Saben quiénes son, los retuvieron pero el Fuero Penal Juvenil los liberó, y no paran de delinquir

El menor de edad y su hermano apenas mayor tuvieron en vilo hasta la semana pasada al barrio Acupo 3. La Policía los aprehendió y uno de ellos fue enviado a un instituto, pero la Justicia los liberó sólo con la orden de no acercarse a los damnificados. Volvieron a robar este jueves, allanaron su casa y encontraron los elementos sustraídos. Y más tarde los sorprendieron en otro intento de robo.
Es como una gran paradoja en pleno debate por la baja de la edad de imputabilidad. Es lo que parece el caso de dos hermanos, uno menor de edad y un mayor, sindicados como los autores de los hechos que tuvieron en vilo hasta la semana pasada al barrio Acupo 3.

Este jueves, entre las 7:00 y las 8:00, los hermanos robaron en una vivienda del barrio Sarmiento y a principios de la tarde la Policía cayó en la casa de los presuntos autores del hecho con una orden de allanamiento.

En el domicilio encontraron y secuestraron todos los elementos sustraídos, a saber: una aspiradora, un equipo de música con MP 3, un teléfono, una PC completa con un monitor LCD, un reproductor de DVD, una batería de auto, un adaptador de PC, una bicicleta mountain bike, un video juego marca Sega, peluches, ropa, reloj, plancha de pelo, cargador de pilas, juego de ingenio, bijouterie, 18 potes de crema femenina, un router, un bolso con ropa de niños y adultos, valijas, mantas y cubrecamas, entre otras pertenencias.

Recuperaron todo, pero no los pudieron detener. Como un verdadero absurdo, alrededor de las tres de la tarde de este jueves la policía recibió una nueva denuncia contra las mismas personas en el momento en que estaban “barreteando” la puerta de una casa en Roque Sáenz Peña al 800.

El caso por lo menos causa impotencia. Una alta fuente policial que habló con infoeme.com fue sumamente sincera: “La gente se enoja y tiene razón, y ya no sé qué decirle”, confió.

La semana pasada los hermanos habían sido detenidos luego de tres robos y uno de ellos fue enviado al Instituto Lugones de Azul por orden de la jueza de Menores, Mariela Viceconte.

Pero el Fuero Penal Juvenil los liberó al poco tiempo por orden de una jueza subrrogante de Tandil, sólo con la orden de no acercarse a los damnificados.

Una paradoja, un verdadero absurdo; más bien un chiste, pero de muy mal gusto.

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