 60 cuentapropistas, como paso previo a su regularización tributaria.
Para avanzar con esta alternativa, el secretario de Gobierno, Carlos Ordóñez, se reunió ayer con un gran número de vendedores de la calle, quienes en principio vieron como positiva la idea surgida desde el seno del gobierno local.
Estos trabajadores informales sostienen que ésta es la única forma que tienen para vivir y que no se les puede prohibir la actividad, ya que ello implicaría condenar al hambre a sus respectivas familias.
Como contrapartida, desde el Centro Empresario Comercial, Industrial y de Servicios (Cecis) se viene exigiendo desde hace años una solución definitiva al problema y a la competencia desleal de los vendedores ambulantes, que comercializan sus productos en las veredas de los propios negocios asociados, sin pagar tasas o tributos provinciales y nacionales.
De acuerdo a los relevamientos municipales, alrededor de 40 personas venden día a día diferentes productos en el microcentro de la ciudad, mientras que otras 20 lo hacen en el macrocentro. Los rubros que se comercializan son de los más variados, desde lentes, a CD, productos textiles, muñecos y medias.
“Teniendo en cuenta esos reclamos del Cecis y de los vendedores ambulantes, decidimos avanzar en el proyecto. Es entendible el posicionamiento de los comerciantes que mes tras mes deben pagar sus impuestos; tienen que hacer un esfuerzo para mantener un comercio. El Estado municipal no podía mantenerse ajeno a esta situación”, señaló Ordóñez, tras reunirse con sus pares de la ciudad de Mendoza, donde ya se aplicó una medida similar con gran éxito.
“Viaje exclusivamente a Mendoza para saber cómo han encarado el tema y en función de ello aplicaríamos algunas acciones en nuestra ciudad”, señaló el colaborador de Juan Jure. La posibilidad más firme es reunir a todos los ambulantes en un mismo local de grandes dimensiones que arrendaría inicialmente el municipio, con la obligación de que cada vendedor se inscriba y abone las tasas de rigor como cualquier otro comerciante.


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