Rubén Daniele: Mestre se dio cuenta de que no era negocio pelearse

Rubén Daniele: Mestre se dio cuenta de que no era negocio pelearse
El líder de los municipales cerró el tercer aumento de salarios con el Gobierno radical. Dice que el intendente bajó un cambio con el Suoem y que Mestre padre era más duro.

El jueves pasado cumplió 61 años y lleva 29 como secretario general del Sindicato Unión Obreros y Empleados Municipales (Suoem). Rubén Daniele, quien trató al intendente Ramón Mestre como un “gallito provocador” antes de que asumiera, nos contó que se encontró después con un jefe de Gobierno “más reflexivo y menos hermético” que su padre, Ramón Bautista Mestre. Para el sindicalista, el radical “se dio cuenta de que no era negocio seguir pegándole”.

A un año y cuatro meses de la nueva gestión Mestre, Daniele ya cerró tres negociaciones salariales. En ninguna hubo asambleas generales por la cuestión estricta de sueldos. Acordaron el jueves un aumento del 26 por ciento. El gremialista explicó por qué pensaba que con el intendente “andaría a los trompadones”, y hoy terminó en uno de los entendimientos más dialoguistas.

–En la campaña, Ramón Mestre salió con los tapones de punta a poner orden y Usted lo trató de “gallito provocador”. ¿Qué cambió?

–Se venía más dura, eso parecía. Algunas declaraciones de Mestre hicieron que le replicáramos que venía a provocar. Todas sus expresiones pintaban para lío.

–¿Se mostraba como más fuerte y aflojó, o el Suoem está más blando?

–Sí, eso sucedió. Antes de que asumiera se mostraba provocador. Tuvo un discurso de campaña distanciándose, quejándose. Criticándonos, cualquiera hace campaña. Era evidente que había un discurso de campaña.

–¿Le sumaba votos a Mestre enfrentar al Suoem con los vecinos, y ahora no?

–Así fue, y así es. Pasaron dos cosas esenciales que hicieron que cambiaran. Les vino bien pelearse, pero una vez que asumieron eso ya nos les hizo falta. La segunda cuestión es que Mestre puso a (Sergio) Torres (Secretaría General) y a (Diego) Dequino (Finanzas), que son dos dialoguistas. Se conjugaron dos cosas que meses antes parecían impensables. También antes de que asumiera pensaba: ‘La que se viene acá’. Si hubiesen seguido como decían, todavía estaríamos a los trompadones. Pero ocurrió otra cosa.

–Siempre se lo cuestionó a Usted por querer co-gobernar, ¿qué pasa hoy?

–Creo que han calculado que en la medida que les vaya bien, no tienen que pelearse. Nunca van a descartar hacer política con nosotros, enfrentarnos más. Pero me parece que han evaluado que en el correr de los días, hablar y concertar les va dando resultados. Sí es cierto y es evidente que en la propaganda del orden estamos también implícitamente.

–¿Qué quiere decir? ¿Que no le pusieron tanto orden a los recursos humanos?

–Pasó la campaña, ya no necesitaban juntar votos y entramos en horas de diálogo. Empezaron a reconocer deudas salariales que parecía que nunca las iban a reconocer. A ellos (a los funcionarios) les digo no se metan con líos, con las prolongaciones, si el grueso está en la planta de personal. Si Mestre sale mañana a criticarnos por cualquier cosa estoy seguro que lo capitaliza. Pero creo que, y hay algunos funcionarios que lo reconocen, eso es pan para hoy y hambre para mañana. Pero él (Mestre) tiene que decidir y estar pensando en 2015: si va a querer ser gobernador o si seguirá siendo intendente. Y ver si es negocio político decidir para qué lo voy a enfrentar a Daniele con cosas reales o inventadas.

–En casi 30 años negociando desde el Suoem, ¿cuál fue el momento más difícil?

–Con Mestre ahora no digo para nada que fue la más fácil. Ni tampoco las otras dos. Son dialoguistas extremos, te llaman hasta cansarse así sea un domingo. La peor fue con Giacomino, ése fue el último gran conflicto, cuando nos quiso recortar las prolongaciones de jornadas.

–O sea que las últimas asambleas por sueldos se las hizo a Luis Juez, el más “suelto” con los municipales.

–Sí, esa vez con Juez fue fuerte y por sueldos. Allá fue Juez a la explanada y se metió en la asamblea. Me acuerdo como si fuera ahora. Pero el lío fue por recortes que quería Giacomino. Venían las elecciones y Giacomino lo hizo para exponernos. ¿Quién se iba a aguantar un recorte? Y avanzaron sobre lo que teníamos. Nunca me sentí tan loco como en ese momento.

–¿Y si tiene que comparar cómo era negociar con Mestre padre y con Martí?

–Martí era un tipo calmo y anunció en su momento congelamiento de salarios. Nos tocaba discutir el último cuatrimestre. No saben cómo nos agarramos. Fue grandísima esa asamblea. Estábamos en agosto y le facturábamos que había metido gente, que nos quería congelar sueldos. Nos peleamos muy fuerte por ajustes.

–¿Y con Mestre padre?

–Mestre padre tenía un carácter fuerte. Te decía que no, así llovieran los argumentos. Lo veía que pensaba y pensaba, pero no había caso, si ya había dicho que no. Cuando negociábamos éramos los peores pagos de toda la administración pública. La gente renunciaba y se iba. Dicho por todo el mundo. Se iban porque no les convenía por los sueldos, procuraban irse a la Provincia, hasta agosto de 1989. No me olvido nunca que detrás de un conflicto justo, fue Mestre el que nos permitió tener un nivel salarial acorde. Y, de ahí en más, lo que hicimos fue mantenerlo, pero nos agarraron las inflaciones altas. Nos juntábamos mensualmente por salario.

..............................................

“Mestre padre era más duro”

Cuando le preguntamos a Rubén Daniele cuáles son las similitudes o diferencias de haber negociado con padre (Ramón Bautista Mestre) e hijo (Ramón Javier) en la Municipalidad, se planta. Dice que es la contestación más difícil. Incluso reconoce que él mismo está cambiado.

–¿Qué recuerda de negociar con Mestre padre?

–Se sentaba personalmente. Agarraba la inflación, que era del 30 por ciento mensual, se fijaba y nos iba dando. En esa gestión la gente no nos puteaba, casi que nos tenía lástima, si teníamos los sueldos más bajos de la administración pública.

–¿Con cuál de los dos Mestre se queda para negociar?

–(Piensa y se ríe). Me quieren hacer decir que Mestre padre era más tozudo, pero no lo diré. Los carácteres de ellos son parecidos, como para enojarse, encularse. De todos modos, este Mestre dice, se para y admite reflexionar después de un tema. El otro era muy jodido. Mestre padre se sentaba solo a negociar, yo iba con un barrón. Le sabía decir: ‘No me conteste hoy. Le dejo los temas’. Porque si me llegaba a decir que no, fuiste. Nunca más era sí. Tenía una impronta, con una mezcla de orgullo y no sé qué carajo. Decía que no a algo y no se movía.

–¿O sea que Mestre hijo es más blando?

–No, no digo eso. Mestre hijo usa otra mecánica (para negociar). No pone la jeta. En esta negociación salarial no se sentó ni un segundo con nosotros. Mano a mano conmigo se ha sentado, pero si es salarial, van los secretarios. Apareció en una negociación cuando faltaban unos puntitos. Era más duro el padre que éste.

–Y el Daniele que negociaba hace más de 20 años, ¿es el mismo de hoy?

–El quilombo y las formas en ese momento no son las mismas que ahora. Tenemos el sueldo y tratamos de mantenerlo. Pero en esa época negociaba para tratar de subir, eran muy bajos los salarios. Tal vez sí era más combativo. Pero cada coyuntura es distinta, para todas me preparo. Cuando me peleé con Giacomino nunca me sentí tan loco.

Comentá la nota