El actual diputado nacional Rubén Sciutto, honrando una viea costumbre suya, reaparece en épocas electorales. Al parecer es la única oportunidad en que el veterano político encuentra para volverse mortal y hablar con los ciudadanos comunes y enterarse de lo que sucede en esos ámbitos que no suele frecuentar.
En esta oportunidad nos llamó la atención la última información distribuida en la que asegura que trabajará por la Juventud fueguina porque considera que “merece nuevas y mejores oportunidades de crecimiento y proyección por las cuales pretendo continuar trabajando desde mi banca en el congreso de la nación” aunque omite mencionar cuales han sido los frutos de ese trabajo en pos de la juventud.
Incluso hasta nos animamos a ser más optimistas y buscamos en la memoria algún proyecto para los jóvenes que Sciutto haya elaborado desde la Legislatura provincial dónde tuvo el honor de ser electo en tres oportunidades, y sin embargo no encontramos nada, mientras los jóvenes de la provincia siguen deambulando por las empresas electrónicas.
Creemos que los jóvenes no solo necesitan trabajo, también necesitan espacios de esparcimiento que no se simplifiquen a locales bailables; necesitan respeto; necesitan motivaciones; que se los incluya en las políticas de Estado y que tengan acceso a estudios técnicos; capacitación e inclusión.
Por otra parte Sciutto se adjudica haber acompañado el proyecto de la Universidad Tierra del Fuego, proyecto que no le pertenece, y aún así, nos cuesta encontrar una imagen suya dónde aparezca junto al designado Rector de la alta casa de estudios o en algún encuentro académico con potenciales estudiantes, o gestionando algún beneficio comparativo para la futura Universidad fueguina.
En fin Rubén Sciutto podrá engañar a los jóvenes o disfrazar la realidad, pero lo cierto es que ese segmento de la sociedad fueguina necesita acciones concretas y no simples promesas de campaña.
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