A pesar del frío, el público eligió volver al Médano de Oro para la segunda edición de la Fiesta del Carneo. Hoy culmina.
En estas nuevas jornadas se notó la preferencia del público por los productos caseros. Además de los chacinados y embutidos, en el predio Gaucho José Dolores de Médano de Oro, expusieron los artesanos que todos los domingos se reúnen en la plaza Bolaños y los productores de Pocito. Allí quienes llegaban a visitar el lugar podían encontrar desde los clásicos chorizos y morcillas hasta conservas en almíbar y verduras. Un verdadero espacio para paladares exigentes.
Hecho en casa
En el puesto de Richard Leal se ofrecían todo tipo de exquisiteces hechos en familia. Es un trabajo en el que participan todos y cada uno hace su aporte en la cadena productiva. Desde los chorizos y arrollados de cerdo hasta la punta de espalda recién asada que cautivaba los ojos de quienes pasaban por el lugar.
Juan Manuel, quien atendía el puesto de Rocinante, contó como la firma que se especializa en pizzas también optó por los chacinados al ver la buena repercusión que tuvieron en la fiesta. “Siempre venimos a participar y todas las veces nos va muy bien. Al principio hacíamos los chacinados y embutidos para nuestros clientes pero desde el primer año que llegamos acá nos dedicamos a prepararlos exclusivamente para esta fiesta”, comentó.
“Cuando nos preparamos para esta fiesta, empezamos a preparar los productos para que estén bien frescos a la hora de venderlos. Se trabaja intensamente”, contó Cristian Aguilar de chacinados Manolo. El dueño del emprendimiento es su padre y en el puesto ayer trabajaban a toda máquina varios integrantes de la familia.
Así en cada uno de los stands que se recorrían podían verse la dedicación en la fabricación de los productos y en la higiene del lugar ya que todos usaban sus guantes y barbijos a la hora de manipular los alimentos. “Es que tuvimos varios cursos con el personal de Salud Pública y nos enseñaron muchas cosas útiles que ponemos en práctica para cuidar a nuestros clientes”, contó Lidia una de las puesteras.
En otro de los sectores del predio, se encontraban los artesanos de la plaza del Médano de Oro. Allí en uno de sus puestos Concepción Romero, acompañada de sus pequeños hijos, ofrecía la verdura de la huerta orgánica que posee en su casa. Había zapallo inglés, beterabas, acelga y repollo entre otros vegetales que la mujer cosecha y que su venta contribuye a la economía familiar. “Estamos contentos por este espacio que nos brindan y que nos posibilita mostrar nuestros productos. Se vende mucho acá”, agregó la mujer.
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