Ruta 5: las obras avanzan muy lentamente

Ruta 5: las obras avanzan muy lentamente

El tramo de repavimentación entre Jáuregui y Olivera debía terminarse en ocho meses, pero los trabajos llevan más de un año. La extensión a Chivilcoy nunca comenzó. Algunos trascendidos indican que la conexión hacia Luján se iniciará en breve.

Un improvisado giro en U evita a los vecinos de Olivera que pretenden dirigirse hacia Luján recorrer los vestigios de una traza que alguna vez pretendió ser la colectora de la autovía 5. El transporte público, en cambio, debe respetar las normas de tránsito y se ve forzado a transitar por el camino que se compone de algunos pocos tramos sanos de asfalto y muchos pozos e irregularidades que transforman a esa conexión en una copia de los caminos polvorientos y cargados de piedras que abundan en el sur del país.

En abril del año pasado, la empresa concesionaria de la ruta 5 inició los trabajos de repavimentación de la autovía en la mano con dirección Olivera-Jáuregui. La obra, con una extensión de once kilómetros, tenía un plazo de duración estimado en ocho meses. Sin embargo, salvo unos seis kilómetros que quedaron habilitados antes de fin de año, el resto del recorrido ya suma más de un año de tareas. Lo que permanece habilitado es la vieja traza de la ruta. En cambio, la mano sometida al arreglo es la inaugurada en 2006. Es decir, su vida útil se redujo a unos pocos años hasta que comenzó a mostrar evidencias claras de deterioro y rotura que obligaron a una renovación. 

Según una fuente vinculada a Vialidad Nacional, el trayecto está próximo a quedar abierto al tránsito, pero hay quienes especulan con una demora en vistas de realizar un gran acto con tintes electorales para poner nuevamente en marcha la autovía en el sector cerrado desde hace un año. 

Los trabajos de mayor envergadura que se proyectan en la ruta 5 son solventados con fondos del Estado Nacional. La empresa concesionaria Homac, en cambio, tiene a su cargo cubrir económicamente trabajos menores.

Por el momento, la ruta muestra pequeñas obras en distintos puntos, principalmente repavimentaciones de corta extensión, tal como ocurrió recientemente cerca de La Hostería o en proximidades a la ciudad de Chivilcoy.

El pliego licitatorio, a su vez, establecía un ambicioso cronograma de obras de ampliación de la autovía. Si la proyección se hubiese cumplido, los automovilistas ya disfrutarían el desarrollo de las obras de la autovía a Suipacha, y estaría avanzada su ampliación hasta Chivilcoy.

Concretamente, el comienzo de la primera parte del anuncio se planeaba para septiembre de 2013, mientras que el tramo restante estaba pautado para fines del año pasado. Como es evidente, no hubo ningún tipo de avance. 

Otro de los puntos que espera una culminación desde hace muchos años es el comprendido por Jáuregui y la conexión con el Acceso Oeste. Durante mucho tiempo, la excusa para justificar la falta de terminación radicaba en la negativa de la Universidad de Luján a permitir el paso de la autopista por su predio. El inconveniente fue superado en 2006, por intervención del Ministerio de Panificación Federal que derivó en un acuerdo con la casa de altos estudios. Más acá en el tiempo, las dificultades para realizar una obra hidráulica complementaria volvieron a estirar los plazos. Esos trabajos esperan su finalización para noviembre. 

Sin embargo, algunos trascendidos indican que en las próximas semanas podrían comenzar tareas en el sector con miras a una próxima habilitación de la autovía entre Jáuregui y la ruta 47, hasta tanto se termine de resolver la conexión con el Acceso Oeste. En el pliego firmado con la empresa Homac, se pautaba el comienzo de la obra para abril del año pasado, con un plazo de 18 meses y un costo final de 285 millones de pesos. 

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