La ruta provincial 67 no admite más bacheos

La ruta provincial 67 no admite más bacheos
El estado es cada vez peor. Desde Vialidad Provincial se confirmó que es inminente la reparación de la carpeta asfáltica. De todos modos, el reclamo es por una solución integral.
Ahuellamientos, fracturas de calzada, descalces e inexistencia de señales horizontales y verticales para alcantarillas o desvíos son algunas de las características que se aprecian a poco de recorrer los 33 kilómetros de la ruta provincial 67, entre las ciudades de Pigüé, en el distrito de Saavedra, y Puan, en el partido homónimo.

El enclave es estratégico por la salida de la producción en dirección a la ruta nacional 33, con destino final hacia el puerto de Ingeniero White, o hacia la provincia de La Pampa para coincidir con la RN 35.

Asimismo, el turismo denominado religioso —que visita la obra Millennium Puan— se intensifica los fines de semana y en períodos de vacaciones y Semana Santa.

El reclamo por el mejoramiento de la RP 67, en la que han sucedido no pocos accidentes fatales en este último tiempo y que también alude al segmento de 48 kilómetros entre Pigüé y Coronel Suárez, lo han realizado los propios vecinos de ambas localidades y todas sus autoridades.

Tras numerosos pedidos, en diciembre último se realizó el bacheo de los peores tramos.

La reconstrucción tuvo un costo de 609 mil pesos y la llevó a cabo la firma constructora Carreteras 2000 SA.

Consistió en la colocación de 850 toneladas de material asfáltico en los sectores en que la calzada se encontraba más deteriorada. También se realizó carpeta asfáltica en tramos puntuales.

De todos maneras, los actores intervinientes en la problemática, sustancialmente quienes transitan la ruta, coinciden en que la única solución es la repavimentación integral.

El pésimo estado de los 33 kilómetros, el tránsito cada vez mayor y el índice de siniestralidad son argumentos suficientes para que las gestiones puedan llegar a otros niveles y, finalmente, resolverse.

En detalle

Si bien la cosecha fina se realiza sobre fines de cada año, el tránsito por la RP 67 es incesante en este tiempo. Las mayores dificultades se presentan por las fracturas del asfalto en la calzada. Lejos de solucionarla, los continuos bacheos la han empeorado. Desde Puan, estas características se empiezan a registrar, claramente, a partir del kilómetro 10,5.

En el tramo se alternan los pésimos sectores con los últimos reasfaltados. Como consecuencia de estos parches y del desgaste propio por la falta de conservación, las señalizaciones horizontales son casi inexistentes.

Tampoco se advierte suficiente cartelería que, en varias de las lomadas del tramo —kilómetro 20,4 por caso— se suma a una apenas apreciable doble línea amarilla. Así entonces, de noche no es sencillo precisar las subidas.

Sólo dos de las alcantarillas están marcadas lo que, sumado al pasto alto de algunos sectores, aumenta el riesgo de sufrir accidentes en caso de tener que realizar una maniobra de emergencia. Otra: no se aprecian mojones referenciales del kilómetro.

Para el caso de la cartelería, el único atenuante es que se roba, o destruye, ni bien se instala o al poco tiempo.

Los descalces son marcados en los sitios de acceso a caminos vecinales, a distintos establecimientos como, por ejemplo, en el kilómetro 9,20, o en pronunciadas curvas.

La peligrosidad de la RP 67 entre Puan y Pigüé también queda reflejada en el ancho de calzada. En pocos sectores llega a los 7 metros (debería ser de 7m30) y en la mayoría se intercala entre los 6,80 y los 6,95 metros. Un puente, sin señalizar, apenas asoma en el kilómetro 22,9, al tiempo que las banquinas están desniveladas, con todo lo que ello representa en una situación de lluvia intensa.

Paliativo

Tras la licitación realizada a mediados de marzo último, la obra para el bacheo y la realización de carpeta asfáltica en los sitios más deteriorados de la RP 67 se encuentra en período de adjudicación.

Así lo confirmó el ingeniero Eduardo Daniel Benozzi, jefe de Departamento Zona XI de Vialidad Provincial, con sede en Bahía Blanca.

«Los trámites están avanzados y entendemos que, de un momento a otro, se tendría que estar adjudicando», comentó el funcionario a «La Nueva Provincia».

El monto de los trabajos es de 754.800 pesos y la firma a cargo es Carreteras 2000 SA., de la ciudad de Carhué.

«Sabemos de la complejidad del tramo y haremos lo necesario para mejorarlo. En principio, se ha cumplido con el reclamo de los pastos altos en las banquinas, aunque los últimos períodos de lluvia hacen más difícil el control», agregó Benozzi.

Respecto de la ausencia de pintura horizontal, el subadministrador de Vialidad Provincial, Marcelo Cóppola, confirmó a este medio que, dentro del plan de pintura de rutas provinciales, se prevé el paso por la RP 67 antes de fin de año. Incluso, se esperará que se termine la primera etapa de reparación para no entorpecer las tareas.

¿Cuánto cuesta reasfaltar 33 kilómetros?

El 25 de marzo último, personal de la gerencia técnica de la dirección provincial de Vialidad difundió un informe acerca de la RP 67. Allí constaba que repavimentar los tramos Coronel Suárez-Pigüé y Pigüé-Puan tendría un costo de 128 millones de pesos.

El informe refería que Suárez-Pigüé (de 45 kilómetros) costaría $ 72 millones, en tanto que Puan-Pigüé (33 kilómetros) ascendía a $ 56 millones.

La descripción —que llevaba la firma del ingeniero Arcángel José Curto, administrador general de Vialidad y era solo de forma, sin vinculación con una eventual licitación— estaba dirigida al jefe comunal de Saavedra, Rubén Grenada, quien en no pocas oportunidades, incluso junto al intendente de Puan, Horacio López, había reclamado por la repavimentación.

»Desde 1998 se le está solicitando a la Provincia esta obra. Solo hemos tenido promesas nunca cumplidas o grandes carteles que informan una obra que nunca fue realizada», se señaló en una minuta de comunicación aprobada por el Concejo de Saavedra en abril pasado, que fue remitida —para su adhesión— a los ediles de Suárez y Puan.

Asimismo, el último 16 de mayo, el diputado nacional Juan Pedro Tunessi (UCR-Buenos Aires) presentó un proyecto para que el gobierno nacional solicite al Ejecutivo provincial, a través de la Vialidad Provincial, que inicie las obras tendientes a la repavimentación de la ruta provincial 67, entre Suárez, Pigüé y Puan.

«No podemos desconocer que la ruta es utilizada para el transporte de productos agrícolas de la zona, situación que agudiza más la problemática, teniendo en cuenta que el pavimento no se encuentra en condiciones de ser transitado, provocando así mayores riesgos y daños a los ciudadanos que la utilizan», explicó.

«Es de público conocimiento que el Concejo de Saavedra es uno de los tantos organismos que ha solicitado se fije fecha de inicio a las obras de repavimentación de la ruta provincial 67, sin resultados positivos», agregó Tunessi.

El dato

56 millones de pesos es el costo de la repavimentación de los 33 kilómetros del tramo entre las ciudades de Pigüé y Puan. El cálculo lo realizó, en La Plata, personal de la gerencia técnica de la dirección provincial de Vialidad.

Desde Facebook también se reclama

Mariela Pazos sobrevivió, en forma milagrosa, a un accidente automovilístico en el tramo Pigüé-Puan. Ahora, busca adhesión para lograr que se mejore el estado del camino.

«Esta ruta ya se ha cobrado incontables accidentes y muchas vidas», escribió en su muro de Facebook, el mismo que creó —a inicios de octubre último— para reunir firmas en apoyo al reclamo por la repavimentación.

«A través de generar adhesiones busco que alguien se haga eco de esto para que no haya una muerte más», sostuvo Pazos, quien destacó que en un accidente de tránsito las víctimas son muchas, no solo el afectado directo, sino también sus familiares y amigos.

«Yo quiero que arreglen la ruta 67 tramo Pigüé Puan» (sic) se llama la página que solo 72 horas después tenía 400 adhesiones y, actualmente, supera las 1.500.

«En cada accidente interviene un factor humano, pero también podemos exigir, como ciudadanos, que nuestros caminos estén en condiciones dignas», expresó.

Pazos vive en Carhué y antes de su accidente viajaba semanalmente a Puan y a Pigüé por motivos laborales.

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