Rossi: "La política tiene que elegir si se pone del lado de la democracia o de las corporaciones"

El Diputado Nacional Agustín Rossi participó ayer junto al periodista Mario Wainfeld, de la charla "Conflicto y República: La Democracia Argentina en el Bicentenario" organizada por el Movimiento Santafesino por la Justicia Social y el Frente Grande, en la sede de la UNR.
Del panel participarón además de Rossi, el periodista y analista político Mario Wainfeld, el Diputado Provincial por la Coalición Cívica Pablo Javkin, y coordinado el panel Juan Gianni.

Rossi planteó que "El conflicto que atraviesa a la Argentina en este momento tiene que ver con una mirada acerca del lugar desde dónde nos ubicamos para hacer política. La política tiene que decidir si se pone del lado de la democracia o de las corporaciones, este es uno de los conflictos centrales que vivimos en el último tiempo."

"La política debe tomar las demandas de la sociedad y plasmarlas en una mejor calidad de vida para todos, como pasó recientemente con la ley de matrimonio igualitario, o en el caso de la Asignación Universal por Hijo. En cambio, si un partido político deja de representar ideas, miradas, proyectos, y pasa a representar intereses económicos, es cuando queda preso de las corporaciones. Hay sectores de la oposición que aparecen ligados fuertemente a la defensa de los intereses corporativos, como cuando se debatieron las leyes de nacionalización de las AFJP, las retenciones móviles, la Ley de Medios de Comunicación, y el desgaste que sometieron a la presidenta intentando frenar la utilización de reservas del Banco Central. Las corporaciones buscan gobiernos débiles que les permitan ejercer su presión", sentenció Rossi.

Respecto al debate político, expresó que "en la Argentina no se discuten ideas sino clichés, se simplifica poniendo etiquetas, se tienen este tipo de encasillamientos. Conflictos en la democracia tiene que haber, el problema es que aquí el debate se da con un alto nivel de intolerancia. Para superarla lo más importante es no resignar la posibilidad de que la política sea la herramienta rectora de los debates", finalizó.

Wainfeld: "Yo soy presidencialista"

Mario Wainfeld, por su parte, comenzó su intervención valorando el rol de los ejecutivos en los gobiernos: "yo soy presidencialista", aclaró, "la Argentina es presidencialista, constitucional y sociopolíticamente".

Y continuó desarrollando la importancia de los ejecutivos "Aún en las democracias parlamentarias europeas el ochenta o noventa porciento de las iniciativas parlamentarias provienen del oficialismo, y la oposición se limita a debatirlas y votarlas". Y agreagó que "en general hay un núcleo generador de políticas que proviene de quien tiene la responsabilidad y el control administrativo del aparato estatal, que son los oficialismos".

Además consideró que en el país hay "una plena lucha política, aunque tenemos una cultura política innecesariamente salvaje. Sin embargo la política se construye con lucha y debate políticos, donde los oficialismos plantean y piensan iniciativas políticas y la oposición se sienta a esperar".

Respecto al discurso que plantea el "consenso" como objetivo expresó "yo creo que es un mito, pero sí es verdad que cuando se logran leyes transversales como el caso del matrimonio igualitario, esto genera un alivio en la sociedad, aún en aquellos ciudadanos que comparten las iniciativas. Y esto marca una singularidad del kirchnerismo, que fue capaz de llevar adelante iniciativas y agendas superadoras en momentos donde sufría limitaciones en la gobernabilidad y carecía de mayorías consolidadas."

Sin embargo, aclaró que "a pesar de ser 'presidencialista', este estado 'parlamentarista' que atraviesa el país me entusiasma grandemente", y reivindicó el alto nivel de debate parlamentario actual. Además valoró que "esto es posible en gran medida porque durante estos años se generó un nivel de sustentabilidad económica y política, con pocos antecedentes, que favorece al que venga a partir del próximo período".

Respecto a la oposición expresó que "muchos sectores opositores plantean un consenso que es ficticio, porque excluye a la fuerza política mayoritaria de la Argentina, y al menos a la principal central de trabajadores, y quedan presos de las corporaciones".

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