Ayer muchos vecinos debieron soportar las inclemencias del tiempo en el cementerio local porque el sacerdote a cargo del oficio religioso no quiso mojarse y atrasó la ceremonia una hora.
Responsables del cementerio local lamentaron la demora dado que muchos vecinos habían asistido a participar de la tradicional Misa por los fieles difuntos y debieron exponerse a la lluvia que es tan tradicional, en esta fecha, como la misa misma.
A diferencia de lo que sucedió en años anteriores, en esta oportunidad, los religiosos prefieron resguardarse del agua, incluso durante el oficio religioso se colocaron debajo del techo en tanto que la poca gente que decidió esperar tuvo que participar a la intemperie y mojada.
Algunos vecinos recordaron que “todos los años llueven, pero el Padre siempre se moja como nosotros y se lee uno por uno los nombres de los fieles difuntos por los que la gente pide”.
Ayer hasta se cambió el lugar, se hizo en la puerta de la necrópolis dónde el sacerdote estaba bajo techo y no en la Cruz Mayor.
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