Un país que sabe dar respuesta a un sismo, pero fue desbordado

Japón tiene un sofisticado dispositivo para prevenir y reaccionar frente a terremotos y tsunamis. Cómo están construidas las casas y la infraestructura. La falta de respuesta frente a una tragedia sopresiva y feroz.
DESESPERACION. Un grupo de mujeres llora tras el mortal terremoto y tsunami que golpearon en el norte del país y dejaron mil muertos muertos y cien mil desaparecidos.

Desde Tokio

Casas destruidas, toneladas de escombros, mil víctimas fatales y cientos de miles de desaparecidos. Las imágenes del terremoto de 8.9 en la escala de Richter que azotó ayer a Japón reflejan un paisaje desolador y dantesco. Sin embargo, las macabras imágenes podrían haber sido peores si, en lugar de la isla del Pacífico, el sismo se hubiera producido en otro punto del planeta.

Aunque la furia de la naturaleza conmovió los cimientos de Japón, el país asiático es uno de los mejor preparados del mundo ante una catástrofe natural de este tipo. Tokio invirtió miles de millones de dólares en las últimas décadas en desarrollar la tecnología más avanzada para afrontar los cimbronazos de los terremotos y los embates de los tsunamis. Acostumbrados a sufrir miles de sismos, los japoneses levantaron una infraestructura reforzada ante el constante temor de sufrir nuevos temblores. Las localidades ubicadas en la costa, más propensas a sufrir tsunamis, son las mejor preparadas: cada hogar dispone de un sistema de alarma que permite a las autoridades locales comunicarse con los inquilinos en caso de amenaza.

Además, los caminos y otras vías de escape que conducen a terrenos elevados están claramente señalizados. Muchas zonas disponen también de diques para contener el agua y algunas ciudades costeras cuentan con sensores que, conectadas a las viviendas, cierran de forma automática las puertas para evitar que las olas penetren en el interior.

Desde el terremoto en la ciudad de Kobe en 1995 –que dejó alrededor de 6.500 muertos– las ciudades cuentan con sensores para predecir con al menos treinta minutos de antelación los temblores. Según el experto japonés en infraestructura Katsutoshi Suganuma, los avances en la construcción hicieron creer que un evento de este tipo no causaría una destrucción considerable. Tras el sismo de Kobe se aprobó la Ley de Promoción de Adaptación a los Terremotos, que obligó a los dueños de edificios designados –incluyendo escuelas, hospitales y grandes almacenes– a revisar sus construcciones y adaptarlas. A su vez, se regularon las subvenciones para que las casas particulares también se adaptaran al diseño antisísmico.

Pero quizás la medida estrella fue la instaurada en 2007: un sistema de alertas a través de la radio y la televisión, que usa la información de los más de 1.000 sismómetros del territorio japonés. Mucho antes, en la década de 1950, los edificios se levantaron cumpliendo determinados parámetros de seguridad, según los cuales se reforzaron los cimientos. Por eso los pisos bajos, que son los que aguantan más peso, deben estar separados para que en caso de terremoto no se golpeen entre sí.

Incluso existen guías distrubuídas por el gobierno en las que se detalla qué tareas concretas deben llevar a cabo cada uno de los miembros de la familia: apagar el gas y la calefacción, asegurar las entradas y salidas y comunicarse con las autoridades.

Por esto, Japón es probablemente el país del mundo donde se realizan más simulacros. “Lo hacés por lo menos una vez al año desde que sos alumno en la escuela primaria”, le informó al diario español El País, Rika Endo, residente en Tokio. “Así aprendés que debés colocarte debajo de una mesa o bajo el marco de una puerta. Después hay que ponerse un casco para salir al exterior y mantenerse alejado, en la medida de lo posible, de grandes estructuras, árboles, postes y de los vidrios. Es algo que sabemos todos los japoneses”, completó la mujer de 36 años.

Todos los mapas que hay en las calles y estaciones de tren o subte del país destacan siempre las zonas de evacuación más cercanas. Cuando se activa la alerta de tsunami, pocos minutos después de un temblor la página web de la Agencia Meteorológica de Japón (JMA) y todas las cadenas de televisión despliegan un mapa informativo con un código de colores que indica las subidas del nivel del mar que se esperan en cada región.

Aunque están acostumbrados a convivir con la tragedia y la adversidad, la ola de 10 metros que golpeó contra las costas del norte del país sorprendió a los japoneses y sumió a la isla en el caos y la desesperación.

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